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Mamíferos Marinos
De "LA NACIÓN" del 01/09/2000
Protesta de Greenpeace
Más de 200 simpatizantes de la organización Greenpeace se agolparon ayer frente
a la embajada de Japón, situada en Lavalle y Bouchard, para protestar contra la
caza indiscriminada de ballenas realizada por barcos nipones.
Según el director ejecutivo de la organización, Martín Prieto, el gobierno de
Japón "burla los acuerdos internacionales que prohíben la caza comercial de
ballenas".
Desde el piso 17, donde están situadas las oficinas de la embajada, los
funcionarios de la sede pudieron observar en una gigantesca fotografía
-sostenida por un camión rojo- cómo un cachalote es descuartizado en un barco
factoría con bandera de su país.
A pesar de las explicaciones del gobierno japonés, que alega que las cacerías
tienen un fin puramente científico, Greenpeace asegura que las ballenas son
apresadas para ser vendidas en el mercado interno a precios exorbitantes: en los
mejores mercados de Tokio la carne de cetáceo supera los 100 dólares el kilo.
De "LA NACIÓN" del 23/01/2000
autor Por Gustavo Carabajal Enviado especial
La ría de Puerto Deseado deslumbra por su fauna
El sitio donde el mar se impuso al río hasta crear un puerto natural es un
paraíso para los amantes de la vida silvestre.
PUERTO DESEADO, Santa Cruz.- Toninas overas, pájaros ostreros, gaviotas,
pingüinos de penacho amarillo y de Magallanes, tres especies de cormoranes y
lobos marinos conviven en un área de 90 kilómetros cuadrados.
Un recorrido de no más de dos horas por la ría de Puerto Deseado alcanza para
tomar contacto con semejante variedad de fauna.
La zona, en la que el mar le ganó la pulseada al río, constituye un paraíso para
los amantes de la vida salvaje, al aire libre.
Una mala traducción dio a esta ciudad su nombre actual. En 1586, el corsario
inglés Thomas Cavendish llegó con tres barcos a estas costas y bautizó la zona
con el nombre de Port Desire, que era una de sus naves y que significa "deseo"
en inglés.
Con el tiempo, el lugar se conoció como Puerto Deseado, aunque esto no alcanzó
para que aquel acto de Cavendish quedara en la historia como el primer reclamo
de soberanía inglesa sobre territorio argentino.
Por la tarde, cuando sube la marea, el agua avanza hasta 40 kilómetros tierra
adentro y ocupa los lechos de los cañadones por los que en épocas pasadas
corrían los arroyos que volcaban sus aguas en el río Deseado, cuyo cauce fue
ocupado por el mar.
A pesar de que para llegar a esta ciudad hay que desviarse 126 kilómetros desde
la ruta nacional 3 (camino natural que transitan aquellos que quieren llegar a
Ushuaia recorriendo la costa patagónica), cada vez son más los turistas que
llegan a esta ciudad de 10.000 habitantes con el fin de encontrarse con la fauna
que, hasta llegar aquí, sólo habían visto en documentales.
"Aquí conviven todo tipo de nacionalidades. Deseado se convirtió en una ciudad
que mira más para el exterior que para dentro del país", expresó Cristian
Olivera, un productor de televisión que se radicó en la zona.
"Esto ocurre porque Puerto Deseado se convirtió, con los años, en un importante
polo pesquero. Aquí se realizan los relevos de tripulación de los barcos de
pesca de altura", agrega Olivera como para explicar el desfile de marineros de
distintas partes del mundo, con predominio de españoles.
Un puerto natural
A principios del siglo XX, la lana y otros aspectos de la explotación
agropecuaria constituyeron la base de la economía local.
Con el tiempo, e impulsada por los cambios de la economía mundial y por las
ventajas de la ría, que tenía todas las características de un puerto natural, la
pesca se convirtió en una de las principales fuentes de recursos de la ciudad.
