
La raza humana está amenazada, junto con
todo el ecosistema global del planeta y la mayoría de las
especies de tamaño grande y mediano. Amenazada por nosotros
mismos, dirán algunos rápidamente acusando nuestra especie como
si fuesen ajenos a ella o si debiéramos ser condenados sin
apelación.
Pero si bien es cierto que somos
responsables de profundos y acelerados cambios en el medio
ambiente, somos tanto culpables como víctimas. Sí, víctimas
porque no tenemos la culpa de haber desarrollado habilidades
excepcionales en la manipulación de herramientas y adaptación
del entorno a nuestras necesidades y conveniencia inmediata. Como
buenos hijos de una naturaleza en constante cambio y evolución,
que se adapta y renueva constantemente, hemos hecho lo mejor que
hemos podido para sobrevivir y reproducirnos. Evaluados bajo la
luz de este mandato biológico grabado en el subconsciente de cada
individuo de cada especie, somos un éxito evolutivo.
El problema está en ciertos aspectos de
nuestro progreso y adaptaciones que hemos realizado, así como en
la magnitud de nuestro éxito. Cada vez somos más, manteniendo
una creciente presión sobre la superficie del planeta, requiriendo
cada vez de más espacio y recursos para habitar en nuestra gran
bola de agua llamada Tierra, que gira y gira como siempre mientras
crecemos y crecemos.
Esta sección está dedicada a los
problemas de nuestra especie y nuestros individuos y a las
instituciones dedicadas a aliviarlos o buscar soluciones a los
mismos.

Escríbenos si perteneces a una
institución que trabaja con el medio ambiente marino y costero y
quisieran dar a conocer información al mundo o si deseas
colaborar con material informativo aquí.