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Reflexiones Cristianas

MOMENTOS  DE PAZ
Felipe Santos Campaña

Conocer para amar

Una pareja, totalmente enamorada, me contaba el otro día que para ellos, la mayor aventura de sus vidas había sido conocerse.

Entonces le dije que el principio de la sabiduría- siguiendo la filosofía y la corriente espiritual cristiana y la oriental- era conocerse a sí mismo.

¡Por qué?, me dijeron con cierto aire de inquietud en sus ojos bañados de una preciosa luminosidad.

Muy  sencillo, les contesté.

El conocimiento de sí mismo es la autopista para llegar a todas partes con  plena seguridad y con  el corazón feliz y rebosante de alegría.

El conocimiento de sí mismo es la misma plenitud humana. Una persona que se conoce a sí misma, se convierte en un filtro por el que pasa sólo lo que es digno, loable, bueno y bello. Lo demás se rechaza.

Nuestras relaciones- seguían hablando –marchan muy bien desde el día de nuestro primer encuentro, en el cual comenzamos una carera brillante basada en el conocimiento mutuo.

No hemos tenido decaimientos, ni rupturas, ni desengaños. Andamos por un camino de rosas.

Nuestro conocimiento hace que las espinas que se ocultan tras la belleza de las rosas, no nos pinchen ni hieran nuestras relaciones.

No se trata de e un conocimiento  intelectual o analítico. Se trata de acercarnos el uno a la otra o viceversa con la confianza que engendra el afecto en el marco del diálogo que crea intimidad en nuestras vidas jóvenes.

Nuestros corazones son océanos por los cuales solamente  navegan los barcos de la amistad, el conocimiento sincero y el crecimiento de dos enamorados que maduran hasta la sazón

¡Vive hoy feliz!

Carta a una joven

Todos los días echo la red de mis afectos al mar de tu pulcros sentimientos.

Te veo bella como la luna, perfumada como la flor más espléndida que crece en el jardín de esta vida.

Cuando te veo por la calle con tu rostro  sonriente, con tu cabello movido por el viento- cogida de la mano de tu amigo- siento una gran admiración por ti.

Eres promesa de una vida nueva, semilla ya crecida que pronto va a dar sus frutos mejorando a esta sociedad en la que te ha tocado vivir.

Me imagino que no andarás con tontadas que estropeen tus años felices de joven.

En la carrera del amor que ya percibes y siente hondamente en tu corazón, vale más quien va más despacio.

Quien mucho corre en esta ciencia eterna del amor, se estrella, posiblemente, en seguida contra el acantilado de la frustración.

Tienes tus años para acabar de tu madurar en tu lindo cuerpo –arpa de mil sonidos diferentes-  y en tu madurez espiritual, es decir, en toda la gama de valores que asoman ya en tus cualidades.

Te queda tiempo para madurar. No descuides ningún momento para vivir la vida intensa y profundamente, digna y elegantemente.

Cruza los caminos de esta existencia. Escoge siempre lo mejor y lo más bello para formar una sinfonía de gozo y de júbilo en ti misma.

Huye del pasotismo y de la mediocridad consumista.

Joven, flor hermosa que crece en este paraíso, hazlo más agradable con tu sabiduría y tu ternura. Lo esperamos de ti.

¡Vive hoy feliz!

“La ciencia no lo sabe todo” (Phil Bosmans)

Suponte que no hubiera habido adelantos científicos,¿ viviríamos mejor?

Tu respuesta será con seguridad, no.

La ciencia ha prestado grandes servicios a la humanidad y los seguirá ofreciendo.

Se han ido superando las limitaciones que había en otras épocas. Hoy día te encuentras al levantarte con tu despertador, teléfono móvil, tu música, tu tele...y el desayuno preparado.

Esto es una maravilla. Pero lo malo de la ciencia es que con el desarrollo puede apartar a los hombres de Dios y disminuir las relaciones entre ellos mismos.

Lo bueno de la ciencia verdadera es que cada día, dados los avances vertiginosos, reconoce sus limitaciones.

A medida que avanza la ciencia se presentan nuevas necesidades al hombre, a veces insuperables a primera vista.

Un científico afamado reflexionaba así: He descubierto tal invento que ha aportado mucho bien a la humanidad en el aspecto físico.

Pero me doy cuenta de que en lo espiritual y psíquico, no le ha reportado todo el bien que yo esperaba. ¿Qué hacer?

Poner todas la cosas  bajo la mirada atenta de Dios y seguir trabajando con interés para ayudar a la humanidad que necesita de mis esfuerzos y  de mi visión cristiana de  la ciencia.

Tú no eres un científico. No te importa mucho. Pero desde tu paz y serenidad puedes aportar gozo a quien te rodea. ¡Menuda ciencia la tuya!

¡Vive hoy feliz!

 

“El aprendizaje del hombre suele pasar por tres etapas. En la primera aprende las respuestas correctas. En la segunda, a hacer preguntas, y en la tercera, qué preguntas vale la pena preguntar”(Bits and Pierces, revista americana).

Te habrás encontrado con personas que te dan  respuestas suaves. Estas te calman por su sabiduría y prudencia.

Son tan delicadas como la gota de aceite que cae en medio de las olas del mar.

Notarás que su forma de hablar contigo es con voz tenue y lenta. Son seres dueños de sí mismos.

Estas personas de calidad te llevan a otro mundo distinto del que te encuentras con frecuencia.

Una pelota lanzada contra una pared, rebota. Es normal. Una pelota lanzada al aire, cae en la hierba y allí se queda. La metáfora está servida.

Si alguien se acerca a ti a hacerte preguntas, ten mucha calma.

Los padres se impacientan cuando el niño está en el aprendizaje de conocer el mundo que le rodea.

Tú, al igual que me dirijo a ti en estos  momentos de paz, ya has pasado esa época.

Ahora estás en los momentos de saber qué preguntas has de formular para que valgan la pena.

Un monje que vivía en la soledad del desierto, cuando alguien iba a verlo, le rogaba que le preguntara cosas que merecieran la pena.

Los visitantes se habituaron a preguntarle por la felicidad y el sabor de la soledad. Sus respuestas, tan suaves como la brisa del lugar, iban dirigidas al interior de cada uno con el fin deque aprendiera a ser dichoso en la calma y suavidad, y nunca en la violencia.

¡Vive hoy feliz!

“El Dios en que no puedo creer” (Phil Bosman).

“Yo no creo en un Dios de dictadores,

de poderosos y ricos,

en un Dios que mantenga el orden por la violencia,

que amedrante a los pequeños y que bendiga las armas.

Yo no creo en un Dios “tótem”

De gente primitiva e ignorante.

Yo no creo

En un Dios que haya nacido de las necesidades,

Que haga de narcótico

Cuando la vida se hace insoportable,

Que haga de tabla de salvación

Cuando falla el suelo debajo de los pies

Y no hay en quién agarrarse,

Que sirva de alivio

Para taponar los agujeros

De nuestra impotencia”.

Tú, me imagino, crees en Dios que es Amor que se da gratuitamente a cada momento y a todo el mundo.

El ha venido a tu vida para darte razones para vivir con esperanza, paz y tranquilidad.

“Nuestra vida, sin el sentido y presencia de Dios en ella,  no tendría sentido”, me comentaba un matrimonio que vive la soledad del paro.

Dios es fuerza, es gozo, es alegría, es salvación. Nunca tristeza ni juez terrible, ni guardia urbano que apunte tus faltas.

Es sencillamente Amor. Quien conoce y vive el amor de Dios se siente dichoso.

¡Vive hoy feliz!

“El sueño es una mujer que va  a hablar. El sueño es un marido que sufre silencioso” (R.Tagore).

¿Has tenido sueños bonitos esta noche pasada? Me alegro.

Normalmente, si te das cuenta, sueles soñar con as impresiones más fuertes acumuladas en tu mundo interior durante el día.

Da gracias a Dios porque te ha permitido soñar con mundos imaginarios que te han transportado a universos maravillosos.

Habitúate a que la última noticia que lees o escuchas de noche, tenga el hálito poético de la vida y, concretamente, del día.

Imagínate a una mujer o a un chico con el que vas a soñar y con el que vas a compartir ideales, imaginaciones y proyectos que te levanten alegre y dichoso.

Nada hay tan bello como soñar.

Si sueñas en algo desagradable, destiérralo en seguida de tu persona.

Es una mentira, es un sueño y los sueños, sueños son.

Me narraba una vez un joven que soñaba mucho. Le dije que eso era estupendo.

Pero él, habituado a ver mucho cine, confundía el sueño con la realidad. La vida la daba duros golpes a su imaginación  creativa.

