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El Principio

“EL   PRINCIPIO”

Prosa poética basada en “La Luna Nueva” de Rabindranath Tagore y
ofrecida por: Gladys Urrutia de Espinoza y Luis Espinoza de Urrutia

( Sugerimos hacer una lectura dramatizada o una representación. Actúan: “5”    personajes: N = Narrador (a) / Ho = Hijo / Ha = Hija / M = Mamá / P = Papá )

N   -    Pregunta el niño a sus padres:

Ho -    ¿Dónde estaba yo antes de que ustedes me encontraran?

N   - La madre, sonriendo y abrazándolo con ternura , le contesta:

M  - ¡Hijo lindo, tú has estado desde siempre en mi corazón con su gran ansia de amar! Estabas en los muñecos que alegraban mis juegos de chiquilla. Al modelar figuritas de barro era en ti en quien pensaba y ya te sentía conmigo cuando tomaba a algún pequeñito en mis brazos. Tus movimientos en mi vientre eran bendiciones que el papá y yo agradecíamos al Dios de la Vida, mientras conversábamos cómo tú crecerías, jugarías y correrías. Mientras te estrecho fuerte en mi corazón, contemplo tu rostro y todo tu ser, me siento sumergida en una ola de misterio: ¿Qué poder divino te confió a mi fragilidad?

N   -   Entonces la niña pregunta a sus padres:

Ha  -  ¿De dónde vine yo? , ¿Cómo me encontraron?

N   -   El padre, sonriendo y abrazándola con ternura, le contesta: 

P   -   ¡Hija linda, tú has sido traída por el río de la vida! Como bendición inmensa me fue permitido engendrarte, depositándote tiernamente en el vientre de tu madre. En nuestra adolescencia, cuando nuestros corazones de varón y de mujer abrían sus pétalos de amor, tú ya lo envolvías como un perfume flotante. Tu delicada suavidad acariciaba anticipadamente nuestros cuerpos juveniles, así como el reflejo rosado anuncia alegremente el amanecer.
         ¡Tú eres una predilecta del cielo, la luz del alba!

N   -   Agrega la madre:

M   -   ¿Sabes hija, sabes hijo? Recién comprometidos, el papá me contó que muchas veces, ante una imagen de Jesús, María y José soñaba con nosotros y oraba por la que sería su propia familia. En tantas ocasiones, a los pies del pesebre, adorando al Emmanuel, al “Niño Dios”, cuyo nombre quiere decir:
          “Dios con nosotros”,añorábamos la visita que el Señor en cada uno de ustedes nos haría.

N   -   Y el padre, haciendo una ronda con las manos de su esposa, de la niña y del niño, exclama:

P   -   ¡Hijos lindos! . . . ¡ Cómo ven, ustedes ya se encontraban presentes en todas nuestras esperanzas y en todos nuestros cariños! El Espíritu Santo que preside nuestra familia les conoce desde el principio de los tiempos y por amor les albergó en el que ahora es su hogar y el nuestro. Ustedes son parte de la creación, pero han sido hechos de nosotros. Sólo tenemos temor de que se nos escapen algún día, pero también sabemos que pertenecen a la vida y no les impediremos que cumplan su misión en ella, pues esa misión es divina.

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