Las condiciones de la ría como puerto natural ya habían sido advertidas en 1520
por el navegante Hernando de Magallanes, quien reparó sus naves en estas costas,
que bautizó como bahía de los Trabajos.
"Ahora, con la crisis que sufre el sector pesquero a causa de las vedas,
apuntamos a que el turismo se convierta en la nueva fuente de recursos, ya que,
como están las cosas, aquí sólo nos quedan las monedas de la pesca", expresó
Nora Babruskis, directora de Turismo de la comuna local.
Pero estas quejas quedan lejos de los oídos de los visitantes.
"¡Es increíble que podamos estar tan cerca de ellos! Pasé casi toda mi vida en
el campo, alguna que otra vez me fui de vacaciones al mar, pero jamás pensé que
tendría la oportunidad de ver un animal tan lindo", expresó Blas Piorno, de
Trenque Lauquen.
Piorno, a quien acompañaba su esposa Ana María, su hermano Héctor y su cuñada
Raquel, se refería, emocionado, al momento en que avistó un grupo de toninas
overas, una de las más pequeñas variedades de delfines. En esta especie, el
machismo quedó de lado. Las hembras poseen mayor contextura que los machos.
Ricardo Pérez, guía nacido y criado en Puerto Deseado, comandaba su pequeña
lancha hacia la boca de la ría, mientras un grupo de toninas overas barrenaba
las olas que formaba al navegar el guardacostas GC-70, de la Prefectura.
Esperaba que los simpáticos mamíferos acuáticos se acercaran a su embarcación
para que los Piorno los vieran de cerca.
Muy cerca de allí, una pequeña restinga marca el lugar donde quedó hundida la
corbeta inglesa Swift, que encalló el 13 de marzo de 1770, luego de partir de
las islas Malvinas para "realizar tantos descubrimientos como fuera posible",
según rezaba la orden del Almirantazgo.
Los restos del navío fueron descubiertos en 1982 y todavía se encuentran en el
lecho de la ría. Se recuperaron sólo aquellos objetos que, por su composición,
no sufrieron alteraciones al ser removidos del agua.
Paraíso animal
En un acantilado situado en la orilla sur de la ría, varias bandadas de pájaros
levantan vuelo y anidan juntos. Se trata de cormoranes grises, imperiales y
roqueros, que eligieron esas paredes blancas dominadas por pequeñas cuevas y
recovecos para hacer sus nidos.
Los Piorno, en la lancha de Darwin Expediciones, la empresa que junto con Los
Vikingos realiza excursiones por la ría, no salen de su asombro.
Las toninas overas seguían a la lancha y barrenaban la estela que dejaba la
pequeña embarcación. Un kilómetro ría adentro, una colonia de 17.000 pingüinos
de Magallanes repartía el tiempo entre sus nidos en la isla de los Pájaros y el
mar.
Frente a ellos, un grupo de lobos marinos de un pelo se desparramaba entre las
piedras, en medio de gaviotines que se tiraban en picada al mar, en busca de los
pequeños peces que constituyen su alimento.
En la misma zona, un par de pájaros ostreros golpeaba con sus picos los
resquicios entre las piedras con el fin de procurarse mejillones.
Tremendo espectáculo ocurría en un escenario natural, se desarrollaba sin
solución de continuidad y parecía estar al alcance de la mano.
Ajenos a esta escena estaban los ocho barcos pesqueros amarrados en el muelle
central, tres kilómetros tierra adentro, donde las aguas aparecen calmas, en
contraste con el oleaje que golpea en la boca de la ría.
De "La Nación" - 08.12.1999
autor Susana Reinoso
Base Esperanza
La experiencia única de una escuela en la Antártida
Está en la Antártida y tiene diez alumnos
La experiencia única de una escuela en la Base Esperanza
Matrimonio: los maestros Cascú y Madoni viven allí desde abril y dirigen un
colegio equipado con las más nuevas tecnologías.