Un buen día se me plantó delante y me dijo: Estoy harto de soñar.

Estos sueños no me conducen a nada. Sí, amigo, le dije, son señales de que tu espíritu duerme tranquilo y de que tu fuerza imaginativa funciona a la perfección.

 ¡Vive hoy feliz!

“Cuando el día cae, la noche lo besa y le dísela oído: “Soy tu madre la muerte, y te he de dar nueva vida” (R. Tagore).

Mientas hago este momento de paz he estado, poco antes, en un hospital viendo morir a un amigo con toda placidez.

Su rostro era tan sereno como el suave viento que se levantaba en la colina en donde vivo.

Para él, se me ocurría, venían bien estas palabras de Tagore.

Amigo, has caído en la noche de este tiempo. La noche de una nueva vida te abraza, te besa y te da entrada libre para el mundo de la eternidad.

La noche en la que has dejado de existir ante mis ojos con tu faz suave, es una madre cariñosa que te ha velado y te ha preparado con sonrisas y abrazos para tu encuentro con la nueva vida que hay tras tus paso por esta bella y solemne.

He estado a tu lado hasta que has dado el último suspiro en tus pulmones.

Y me siento feliz porque así te tengo en la otra vida como alguien que se acuerda de mí; como alguien que piensa en mí; como alguien que sigue vivo en mí; como alguien que, unido durante años a mi existencia, ahora lo está de forma nueva.

¿Sabes lo que he  sacado en limpio de tu abrazo a la noche y al día?

Simplemente que he de vivir con la misma paz de conciencia. Relajado ahora, con música de fondo, mi pensamiento y mi plegaria vuelan a tu mundo y siento mucho consuelo.

¡Vive hoy feliz!

“¡Días sin nombre; os quedáis colgados a mi corazón, como musgos a un árbol viejo!” (Tagore).

Recordarás días sin chicha ni limoná. Estás frescos en tu mente como la flor que te invita a mirarla en este momento concreto en el que te relajas.

Hay en tu vida días sin nombre; días apagados, fríos; días en los que parece que todo ha sido perdido en la oscuridad del tiempo; días en los que tu mente y tu corazón no han vibrado al son que tú hubieras deseado; días ñeque todo te ha resultado imposible, difícil de soportar y de llevar a cabo tus proyectos.

No te apures.

Cuelga en el corazón del tiempo tu corazón para que en cualquier nueva situación recupere sus vibraciones y su ritmo habitual.

Cuando llega la Navidad, en tu casa colocas junto al árbol de Noel o el Portal de Belén el musgo de la montaña que crece junto a los grandes troncos del bosque.

Su brillo indica que miran al Norte. Te pueden orientar si alguna vez te encuentras perdido en la selva.

Cuelga de tu corazón bello todo cuanto de hermoso  veas hoy en tu caminar por la vida.

Haz colgaduras tan lindas que todo el mundo- empezando por ti – se queden prendidos de su hermosura.

Hoy, refería una chica adolescente, todo me ha salido a pedir de mis deseos.

Me siento bien porque he colgado en mi corazón virgen todas las ilusiones que despuntan con la luz del sol, y que se apaciguan cuando la noche cae con su manto de suavidad.

¡Vive hoy feliz!

“Gritos de niños son los montes, que levantan sus brazos porque quieren ser estrellas” (Tagore).

He estado en el Parque Nacional de Ordesa, al lado de Jaca. Me he adentrado por entre sus altas hayas hasta la Cola del Caballo.

Extasiado ante la cascada, he intentado ver la altura de los montes. Allá abajo, en el valle, algunos niños gritaban jugueteando junto al restaurante.

Sus voces ascendían por la cañada como gritos que, desde abajo, llegaban hasta mis oídos como alientos de inocencia.

Y, mirando las hayas delgadas y la sombría del bosque natural, me he sentido plenamente feliz.

Los árboles, en su escalada  original, se yerguen airosos hasta sobresalir por entre las rocas.

Buscan la luz del sol para alimentar sus vidas.

Cuando caía la noche, los árboles se levantaban como monumentos naturales hablando con la resplandeciente luz de las estrellas.

Tu vida, amigo/a, es igual. Bueno, igual no. Es mucho más bella que los árboles, que los gritos de los niños, que la luz de las estrellas.

Tu vida es un santuario inmensamente hermoso en el que habita el propio Dios.

Esa misma noche, alguien que estaba a mi lado, musitaba plegarias de gratitud a Dios por la magnificencia y grandeza del Parque Nacional de Ordesa, huella del Creador.

¡Vive hoy feliz!

“Mujer, cuando tocaste mi vida con la gracia de tus dedos, el orden surgió en mí, como la música” (Tagore).

Si eres mujer, chica joven o adolescente puedes tener hoy en tus manos la varita mágica que haga feliz a alguien.

No hace falta hacer nada extraordinario. Te bastaré un apretón de manos sentido; te bastará una mirada limpia como el firmamento en primavera; te bastará sonreír a quien pase a tu lado; te bastará con dejar a un lado tu propio yo para sentir al otro; te bastará que lo que hagas hoy, lo hagas con gracia, con finura y con ese sentido sublime con que sabes hacer las cosas cuando te placen y te agradan.

De esta manera podrás hacer surgir en el corazón con quien hablas, el orden, la sublimidad de tu mundo femenino tal y como tú lo muestras; puede que hagas nacer en muchos corazones- sedientos de belleza – la admiración por la mujer que, como sabes, hay que la mira como algo a desear indignamente y no como una preciosa criatura que Dios ha creado para compartir con el hombre la aventura de vivir la unidad, aunque sea en la imperfección.

Hoy puedes ser una música sinfónica que llegue a los oídos de alguien que nunca ha captado la melodía de la ternura de unas manos que saben acariciar.

O la alegría de unas mejillas suaves y tersas como el agua de la ola saltarina que llega a besar la tierra.

¡Qué feliz me siento- me comentaba un joven- cada vez que logro que de mi vida salgan piropos para que la vida de los otros, dentro del marco de la dignidad, experimente el don de la gracia que siento por mi chica a la que tanto quiero y respeto.

¡Vive hoy feliz!

“¡Ah, construir, construir! Esta es la más noble de todas las artes” (Langfellow, poeta).

El maestro gurú recibió a un grupo de jóvenes que querían entrar en el monasterio para alcanzar la perfección.

El maestro, al acogerlos, les dijo:” Jóvenes, enhorabuena por vuestra juventud y por haberos dado cuenta de que la felicidad en esta vida es una preparación para la plenitud total.

¡Sabéis lo que tenéis que hacer aquí en este escondido y austero lugar de recogimiento?

Lo intentaremos, maestro.

¿Qué intentáis?

Construir en nosotros un edificio tan alto en cuyas cúpulas se lea la palabra “el arte de ser feliz”.

Muy bien, amigos.

Pero para construir hay que excavar en las tierras escabrosas, en los adentros de vuestro propio ser.

Muy bien, maestro, lo haremos.

Enhorabuena de nuevo. Y el maestro les fue poniendo diversas pruebas para que construyeran el edificio de su perfección. Algunos, al ver la dificultad de las pruebas, se echaran para atrás. Otros siguieron adelante con entusiasmo, propio de la juventud sana.

Pasados algunos años, los que habían logrado la construcción del edificio de sus personas, se hicieron monjes budistas.

¿Qué haces tú para construirte a ti mismo? Piénsalo seriamente.

¡Vive hoy feliz!

El español siempre lo sabe todo. Y si de algo no sabe nada, dice:” De esto ya hablaremos más adelante” (Aranguren).

Hace años le dieron a este pensador el premio “Príncipe de  Asturias. Conoce a fondo el alma de los españoles.

Somos, como dicen los extranjeros, “different”.

Me imagino que estarás de acuerdo conmigo – no te lo exijo- que si nos observamos a fondo, nos daremos cuenta de que queremos saber de todo.

Entendamos o no entendamos de una materia, hablamos. Por hablar que no quede.

Pero no todo consiste en hablar. Hay que tener información y ciencia de cuanto decimos. Ahora bien, la estadística nos dice que el español es quien menos lee. Luego, ¿qué puede saber?

Me contaba un extranjero amigo y amante de nuestra  patria: Os admiro cada día más porque sois gente abierta y hospitalaria.

Pero hay algo que no puedo soportar. Queréis quedar siempre por encima de los otros.

¿Tiene alguna verdad este extranjero como tantos otros?

Esta mañana o tarde- en tus momentos de paz- analízate profundamente. Puede que te des cuenta de que sí. ¿Es verdad cuanto afirman los españoles?

