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Ningún
animal se ve tan inocente en el fondo marino como un caracol. Sus
movimientos lentos y su accionar aletargado le dan una apariencia
inofensiva. Pero una de las especies existentes, el Caracol Cónico, es
en realidad un cruel depredador con un sistema de caza absolutamente
sorprendente y efectivo.
Estos animales poseen en
su interior una glándula venenosa que está conectada con un sifón que
tiene apariencia de cañón. Cuando en el radio de acción del cono
aparece una posible presa, éste dispara un dardo tal como un arco lanza
una flecha, y lo clava en la carne de su víctima. En realidad podría
decirse que este molusco "muerde" a su presa a distancia, ya
que el dardo es en realidad un diente radular altamente evolucionado
y muy modificado. Una vez que mordió, el diente segrega una toxina que
es un poderoso relajante muscular. Los animales víctimas de
ella se "distienden" tanto que dejan de respirar y se mueren.
Cuando esto ocurre el caracol se aproxima a la víctima a la que engulle
con su estómago distensible.
Entre las víctimas
predilectas del cono están los pequeños peces del arrecife, aunque
también pueden atacar a otros caracoles cónicos. Su hábitat normal es
el Océano Indico y son muy frecuentes en la gran barrera de coral de
Australia. De las cuatrocientas especies existentes sólo unas diez
pueden ser peligrosas para el hombre, sobretodo para los submarinistas
que los apresan para vender las vistosas conchas a los coleccionistas
que en algunos casos, como el del caparazón del Gloria
marus, uno de los cónicos más peligrosos, ha sido
valorado por estos coleccionistas en más de mil dólares. El
precio de un trabajo arriesgado.
Las fotografías y los "Secretos del Mar" son gentileza del Sr. Tito Rodríguez, Director del Instituto Argentino de Buceo, iabuceo@satlink.com Tel. 4371- 9009. Lavalle 1494 segundo entrepiso (esquina Paraná). Buenos Aires. Argentina
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