Lo llaman el continente de la ciencia y la paz. Hace unos días desapareció de
allí la noche y los habitantes de la Antártida viven 24 horas a plena luz. Es la
primera vez que los maestros Héctor Cascú y Mónica Madoni viven esta
experiencia: llegaron a la Base Esperanza en abril último para hacerse cargo de
la escuela provincial Nº 38, la más austral del país y dependiente de Tierra del
Fuego.
A pesar de los 3970 kilómetros que lo separan de Buenos Aires es, quizás, el
colegio más y mejor comunicado del mundo. La tecnología lo mantiene en contacto
con escuelas de Europa, Estados Unidos, México, Chile, Uruguay y la Argentina.
Dictan clases gemelas y coinciden en el chat educativo. Cada vez que llega el
avión desde Base Marambio, Cascú y Madoni reciben un promedio de 200 cartas. Y
han superado holgadamente los 1500 correos electrónicos enviados por entidades
educativas y gente conmovida por su epopeya.
En los últimos días se disipó la versión de que la escuela cerraría el año
próximo por razones presupuestarias. Se puede acceder a la página web del
colegio a través de los sitios educativos: www.nalejandria.com y www.chicos.net.
La vida en el lugar
Vía Internet, los alumnos de la escuela antártica, de los cuales tres están en
la EGB, dos en el nivel inicial y cinco en el secundario, realizan proyectos
pedagógicos con chicos de otros colegios. Este año, se sumaron a una propuesta
de intercambio sobre registros meteorológicos.
La actividad escolar en Base Esperanza comienza a las 9. Con el glaciar y la
bahía como paisaje de fondo, ballenas, focas y pingüinos con sus crías en las
inmediaciones, Cascú y Madoni, que perciben un plus salarial de $ 3300 por mes,
compartieron con La Nación su experiencia austral mediante un diálogo
cibernético.
"En invierno los preparativos nos llevan unos 45 minutos, porque además debemos
aprestar a nuestros hijos mellizos, Fernando y Gonzalo. Usamos botas, camperas,
capuchas, antiparras y guantes. Cuando hay temporales de viento y nieve no
podemos asomar la nariz", comentan. El frío no los amilana: el saludo a la
bandera se hace en el patio y la jornada educativa se extiende hasta las 13. Por
la tarde, la actividad se completa con recreación, tecnología, Internet,
educación física, computación, inglés o plástica.
La integración entre civiles y militares es indispensable. Los científicos que
integran las misiones dictan contenidos complementarios.
Para los maestros, la experiencia antártica "es el premio mayor", y para los
diez chicos -ocho de ellos son hijos de militares y científicos de la base- una
gran aventura: "Da gusto verlos esquiar, deslizarse en trineos, construir un
iglú o elaborar proyectos sobre impacto ambiental y basura. Los chicos
prepararon un programa sobre el tema que se emitió por Radio Arcángel San
Gabriel desde Base Esperanza".
La escuela está equipada con la mejor tecnología. Computadoras con multimedia,
impresora, escáner, televisor de 29 pulgadas, videocassettera, retroproyector,
filmadora y equipo de audio, equipos de última generación para matemática y
geometría, una biblioteca y una videoteca que además dispone de unos 30 CD de
software educativo, conexión full-Internet y equipamiento para
videoconferencias.
El reemplazo del matrimonio Cascú llegará en febrero del 2000. Silvia Bellere y
Juan Muñoz, de Río Grande, tomarán la posta y tendrán a cargo 14 chicos que
sustituirán a los diez que regresan al continente.
Fecha de publicación 08.11.1999
autor Por Mariano Wullich Enviado especial LA NACIÓN
El respeto que se vive en el Sur
En Puerto Deseado se aplica un plan para conocer la historia del lugar, que
generó interés en Gran Bretaña
PUERTO DESEADO.- En la ría, una gaviota cocinera vuela y juega con el viento; un
pájaro ostrero casca un mejillón con su largo pico y una pareja de elegantes
cormoranes se prodiga arrumacos en un nido de piedra.