Y si no tienen razones que dar porque dialécticamente se ven derrotados, recurren al tópico: De esto hay mucho que hablar. Pero, ¿de qué vas a hablar si no tienes cultura, si no lees ni siquiera la  prensa?

Cuando hoy se ponga el sol, dedícate unos minutos para leer y pensar en ti mismo.

¡Vive hoy feliz!

“La ira es una locura pasajera, por tanto domina tu pasión para que ella no te domine” (Horacio, poeta latino).

¿Qué piensas de la ira?

Me imagino que pensarás que, en el fondo, es siempre una debilidad. No admite justificaciones. Y sin embargo, la gente necia se debate en dar explicaciones de su comportamiento.

La persona educada – como tú – nunca demuestra arrebatos de ira, sino que en todo momento y circunstancia, se muestra educado y dominador de sus propios impulsos.

Ten en cuenta, en contra de lo que piensa otro tipo de personas, que la ira es siempre un impulso negativo.

Un ser cuerdo y sensato como tú, jamás demuestra sus defectos al aire para que todo el mundo se quede con un mal sabor de boca.

Recuerdo que ayer, en el bar, a un chico de aspecto educado, le quemaron el anorack con un cigarrillo.

Cuando vio el agujero que el gracioso de turno le había hecho para provocarlo, se dirigió a la concurrencia y les dijo:

Mirad, este chico me ha querido provocar para excitar mi ira y mi contrariedad, y para buscar gresca.

Entonces, con un además de quien sabe dominarse, le dijo: El anorack vale tantos euros. No me importa nada Lo que sí me importa es que tomes conciencia de que, actuando así, demuestras que eres poco sociable y que en tu interior albergas una ira que deseas que explote ante ti y en los otros.

Mira, aprende a ser valiente dominándote.

¡Vive hoy feliz!

La televisión es la violación de las multitudes”(Jean François Revel, escritor francés).

La caja tonta se ha introducido en tu casa con todo su poderío de persuasión y convencimiento.

A ella le prestas, posiblemente, más atención que a tu propia familia. Un absurdo.

Este invento es una verdadera gozada si se sabe emplear ordenadamente para saber cómo anda el mundo, para conocer las maravillas de la naturaleza, para conocer buenas películas o deportes.

Esta caja tonta nunca debe ser para ti motivo de conflictos para tu trato cordial y amical con los tuyos.

Desde que ha entrado la tele en casa, se ha acabado el diálogo, se han terminado las tertulias. La imagen nos acapara a todos.

Los hijos han visto ya a los 14 años más de 14.000 crímenes en las películas.

La caja tonta engendra violencia, sexo estereotipado, animal.

No les prohíbo a mis hijos que vean la tele. Sí, en cambio, que les exijo que hablemos después de los programas vistos conjuntamente.

Les educo para que vean, no para que no vean. Lo primero es difícil de imponer.

Además, sigue añadiendo una madre de familia, cada uno tiene su tele en su habitación. Así no se enfada el señor padre cuando ve partidos de fútbol tras su ajetreada jornada semanal.

La caja tonta hay que convertirla en un medio educativo y jamás destructivo para nuestro hogar.

Si no se presta atención y cuidado, termina por absorber todo el tiempo libre de casa.

¡Vive hoy feliz!

“El agua toma la forma siempre de los vasos/que  la contienen. Dicen las ciencias que mis pasos atisban y pretenden analizarme en  vano;/ yo soy la resignada por excelencia, hermano” (Amado Nervo).

Te estás duchando o lavando esta mañana o tarde.. ¿ No te has detenido nunca a contemplar la hermosura del agua? ¿Nunca te has fijado en la obediencia total que presta al hombre?

¿NO te has dado cuenta de lo grande que aparece en el mar? ¿Has pensado alguna vez en medir vaso a vaso la cantidad de agua que hay en los océanos?

En estos últimos años, en los que el líquido elemento falta, se hacen restricciones. Todo el mundo se queja de la sequía pero no le canta al agua sus maravillas.

Hoy te invito a que contemples el agua como un elemento de purificación. Sí, ya lo sabes. En todas las religiones el agua ha constituido siempre un elemento de purificación.

El cristiano, para entrar en el mundo de Dios, se inicia con el sacramento del bautismo, en el cual no puede faltar el agua.

El mismo Jesús, antes de comenzar su obra de purificación de esta sociedad y de darle una nueva  vida mediante la inserción de la persona en la esfera de Dios, va al río Jordán para recibir el bautismo de manos de Juan Bautista.

Los cielos parecían  más bellos que nunca. La voz de Dios Padre habla a los allí presentes y ahora a ti:”Ese es mi Hijo amado, escuchadle”.

¡Vive hoy feliz!

“La pintada a caricias ideales.../ DE toda bendición, todo consuelo,/ la que mira a la tierra desde el cielo/ con los divinos ojos maternales”.(Manuel Machado)

Si eres creyente, seguro que no faltará en tu casa una imagen, un cuadro de alguna Virgen que te guste y de la que eres un ferviente devoto.

Cada día la ves, cada día recreas en ella tus bellos anhelos; cada día le diriges tu mirada para que sea transparente como la de ella; cada día susurran tus labios alguna  plegaria; cada día conversas con ella; cada día se ilumina tu interior tan sólo con su presencia.

La persona busca siempre un ideal femenino en el cual proyectar todas sus ansias de belleza, sus inquietudes de perfección, la delicadeza de  alma, la sensibilidad exquisita, tan maltratada en nuestros días por mor del consumo y otras indignidades que la afean.

La Virgen no está fuera de ti, Está dentro de ti. Ella la proclamó su Hijo, al morir en la Cruz, la madre de todos los hombres.

Por eso, desde el cielo resplandeciente mira a la tierra para aportarle el contenido sensible que necesita la persona.

Por eso, ella, Madre y Maestra de cada uno sabe mirar como amor de Madre a cualquiera sin distinción de razas, lengua o nación.

Su mirada es maternal y al mismo tiempo divina. En eso se diferencia de nuestras madres: en la divinidad.

Mira, desde hoy, el cuadro que tienes en casa con un acento poético y lleno de caricias  ideales.

¡Vive hoy feliz!

“Anoche cuando dormía/ soñé,¡bendita ilusión!,/ que una fuente fluía/ dentro de mi corazón” (Antonio Machado).

¿Has soñado esta noche?

¡Enhorabuena! ¡Bendita ilusión!

Quiero llevarte hoy este momento de paz a tu propia intimidad.

Tienes dentro de ti un mar de ideas, un cielo de esperanzas, una tierra repleta de flores variadas. Y, sin embargo, apenas si caes en la cuenta.

Tomar conciencia de quién eres y de los tesoros que llevas en tu interior, te ayudan mucho a superarte en los momentos de decaimiento, en los malos ratos que todo ser humano pasa alguna que otra vez.

Este mar fluye dentro de ti. Es una fuente que mana y corre. Muchas veces tú mismo le pones obstáculos para que no corra al ritmo que le marca tu precioso corazón.

Y eso te entristece al cabo de un tiempo determinado.

¡Qué lindo es que tu fuente y su agua cristalina dé de beber al sediento; colme las penas y las tristezas de los otros que, en ti ven, un espejo en el cual se reflejan por lo bello que es tu porte, por lo bien que hablas, por lo bien que sabes atender a todo el mundo sin mirar el reloj!

El tiempo físico pasa, pero el de tu interior se detiene ante los demás para prestarles tu bendición, tus ilusiones no marchitas todavía, a pesar de los duros golpes que te da la vida, pero- gracias a Dios – sabes superarlos ampliando la fuente de tu corazón

¡Vive hoy feliz!

“¿Para qué llamar caminos/ a los surcos del azar?.../ Todo el que camina anda,/ como Jesús, sobre el mar” (Antonio Machado).

Camina, camina. No te canses de caminar. La verdad está en tu vida y en la vida de los otros. Camina, no ceses de andar por las veredas de este mundo, tan anchas como tú las quieras imaginar.

Es precioso que tus pasos, cada día, eleven tu mirada al cielo.

Mientras tu cuerpo camina erguido sobre tus dos piernas, dale gracias

 A tus pies que te permiten andar y entrar a museos, adentrarte en la mar, pasear por el alfombrado prado de flores, por la altura de la montaña o por la ribera de la playa.

Detente un momento. Escribe sobre la arena: Gracias, pies amados.

Quiero que tomes conciencia de tu cuerpo en este día.

El vale más que el barco que va por alta mar. Es la perfección de las perfecciones. Dios lo hizo al final como un dechado de su obra creadora.

