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Diálogos al borde de la cama

Diálogos al borde de la cama

 

Carmín y gorrión

Tus labios en madrugada.

Despertar? Para qué?

No vale la pena. Aún está tu presencia

Aunque ya no estés.

 

 

No hay conciencia, no hay fe

Abstrusas construcciones mentales

Defensas preconstituidas

Para defender el pobre cuerpo

De la nada eterna.

 

 

Cuánto por una palabra?

Y por una frase?

Cuánto darías por escucharme

Diciendo lo que siempre quisiste escuchar?

Y yo que nada cobro, que nada pago,

Que nada digo por nada, por nadie, ni por mí.

 

 

Elevarme, de la corrupción del cuerpo

Del veneno de la mente

Que se mete en la sangre

Como una abyecta serpiente

Que se alimenta de mi plasma.

Escaparme, de mí mismo

Alejarme, del propio tormento interior

De no dejar de nacer para morir mil veces.

 

 

Escucha bien lo que te digo

Si, tú el que me mira desde el espejo

Con barba crecida y ojos de sueño.

Sé conciente de que no eres nada

Que nada sabes

Que de todo dudas.

Anda, ve, ponte bueno

Que no se te note la ignorancia

No sea que se den cuenta

Y te despeñen desde la cima de sus conciencias.

Vamos pues, arranca de una vez por todas

Ponte la máscara de costumbre

Que los otros actores ya están en su sitio.

El proscenio es el mismo

Elegirás saltar sin red una vez más?

Orate inocente, ingenuo sofista

Escribiste un guión algo complejo

Y ni siquiera sabías escribir...

 

 

Sabías que era fatal

Perderle el miedo a las cosas

Que no entendíamos

Pero no te importó

Vos comenzaste la broma

Y ahora no hay retorno.

Sólo luces que confunden el camino

Pero el camino mismo no conduce a nada.

O quizás la nada conduce al camino.

Nada... sigue durmiendo, no dije nada.

 

 

 

 

Puedo ofrecerte mi sangre

El recuerdo de mis lágrimas

El sabor de mil derrotas

El ticket a la farsa cotidiana

Tesoros tangibles, esperanzas

Mis silencios y mi alma conversando

Pero no te sirve

Pero no te alcanza

Pero no te sirvo

Porque no quieres mirar el espejo que adelanta

Porque te da miedo

Porque te doy miedo

Porque te das miedo

Porque no me quieres

Porque no te quieres

Porque así es la vida

El eterno retorno de la vieja noria

Se quieren las cosas

Cuando ya no están. (pero ya es demasiado tarde)

Hijo mío.

Jorge Medina

 

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