Tantos miles de pasos andados por diversos lugares, por naciones distintas a la tuya, camino de tu fábrica, a tu colegio o facultad universitaria, a tu casa diariamente.

Y, sin embargo, no has caído en la cuenta de su valor hasta que te has roto una pierna o, si eres mayor, la artrosis ha impedido que andes a a gusto.

El barco velero anda suave por la superficie del mar. El viento lo mueve tranquilo. Los peces lo ven al pasar. No piensa en nada.

Tú, amigo/a, piensa en el don de tus pies.

¡Vive hoy feliz!

“Brisas primaverales/ embriagan mi estancia/ de una áspera fragancia/ de hojas verdes, con agua, de rosales. Aún no da el sol en el papel, escrito/  con mano firme y pura, / mientras el noble corazón contrito/ trocaba, blando, su amargura en dulzura...¡ Qué paz y qué ventura! / Amanece, riendo, en lo infinito”. (Juan Ramón Jiménez).

¡Da un salto de la cama! Abre tus ventanas. Saluda al nuevo día, envía un piropo al sol; toca delicadamente la flor que esta noche pasada ha florecido en tu jardín con toda elegancia y hermosura.

Mira aquel capullo de rosa que despunta con fuerza entre las otras ya marchitas.

Coge un papel y escribe lo que sientes. Ponte, desde el amanecer, en contacto con la amada naturaleza.

Tócate el pecho y notarás cómo marcha rítmicamente tu corazón. Es una gloria. El está ahí siempre. Tú no le dices que se mueva  y él, sin embargo, fiel a la voz del  Creador, sigue latiendo hasta el día en que te entregue en sus manos amorosas.

Me imagino que sientes una paz, una dulzura indescriptible esta mañana.

Has amanecido, riendo, hacia lo infinito, hacia lo grande que llevas y anhelas dentro de tus pensamientos finos, limpios y puros como este amanecer.

Eres una criatura afortunada. Te has levantado sin resaca de bebidas ni de comilonas no0cturnas.

Has elevado tu mirada al cielo. Tus ojos son una invitación para que los aprecies, los cuides, los mimes en este día concreto en que te has dado cuenta de su belleza y de su encanto.

¡Vive hoy feliz!

“ Lo vi muy bien,/ aquel niño judío/ que estaba allí esperando/ a que se abriesen/ los hornos crematorios de Auschwitz.. Lo vi muy bien;/ llevaba una túnica ligera/ ceñida con un cordón de esparto. / Tenía 12 años,/ la misma edad de Cristo/ cuando se escapa de su casa/ a discutir con los doctores del Templo. Puede ser aquel niño/ fuese el mismo Cristo.../El  hombre que tos crucificamos” (León Felipe)

Hoy te pongo en contacto con la brutalidad de los hombres cegados por torpes ambiciones. Sí, ya habrás visto en  películas, en la tele o en narraciones históricas los horrores de hace 60 años.

La razón de tales sufrimientos inhumanos no es otra que la aberración y la locura desmedida de los hombres.

Hoy, sumérgete en los seres que han pasado a mejor vida por el crimen absurdo y estúpido de algunos seres humanos que han querido ir contra la razón y contra la igualdad que todos tenemos ante los ojos de Dios.

Horror de ayer, horror de hoy en mucho lugares de la tierra. Parece ser que la ambición no tiene cura. No hay medicina para ella.

Hay hombres que siguen siendo peor que  los lobos para sus semejantes. Digo peor, porque las armas mortíferas acaban pronto con media humanidad.

Pero detente en tu barrio, en tu ciudad. Hay gente que sufre. Y te ruego, por favor, que no pases desapercibido ante el dolor de los otros.

Los medios de comunicación social anuncian el día del padre, de la madre, de san Valentín...pero no anuncian el día del enfermo en el sexto domingo de Pascua.

Ve en el enfermo a Cristo. ¿Quién eres tú?, le preguntó una vez un joven a Cristo?

Y el Señor le contestó: Aquel enfermo que fuiste a visitar y aliviar sus penas.

¡Vive hoy feliz!

“Señor, mis manos están sucias/ de  tierra, de luna y de sangre./ Hoy he terminado mi obra./ Aún el espacio no ha sido domado:/ llora y ruge bajo las bóvedas./ Entre los arcos, no hay el  puro silencio,/ el silencio que bruñe los cálices”( Luis Pimentel).

El albañil había terminado de construir una iglesia sencilla en el pueblo.

Hablaba tranquilamente con  el Señor. Le contaba que sus manos estaban sucias de tierra. Mucha masa, mucha arena, cemento habían maniobrado durante bastante tiempo.

Hoy deseo que te fijes en tus manos. Las tuyas concretamente. Con ellas, abiertas par en par, entabla esta mañana o tarde o noche un diálogo.

Mira cada dedo, la palma, las curvas, las uñas... Una verdadera maravilla de perfección. Eleva ahora tu mirada a los cielos, al Señor, como hizo el sencillo albañil.

Y habla seria y silenciosamente con el Señor que vive en tus manos, que actúa por tus manos. Manos de doctores que extirpan el mal que hay en el cuerpo; manos consagradas para celebrar la misa en cálices bruñidos por el silencio de los orantes; manos de madres que limpian al niño recién nacido con primor.

Manos que acarician suavemente tu cara; manos duras por el trabajo diario en el campo; manos sangrantes porque han cometido crímenes horrendos contra el hermano; manos rugosas de ancianos que han dado por mejorar la vida.

Quédate unos momentos en silencio. Da besos de amor a tus manos. Todos los días están contigo. Las ves naturales.

Desde ellas y mediante ellas haz hoy una plegaria a Dios, su Creador.

¡Vive hoy feliz!

 

Transfigúrame, Señor, transfigúrame./ Traspáseme tu rayo rosa y blanco./ Quiero ser tu vidriera, / tu alta vidriera azul, morada y amarilla/ en tu más alta catedral. /Quiero ser mi figura, sí, mi historia, / pero de Ti en tu gloria traspasado”. (Gerardo Diego).

 

 

Puedes pensar que ser un místico es algo sumamente difícil y reservado solamente a seres grandes y sublimes de la humanidad.

 

No estoy de acuerdo contigo. Tú puedes ser un místico grande. Mira las palabras de este poeta español. Transpiran sus versos unión perfecta con el Amado.

 

Cada vez que anheles y logres transfigurarte de tus miserias espirituales, y vayas lentamente alcanzando tu perfección personal, eres un místico.

 

Sientes que algo en ti se estremece cuando estás unido a Alguien que te colma y que te da la felicidad que tanto anhelas en las cosas materiales, que nunca, por supuesto, te van a plenificar totalmente.

 

Es una tontería que pases la vida sin llegar a una gran altura de perfección, a un estado en el que todo lo aceptemos y veamos bajo la óptica de aquello que ennoblece y sublima.

 

Todo consiste en ser vidriera tan limpia y transparente que por ella pasen los rayos rosa de tu serenidad, de tu amabilidad, de tu desapego de cosas que te hacen mirar hacia abajo, hacia la rutina, hacia el mal.

 

Una pareja de enamorados seria y profundamente me decían: “Desde que nos amamos todo parece bello a nuestros ojos. Somos nosotros mismos, nuestra historia bajo la mirada de quien nos da el amor.

 

¡Vive hoy feliz!

 

“Allí, junto a aquel pozo, / convidaste, Señor, a mi alma herida/ con las aguas eternas, que, gustadas, / encienden más la sed del agua viva” (Félix  García)

 

No te dé reparo si necesitas de una conversación a fondo con una persona – puede ser un sacerdote – que eleve tu tono vital sin pastillas, sin alcohol...

 

La Samaritana puedes ser tú mismo o yo. En nada nos diferenciamos, salvo en el tiempo.

 

¿No sientes herida tu alma de arideces, de sequedades? No te extrañes en decir que sí. Es la mejor manera para emprender en tu vida algo totalmente nuevo.

 

Te has habituado a gustar solamente cosas que tienes a tu mano.

 

Las cosas del espíritu, por el contrario, las tienes abandonadas en la trastera de las cosas menos útiles en tu casa.

 

La casa eres tú. Esta mujer- ante la presencia de Jesús  que le hablaba cordial y puramente – se sintió tan cambiada que, desde entonces, captó el mensaje divino.

 

Hay un agua con sabor a eternidad. No te das ni cuenta. La tienesa   tu lado, en la Eucaristía.

 

Y, sin embargo, pasas ante la vida eterna en tus paseos, y difícilmente te detienes a vivir la experiencia de lo divino.

 

Lo más que haces es cumplir con lo mandado. No basta. Hay que adentrarse en la vivencia que da la plenitud de tu ser.

 

Cada día, cuando salgo a las compras, lo primero que hago es dedicar un rato a beber de la Eucaristía. Hay muchas horas durante el día.

La primera la dedico a Jesús. Salgo nueva del encuentro. Y el día que no voy, me siento vacía en mi interior.

 

¡Vive hoy feliz!

 

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿ Quién puede estar en el recinto sacro? (Salmo 23)

 

 

Hoy es el día en que te hago algunas preguntas para relajarte.

No sin preguntas absurdas, sino preguntas que te trascienden.

 

No te hago preguntas para torturarte. No es un examen.

Son preguntas para que, hoy, las pienses y te hagan bien centrando tu vida que anda con sed de infinito.

 

Un maestro me comentaba lo siguiente:

Tenía un alumno muy aventajado en las cosas del espíritu. Continuamente le estaba haciendo preguntas inquietantes.

-         Maestro, ¿no tiene dudas de Dios?

-         Mucha, le contestaba.

-         ¿No tiene ahora?

-         No, ahora no tengo ninguna.

-         ¿Cómo lo ha logrado?

-         Sencillamente no planteándome ninguna.

-         ¿Y se siente feliz?

-         Como nunca me había sentido hasta ahora.

 

Mira, amigo discípulo, he resuelto todos mis interrogantes. He  dejado , en parte, que funcione mi mente en exceso para darle más entrada al corazón.

 

Este comprende el amor de Dios. Y para amar, no hace falta comprender.

 

Dejo que Dios actúe  a su aire en mi vida. Y me va estupendamente. He adelantado a pasos agigantados por la senda del bien. He subido al monte del Señor dejándome labrar por él.

 

En su recinto sagrado siento su cariño y su encanto. Ya no hay en mí mentira, sin amor. Eso es todo.

 

¡Vive hoy feliz!

 

 “El Señor

 es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?” (Salmo 26)

 

El corazón de una joven estaba resplandeciente como una primavera impresionante de belleza.

 

Me acerqué a ella con toda la delicadeza que requieren personas de esta categoría. Veía su rostro radiante como un día soleado.

 

Su aspecto parecía despertar ilusiones que nunca mueren en quien sabía mirarla con los ojos limpios del océano.

 

-Te veo feliz y contenta, ¿a qué se debe?

-Oh!, gracias, me dijo.

-         SE debe a que, si durante estos últimos meses he estado sumida en un mar de dudas, ahora he encontrado el camino que me está llevando a la felicidad casi completa.

 

Una buena mañana – comenta – leía la Biblia. De  pronto me encontré con esta frase del Salmo 26.

 

Dejé que entrara en mí como una cascada suave sobre mi espíritu.

 

Te confieso que, al cabo de un buen rato de meditación, llegué a entender que mi vida tenía que ser un rayo de luz para los otros y para mí misma.

 

Me siento segura de mí; no temo a nadie. Veo a todo el mundo con ojos de naturalidad.

 

Sé que el peligro me acecha por todas partes, dadas mis cualidades físicas con las que Dios me ha adornado.

 

Pero mira, confío plenamente en Dios y nada temo.

 

Tras un rato de conversación distendida, me dijo adiós mientras su alegría se trasvasaba a la mía.

 

¡Vive hoy feliz!

 

“Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichosos quien se acoge a él” (Salmo 33).

 

Muchas veces intentas separar la presencia de Dios de tu vida. Te crees que Dios está solamente en el Templo. Lo vez y lo tratas de vez en cuando.

 

Hay quienes se acuerdan de él únicamente en los momentos fundamentos de la existencia: bautismo, primera comunión, boda y funeral.

 

Cuando llegues a gustar la bondad del Señor en cada momento de tu vida, te darás cuenta de que su presencia te envuelve como la sangre está en cada parte de tu cuerpo dando vida a cada miembro de tu ser.

 

Hay personas que viven esta experiencia de modo completo. Nunca he encontrado a nadie enteramente entregado a Dios que se sintiera infeliz.

 

Una monjita, joven y guapa, había dejado todo para  vivir la vida contemplativa  tras las rejas de un convento.

 

Toda la gente – de poca fe- le llamaba tonta. Mira, ¡ con lo guapa que eres! ¡Ay, Dios mío, qué carrera hubiera hecho en la vida siendo siendo tan joven!

 

Ella escuchaba estas expresiones con mucha calma.

 

Un día se dirigió a sus amigos y les dijo: la vida es un canto a nuestra propia felicidad. Lo importante en la vida es amar y sentirse amados. Pues bien, desde el monasterio, mi vida va a constituir un permanente canto de amor por toda la humanidad.

 

Cada día seré para ella un pararrayos que detenga la ira de Dios y una bendición para todos los hombres, pues juntamente con mi trabajo, haré mucha oración.

Mi vida es un sendero de paz.

¡ Vive hoy feliz!

 

“El mal es como el océano, donde se acaba la tierra, empieza el agua” ( José María Moliner).

 

Hoy quiero presentarte el problemas del mal.

Te darás cuenta que desde que el hombre es hombre, ha sido un fenómeno ininteligible.

 

Para mucha gente es un misterio desconcertante. El mal es tan connatural al mundo como la sombra a los cuerpos.

 

Te gustará las opinión de muchas personas que han pensado sobre este problema miles de veces.

 

A mí me encanta. Dicen que el mal es la limitación del bien. Esto quiere decir que, visto fríamente, la maldad  no existe. Hay solamente diferentes grados de bondad.

 

La bondad es relativa, depende de la esencia de cada ser.

 

¿Cuál es tu grado de bondad? Responde sin miedo, tranquilo y relajado.

 

¿Qué florece más en ti: la bondad o la cizaña del mal?

 

En tu vida, me imagino, florece cada día la flor exquisita de tu bondad.

¡Enhorabuena! Entonces el mal no existe en ti.

 

Un padre de familia trabajaba a fondo perdido muchas horas durante la semana tras su horario normal.

 

¿Cuánto ganas en esas horas extras?, le preguntó un compañero de trabajo.

¿Sabes lo que le contestó?

 

Esto: Gano cada día en mi vida y en la de los otros muchos grados de  bondad, de generosidad, de sonrisas y alejamiento del mal que atormenta a mucha gente que hace poco por crecer en esta virtud.

 

¡Vive hoy feliz!

“Yo gozo acariciando las duras rocas, porque son como el aliento húmedo que sale de la boca del bosque “(José María Moliner)

Este día me dirijo a ti con la alegría intencionada de ver que tus gustos moderados equilibran tu personalidad.

 

En tu trato con la gente te habrás dado cuenta de que existen seres supersensibles. Cualquier detalle – por pequeño que sea – lea hace alegrarse o pasar algún mal momento.

 

Uno decía que gozaba, fíjate bien, acariciando las duras rocas. Y gozaba porque veía en ellas el aliento húmedo que sale de la boca del bosque.

 

También observaba en ellas algo que para otros muchos pasa desapercibido. Veía en las rocas esculturas talladas por las manos de Dios.

 

Hay personas que disfrutan oyendo el oleaje del mar, o pisando la fina hierba de la tierra.

 

Hay personas que tienen una casita pobre, pero por ella entran raudales de luz de nuestro sol  Mediterráneo, y se sienten felices.

 

¿Gustas de la naturaleza en toda su profundidad y en todo su elocuente lenguaje?

Me contaba un amigo mío,, dueño de un bar y de una pizzería, que todos los fines de semana se iba solo a su casucha del campo para respirar el aire del bosque no contaminado; para leer a ratos y para pasar mucho tiempo caminando despacio por entre las sendas de la campiña.

 

Volvía el lunes renovado y con ansias de  comenzar sus tarea diaria tratando mejor a las personas en su establecimiento.

 

¡Vive hoy feliz!

 

“Muchacha, tu sencillez muestra tu profunda verdad, como lo azul de lago” (Tagore)

 

Esta frase de Tagore te gustaré si eres chica. A mí me encanta. Por eso te la dedico hoy para tu momento de paz.

 

Léela despacio, palabra a palabra, sílaba a sílaba hasta que vaya entrando en tu interior como una fuente fecunda.

 

Te irás iluminando por dentro como una lámpara encendida en la oscuridad. Para asimilarla, ten en cuenta de ponerte en un actitud de gran sencillez, es decir, de enorme y bella transparencia.

 

La joven sencilla no tiene recovecos en sus palabras, ni en su trato, ni en cuanto dice o hace.

 

La sencillez es la demostración palpitante de quién eres.

Decía una chica de 17 años:” Desde que cayó esta frase en mis manos en una postal que me envió un amigo, nunca dejo de pensarla cuando de noche me voy al descanso o me levanto por la mañana”.

 

Ante tanta vanidad como existe a mi derredor; ante tanta apariencia como se gastan algunas compañeras, yo siento en lo hondo de mi ser que quiero ser yo misma.

No ser rara. No, no se trata de distinguirme de las otras por distinguirme.

Lo que me ocurre es que amo la sencillez de vida con toda la riqueza que reporta a mi vida personal.

 

Me dicen que soy clara como el azul del  lago, como la estrella de la noche que riela sobre el mar.

 

Me dicen muchas cosas bonitas, pero sigo siempre sencilla como un don que Dios me ha concedido y lo cultivo.

 

¡Vive hoy feliz!

 

“Los fanatismos que más debemos temer son aquellos que pueden confundirse con la tolerancia” (Fernando Arrabal).

 

Estos años está recibiendo tu delicado espíritu hachazos e impactos muy fuertes. Los fanatismos están creciendo por doquier.

 

En Argelia mueren muchas personas por culpa de los integristas religiosos. Integristas, en este caso, es igual a fundamentalistas o fanáticos.

 

La intolerancia es un abuso de la libertad, mal entendido.  O todos hacen esto o los matamos.

 

Tolerar  n es aprobar. Nadie aprueba estas intolerancias que suscitan hoy en el mundo.

 

Pero me vuelvo hacia ti. ¿Tienes algo de intolerante en tus relaciones contigo mismo y con los demás?

 

Eres intolerante contigo mismo si te cierras a la apertura de los otros; si no  dejas que entre en ti otra luz que la de tu amor propio.

Había un padre intolerante.

 

Había dictado unas normas severas para a convivencia en casa.

Se convirtió en un cuartel. Ningún miembro podía rechistar ante las palabras del padre. Estaban asustados. Los, castigos llovían a la menor infracción de alguna norma.

 

La mujer y los hijos se rebelaron contra estas normas. El los amenazó con la propia muerte.

 

Y, de hecho, un día  cogió el arma y desesperadamente los mató a todos.

 

Entra en el castillo interior de tu alma. Deja que el Espíritu de Dios la riegue cada día con el perfume de la tolerancia.

 

¡Vive hoy feliz!

 

“Reza el agua eternamente/ en el patio:/ y de repente/ un grito asustó a la rosa/ que se desmayó mimosa/ sobre el cristal de la fuente” (Fernando Villalón).

 

 

Me gustaría que te parecieras al agua. Está siempre a tu disposición; es humilde, obediente, fresca, limpia y pura.

 

Me parecería estar bien viviendo en permanente placer espiritual si cada día día, al levantarte, te pusieras como ella a orar o a rezar.

 

Mientras estás, en verano, sentado en el patio, el chorrillo del agua de la fuente, te quietara tus nervios; te hace soñar despierto y en lugares a los que no llega el rocío poético del agua.

 

Me gustaría que el agua fuera ara ti el medio a través del cual elevaras tu mente a Dios.

La rosa se embellece cuando la riegas. Tú te pones bella o bello en tu interior cuando te riegas con la fragancia de la oración.

 

Orar es hacer presente a Jesús en todo cuando haces, piensas o dices.

 

Me gustaría que tu persona fuera tan resplandeciente como el cristal de Bohemia. Cuando coges varias piezas y la tocas, parece todo una sinfonía de sonido.

 

Recuerdo que una vez compré en Praga varios vasos. La vendedora los tocaba uno tras otro. Era una armonía tan preciosa que te invitaba a llevarlos cuidadosamente contigo.

 

Haz de tu vida en la que vives una fuente de la que, al mismo tiempo que mana el agua, nazca en ti la fragancia de la oración. ¡Animo! Da nuevos cauces a tu vida

¡Vive hoy feliz!

“Llanuras sin confín, lagos de plata, / rizados por los vientos marineros;/ horizonte soldado con luceros/ a la bruma de ocasos escarlata”. ( Fernando Villalón).

 

Uno de los placeres que menos cultivas, posiblemente, sea contemplar las anchuras inmensas.

 

Anchuras como las olas del mar. No llegas a ver su límite. Se confunde al fondo con el cielo. Se dan en el horizonte perdido un abrazo de unidad.

 

Mira en este día algún lugar que sea grande. Estás habitado a callejear o a estar muchas horas encerrado entre cuatro paredes.

 

Esto va creando en ti el sentido de la pequeñez, de lo limitado, de la estrechez de espíritu.

 

Observa en pleno verano una gran planicie. Parece que reverbera con el sol que cae verticalmente sobre su tostada superficie. Parece un lago de plata.

Nota cómo el viento saluda su cara, airea su arena y te hace sentirte libre.

 

De vez en cuando lanza una mirada de cariño a los luceros que, en lo alto del cielo, esperan su hora nocturna para iluminar el universo entero.

 

Todo es gracia y armonía en el espacio y en el tiempo.

 

Tu persona, igualmente, tiene inmensidades de posibilidades y, sin embargo, no las desarrollas.

 

Llega un momento en el que se rebelan contra ti. No sabes a qué viene tu rareza. Puede que sea debido a que no has desarrollado todo lo que eres.

En este día de amplitud de miras, mírate a ti mismo, a ti misma. Y dile a Dios: Haz, Señor, que mis dones los explote hasta el máximo.

 

¡Vive hoy feliz!

 

“Cuando te hagas a la mar/ le pondré frenos al viento, / colgaduras a la playa,/ brújula a los elementos”. ( Fernando Villalón).

 

Va el barco deslizándose suavemente por la cara del mar. Como tú ahora mientras meditas este momento de paz en tu interior.

 

Parece que nada se altera. Todo es paz. Los motores funcionan a su ritmo. La mar, cuando pasa el barco, le abre sus entrañas para que pase airoso con su gran volumen de peso.

 

A su paso, deja estelas verde-azules  y blancas como una bandera nueva, como una bandera universal.

 

El mar es apertura a todos, el mar nunca dice no a nadie que lo quiera, a nadie que se acerque a él con respeto.

 

Tienes sus días tormentosos y, en esta ocasión, hasta se siente miedo.

En este día, en que me parece que estás turbado, quiero llevarte por el mar a dar un paseo interminable para observar los peces que corren a su aire buscando alimento.

 

Te digo palabras bonitas y sencillas para que tu espíritu se tranquilice.

 

Mira aquella colgadura que has dejado en la orilla. El viento la mueve con arte y con gracia.

 

Mira tu rostro, que al contacto con el viento, se broncea. Mira el horizonte. Parece que nos vamos a perder.

 

Pero el barco lleva su brújula para orientarte perfectamente hacia su destino.

Tú eres un barco por el mar de esta vida. Si no cuidas cada día de poner rumbo y si no llevas la brújula de tu conciencia como plata, entonces los días resultan anodinos.

 

¡Vive hoy feliz!

 

“El alma tenías/ tan clara y abierta,/ que yo nunca pude /entrarme en tu alma...A tu alma se iba/ por caminos anchos.../ Me quedé por siempre/ sentado en las vagas/ lindes de tu alma”( Pedro Salinas).

 

M e dirijo a ti este día por el camino ancho que me lleva a tu alma.

 

Paso de tu aspecto externo y corporal. Ese ya lo conozco desde hace mucho tiempo. Aunque siempre intento que me parezca nuevo como el primer día en que te vi.

 

Hoy quiero ir por rutas anchas que me lleven directamente a tu riqueza anímica.

 

He de ir a verte en tu casa, en tu santuario interior con un agradable y fino respeto para no turbar la paz que reina dentro de ti.

 

De esta forma conseguiré la felicidad de conocerte profundamente.

 

Dos almas unidas son dos estrellas luminosas del firmamento. No quiero ser como el poeta que se queda en las riberas, en las lindes de la dulzura y de la transparencia que despide tu alma.

 

Me he colocado ante ti. He visto lo que haces y hasta lo que dices. Y tu boca es un  panal de rica miel que despide suavidad por todas tus palabras. Ellas son el reflejo de tu interioridad.

 

No digas como alguno:¡Bah!, eso son palabras bonitas. La realidad es distinta.

 

Esa mujer con la que estoy casado o ese hombre con el que comparto mi vida, es tan especial que nunca llegaremos a conocernos en nuestras intimidades del alma.

 

Sólo lo físico cuenta.¡ Pues no! Si el cuerpo no está vivificado por el alma, se aja.

 

¡Vive hoy feliz!

  

“Para aquí un minuto/. Sus tres banderas blancas/- soledad, nieve, altura-/ agita la mañana” (Pedro Salinas).

  

Una pareja de enamorados ha ido dichosa a Sierra Nevada. Sus palabras de amor las recogía el viento y las esparcía por todos los árboles, rocas, nieves y las alturas de aquellos parajes.

 

El paisaje les invitaba a que, con la delicadeza del viento, la pureza de la nieve y la mirada puesta en la altura, se dieran muestras de su amor sincero.

 

Te imagino esta mañana paseando por la sierra o por la colina o simplemente por el sendero más ancho de cuantos existen, tu propia imaginación.

 

No practicas mucho tu imaginación poética. Siempre estás lo mismo: pensando en el dinero, qué comer hoy, qué hacer hoy...Todo es un manto de rutina que te envuelve hasta la médula de los huesos.

 

Sal de vez en cuando a hacer paseos imaginarios si no los puedes llevar a cabo en la realidad.

 

En cada paseo que hagas, lleva izadas tus tres banderas para que ten  consuelo, alegría, gozo y esperanza en ti mismo o en ti misma.

 

Lleva tu soledad amada para sentirte tú mismo sin que nadie te moleste.

 

Muchas veces pierdes tu propia esencia porque haces lo que los otros hacen. Lleva la nieve en tu corazón, herido algunas veces por tu apatía e indiferencia.

 

Lleva tu altura de miras ante todo aquello que contemples. De este modo, la vida la sentirás y la vivirás bellamente tengas la edad que tengas,

 

¡Vive hoy feliz!

 

“Quítate ya los trajes,/ las señas, los retratos;/ yo no te quiero así,/ disfrazada de otra,/ hija siempre de algo./ Te quiero pura, libre,/ irreductible: tú.” (Pedro Salinas).

 

Estas palabras del poeta Salinas te las ofrezco esta mañana para serenarte. ¡Ojalá que lo consiguiera!

 

Llevas ya a tus espaldas unos años. No sé cuántos. No me interesa mucho. La vida no t pregunta nunca por la edad. Lo sabes muy bien.

 

Te pide que la vivas estupendamente con un gran nivel de calidad humana y espiritual para no desperdiciarla.

 

Te invito a que te despojes de toda hipocresía. Sé tú misma, tú mismo.

 

Intentas disfrazarte, vestirte de otra, de la moda que azota cada estación para suscitar en ti el consumo imbécil.

 

Quiero que este día hagas un repaso, sin miedo, de tu estado vital en comparación con tu hipocresía en el vestir, en el hablar, en el trato con quién y cómo.

 

Y de este repaso, me gustaría que sacaras en limpio lo que dice el poeta al final: “te quiero pura, libre, irreductible:tú”.

 

¿Habrá cosa más bella que, al cabo de unos años que llevas a tus espaldas, te sientas tú mismo-tú misma?

 

Y sentirte pura, natural, alegre, realizada. Sentirte simple y llanamente tú.

 

No seas un amasijo de figurones, un fuego artificial que da su esplendor durante unos instantes y después desaparece ante tus ojos. Hay gente que se cansa de matrimonio y de todo porque no son ellos mismos. ¿Es verdad?

 

¡Vive hoy feliz!

 

“Nada en ese milagro/ podía se recuerdo:/ porque el recuerdo es/ la pena de sí mismo,/ el dolor del tamaño/ del tiempo,/ y todo fue eternidad: relámpago./ Si quieres recordarlo/ no sirve el recordar./ Sólo vale vivir “ de cara hacia ese dónde,/ queriéndolo, buscándolo” (Pedro Salinas).

 

Te puedes imaginar que el recuerdo del que habla el poeta es el amor.

Hoy podrías detenerte en la observación de la gente de tu bloque, alguna, que haya sufrido el fracaso del amor en su vida o en su matrimonio.

 

Te preguntarás alguna vez: ¿Cómo es posible que falle la gente en la esencia de la vida? ¿A qué se agarran? ¿Qué entienden por amor?...¿Cómo pueden sufrir, pasarlo mal?

 

En segundo lugar, escucha hoy a la gente que vive del recuerdo pasado. ¿De qué  les sirve? Solamente para encender la llama de los malos  o buenos momentos pasados.

 

Para el caso es lo mismo. Se le va la vida pedazo a pedazo, y el presente luminoso de cada día lo viven envuelto en tinieblas. ¡Vaya tontería!

 

Tú, amigo/a, pon en marcha tu amor cada día. Así será fresco, lozano y maduro como fruta dorada por el sol del mediodía.

 

Quiere y busca, busca y quiere en cada instante lo mejor de ti mismo/a.

 

Verás que en estos instantes de paz, insisto continuamente, en la raíz de tu felicidad: ser tú mismo.

 

Es una reiteración para que te sientas cómodo, alegre y dichoso con tu preciosa vida.

 

Lo demás son zarandajas, Mi vida, decía una joven, es un poema de amor.

 

¡Vive hoy feliz!

“¡Qué hermosa tú libre y en piel!/ Si tú me das la libertad me das tus años/ blancos, limpios y agudos como dientes,/  me das el tiempo en que tú la gozabas./ Quiero sentirla como siente el agua/ del puerto, pensativa,/ en las quillas inmóviles/ el alta mar, la turbulencia sacra” (Pedro Salinas).

 

No sé qué pensaste de él o él de ti. No sé qué esperabas a su puerta o a tu puerta.

 

Te esperaba hermosa y libre como gacela que corre saltarina por los montes y los frondosos bosques.

 

Te esperaba para que le dieras la libertad y no la posesión. ¡Maldita palabra en el universo del amor!

 

Cuando algo se posee sin amor, pronto se desprecia, pronto se aja y se envía fuera de sí como algo inútil.

 

Tú, amigo/a, da lo mejor de ti mismo; la limpieza de tus años – no importa cuántos -, la dulzura de tu educación, el regalo de de tus detalles, que, como blancos ramos de flores, alegran la vida, la embellecen.

 

Mi matrimonio ha fracasado, decía una pareja, porque ambos buscábamos poseernos cuanto antes y sólo nos centrábamos en la simple posesión.

 

Al cabo de un tiempo, todo se ha venido abajo. No hemos madurado en nada, Estamos mucho peor que el primer día. Era todo un infierno.

 

Te invito hoy a la reflexión. Es bello y hermoso la libertad al otro o viceversa. La libertad bien entendida es una pirámide por la que subís los dos a la cima de la perfección.

 

Sí, no es difícil. Basta que dejéis la monotonía y creéis en vuestro interior ilusiones nuevas.¡Animo! Eres una perla y diamante.

 

¡Vive hoy feliz!

 

“ Y sobre los instantes/ que pasan de continuo/ voy salvando el presente,/ eternidad en vilo...Ser, nada más. Y basta. Es la absoluta dicha./ ¡Con la esencia del silencio/ tanto se identifica” (Jorge Guillén).

 

Habían llegado unos jóvenes a la India con el afán de encontrar reposo, descanso y relax para su vida agitada.

 

Sin embargo, la vida en aquellos lugares de silencio se les hacía larga.

Entonces recurrieron al maestro o gurú para que les diese alguna orientación.

 

El maestro les dijo: Dejad las partituras musicales, dejad todo.

 

Los jóvenes, aún  a costa de mil esfuerzos, no podían pasar sin el ruido de sus instrumentos que turbaban la paz sagrada de aquellos lugares.

 

El maestro se les acercó y les dijo: Coged vuestros aparatos y marchaos de aquí.

 

¿Por qué?, señor maestro.

Porque no habéis aprendido el arte de vivir.

 

¿Cuál ese arte?

El arte es “ser”. Mientras no os identifiquéis con vuestro ser, seréis seres extraños a vosotros mismos.

 

Tocaréis para los demás, pero nunca para el secreto de vuestra alma.

Salvad el presente y tendréis éxito en el futuro.

 

Los chicos, pensativos, dirigieron unas palabras a su maestro. Nos quedamos aquí buscando la dicha que necesitamos.

 

Dejaron todo. Y, al cabo de un año, volvieron siendo seres identificados.

 

¡Vive hoy feliz!

  

“Dulzura de los  años/ irresponsables! ¡ Bodas tardías con la historia/ que desamé a diario./ Más, todavía más./ Hacia el sol, en volandas/ la plenitud se escapa./ Ya sólo sé cantar!” (Jorge Guillén).

 

En el arpa de tu vida hay escondidas miles de canciones que no no han salido a la luz del sol.

 

Tu trato, tu cariño, tu afecto desparraman dulzura. Todos te dicen: ¡Qué bien estarías si te mostrases y fueses siempre de esta forma!

 

Has sentido el halago y el piropo sincero de alguien que realmente te quiere.

 

Este momento de paz te lleva a ti. A la dulzura de tus años. Sí, siempre son dulces. Son como bodas diarias que haces con tu vida: tú y tu vida, tu vida  y tú.

 

Dite siempre: más todavía. Me queda mucho camino que recorrer en busca del tesoro más preciado, la plenitud de mí mismo/a.

 

No te quedes agarrotado con los años. No permanezcas indiferente ante este día que ha nacido para que hagas cosas hermosas.

 

No dejes pasar nada que merezca la pena ante tus ojos resplandecientes como el cristal.

 

Mira al sol majestuoso y gratuito. Cada día muestra su plenitud total. No trabaja a medias.

 

Igual que tú, en este día, da todo el gas al torrente de vida que hay en tu ser. Sólo así no se te escapa la vida; sólo así vas llegando a la plenitud.

Plenitud es vida y nunca muerte.

Y cuando en tu soledad diaria, buscada y amada durante algunos momentos, di como el poeta:”Sólo sé cantar”.

 

¡Vive hoy feliz!

  

“Es tuyo el resplandor/ de una tarde perpetua./ ¡Qué cerrado equilibrio/ dorado, qué alameda!” (Jorge Guillén).

 

Acaba de cantar la canción que tienes en tus labios. Te has levantado contento/a ante este día único e irrepetible para tus sueños, para tus encantos, para tus esperanzas depositadas en  personas concretas, en seres de quienes esperas algo positivo.

 

Ten muy en cuenta una cosa: Hoy has de brillar con luz propia. Tu resplandor interior ha de llegar hasta las estrellas envuelto de alegría y de un júbilo tan especial que te ensanche tus sanos pulmones, cuyo aire purifique tu sangre como el oro en el crisol.

 

Mírate hoy, más que en el  espejo, en la verde y alineada alameda que hay cerca de tu casa.

 

La alameda cobija frescor, cobija muchos nidos, hechos pajita s pajita por los pájaros que, al llegar el día de primavera, reanudan su trabajo para alegrar esta estación con sus trinos y su ley divina de la procreación.

 

Ves, amigo/a, que todo es equilibrio ante tus ojos resplandecientes.

 

Un equilibrio dorado a base de esfuerzos,  a base de sacrificios que ha merecido la pena llevarlos a cabo para que tu persona sienta el bienestar que proporciona tu estabilidad psíquica.

 

No andes de aquí para allá a lo loco. Céntrate en ti mismo.

 

Recógete cada día, durante unos momentos, para darle cuerda nueva a la máquina divina de tu existencia.

 

En la alameda de hojas verdes y blancas en su reverso te puedes ver reflejado/a en este día que estrenas con aromas de primavera.

 

¡Vive hoy feliz!

 

“Pesa, pesa en mis brazos,/ alma, fiel a un volumen./ Dobla con abandono,/ alma, te pesadumbre” (Jorge Guillén).

 

Jorge Guillén te invita en este día singular para ti, a que peses en tus brazos el peso sagrado de tu cuerpo.

 

Me gustaría pesarte en mis brazos para darme cuenta de que eres ágil, suave y menuda en tu cuerpo, cuya alma se siente feliz de darle vida, de darle pensamientos alegres, de proporcionarle momentos de paz, como los que disfrutas ahora.

 

El alma te dice que arrojes de ti toda pesadumbre, toda tristeza.

 

¿Ganas algo tú mismo/a con esa pena que no te deja vivir? No solamente no ganas nada, sino que vas perdiendo a borbotones el hálito vital que encierra.

 

San Juan Bosco, fundador de los SALESIANOS, mandaba escribir en las puertas de sus teatros esta palabras:”Tristeza y melancolía, fuera de la casa mía”.

 

¿No crees que tenía razón?

 

Imagínate un colegio, lleno de niños y de jóvenes que estuvieran apesadumbrados. Sería una cárcel.

 

Incluso él mismo fundó la Sociedad de la Alegría. Había en ella muchos jóvenes cuya misión consistía en llevar la alegría a todo aquel que estuviera triste por algún motivo especial.

 

¿No puedes adherirte hoy a esta sociedad y cantar con tu alma llena de gozo, tu abandono en el mar de la felicidad?

¡Animo! ¡Adelante!

 

¡Vive hoy feliz!

  

Tú, tú, tú,  incesante/ primavera profunda. / Mi río de verdor/ agudo y aventura./ Tú, ventana a lo diáfano:/ desenlace de aurora,/ modelación del día:/ mediodía en su rosa”. ( Jorge Guillén).

 

No sé qué piensa de mí.

 

Este día aparece en mi vida como un tú. Es el tuyo que siento cerca de mí. No conozco tu nombre. Sí, en cambio, sé que este momento de paz puede llegarte hondo, como la cromatizada primavera llega muy lejos trasportando aromas y esencias de flores.

 

Hoy te veo como un río ante cuyo verdor, uno se siente  con ganas de echar una siesta tranquila.

 

Y al mismo tiempo comenzar una aventura nueva, entendida como aventura soleada por la pulcritud, alumbrada por las luminarias que encienden en los corazones anhelos de perfección.

 

Es una aventura, que, en la medida que se sigue, contribuye a la unión total de dos seres que, en la placidez del alma, se entienden y se aman.

 

Hoy aparece en mí un tú como una ventana abierta a lo diáfano. Me siento exultante en mi interior. La diafanidad me sobrecoge de admiración.

 

¡Qué gozada es ver hoy tu tú transparente, sin pena, si n asfixias, sin pronunciar la palabra “no tengo tiempo”; un tú que se cuela finamente por las rendijas de mi alma, que, ante tu tú vibra de emociones sentidas, sanas.

 

Un tú, el tuyo, que se convierte en este día concreto, en aurora, en modulación del día y en bella rosa. Tu tú.

¡Vive hoy feliz!

“ Mi  silencio es en Venecia/ fundamento./ Placer de vivir arrecia,/ firme lento.../ Silencio aún se edifica, / delicado,/ sobre un agua siempre rica./ ¡Tal pasado”. (Jorge Guillén).

 

Vete, amigo/a,  si puedes a visitar Venecia.

Te lo digo sinceramente. La he visto muchas veces. Allí el arte entra por tus venas, por tu cuerpo entero. Y, cuando te canses de pasear en la góndola de tus ilusiones, dile al gondolero que te cante una canción de ternura.

 

Verás cómo tu adormecida sensibilidad despierta junto al Adriático uniéndose a la mole ingente de monumentos, recreo para tus ojos y vida para tus sentimientos.

 

Recréate en el puente Rialto, lugar  y citas de besos sentidos de enamorados.

 

Sí, echa a volar tu imaginación a lugares que den vida a tu vida apagada por tantas preocupaciones. No lo dudes.

 

Te entrarán ganas de vivir de forma nueva, distinta a como lo estás haciendo.

 

El romanticismo es una forma nueva que tienes de ver todo con una visión poética.

 

Allá, en el silencio y ante el revoloteo de las palomas y gaviotas por la plaza de san Marcos, entra a la catedral y, sin duda, unirás tu alma ante el encanto, ante tanto monumento que ha quedado grabado en la retina de tus preciosos ojos como el mejor cuadro, como la mejor pintura.

 

Y sobre este silencio creativo edifica tu persona en este día mientras meditas y te relajas en este instante de paz.

 

¡Vive hoy feliz!

 

“Mi memorias, culpable de un abuso,/ se alzaba contra lo que Dios no quiso: / que hoy fuese ayer./ ¿Y cómo yo soy yo?” (Jorge Guillén).

 

Di adiós para siempre al huésped que te atormenta. Di adiós  de una vez para siempre a tu memoria que te hace llevar tu vida al pasado. Di adiós con todas tus fuerzas a este ser que llevas dentro de ti y que si no tienes cuidado puede conducirte a vivir anclado en lo negativo que anida en ti.

 

La memoria es una facultad que debes cultivar a diario. Es la caja de resonancia en tu interior.

 

Pero cada vez que te traiga algo del pasado desagradable, échala fuera en seguida a volar por otros senderos en los que veas flores hermosas, recuerdos atractivos y fascinantes que te positiven.

 

No vivas el ayer de recuerdos vanos, que como nube de verano, pasan pronto por el mar insondable de tu existencia.

 

Cada vez que tu memoria se acerque a tu estado de conciencia, sea únicamente para que profundices en la última pregunta que se hace y te hace el poeta: ¿Y cómo yo soy yo?

 

 

Tú eres tú siempre y cuando te alces por las alturas y, desde ellas, contemples el cielo de tu vida, lleno de