Los chicos del pueblo los miran y los reconocen fácilmente.
En el campo, los rústicos lanares se alimentan del coirón y, a metros de donde
come un cordero, aparece una punta de flecha, vestigio de los tehuelches.
Los chicos están acostumbrados a ver todo eso.
Los vientos del Atlántico traen historias de marinos, del naufragio de la
corbeta Swift en la ría, de expedicionarios y descubridores de esa tierra
patagónica.
Para los chicos, los nombres de Magallanes, Cavendish, Darwin y del Perito
Francisco Pascasio Moreno son familiares.
Es que de todo eso y otras cosas más se habla en el colegio y, entonces, saben
de su pasado, de las tradiciones, de su ambiente, de recrear las viejas
costumbres. En definitiva, de querer lo suyo, de valorizar su tierra.
Y todo esto lleva a conservar una identidad, fundamental aspecto por estos
tiempos en que cuesta la generación de conciencia de las cosas propias, de las
cosas de la patria.
Y esto sucede aquí, en Puerto Deseado, en un espacio de la Patagonia,
seguramente con mucho menos historia en los libros que la escrita sobre las
llamadas provincias "viejas", pero que busca desde el pasado tener un presente
muy propio y arraigado.
Fue en 1983, cuando el abogado Marcos Oliva Day y su mujer, Malala Gaona,
propusieron a una de las escuelas instrumentar un curso teórico-práctico al que
llamaron "Conociendo nuestra casa".
La idea era enlazar la enseñanza de la historia, la geografía y la fauna
regional complementada con una actividad náutica, inevitable en la idiosincrasia
de cualquier pueblo que viva frente al mar.
La idea funcionó y hoy son cinco los colegios en donde los chicos aprenden su
propia historia y 150 alumnos participan de los cursos prácticos para aprender a
navegar en los kayak del Club Capitán Oneto.
"La idea -explica Oliva Day- es que a través de las posibilidades que brinda la
práctica del remo y los beneficios que trae la disciplina deportiva, los chicos
convivan en armonía con el clima patagónico, conozcan sus recursos naturales,
valoren y defiendan la naturaleza, se aproximen al ámbito de acción de nuestros
héroes regionales y con todo ello se sientan más arraigados y propietarios de su
suelo."
De grandes a chicos
En las aulas, los ya preparados alumnos del secundario se encargan de dar las
clases a los menores, y los chicos hablan. Nicolás cuenta cosas de los guanacos,
los ñandúes y los zorros. María traduce la palabra tehuelche, Kau (casa). Otros,
casi a coro, contestan lo que les enseñaron y hablan de saber escuchar a la
naturaleza: "Nosotros vivimos en una casa chica, pero también tenemos una casa
grande que es toda esta tierra, a la que tenemos que conocer y querer".
Otros comentan que vieron las toninas overas, que conocieron la cueva de las
manos y que Chaltén quiere decir cerro que echa humo.
De pronto irrumpe en el aula un hombre irlandés con su traje típico. Los chicos,
que bien manejan el respeto que se les inculca con el curso, lo reciben con
asombro y preparan sus oídos para el relato de un hombre que viene desde lejos,
pero que bien sabe de las cosas del mar, de la docencia, del deporte y de los
cuidados de la tierra. Se llama Robin Ruddock y está por aquí gracias a una beca
otorgada por la fundación Winston Churchill, de Gran Bretaña.
Su presencia indica que el éxito del curso en todos estos años fue total, porque
aquella institución envió a un hombre para llevar a su país los conocimientos
con la intención de instrumentar algo similar.
El que vino de lejos
Robin, un experto navegante que cruzó mares a remo, se cambia su traje típico,
se enfunda dentro del kayak y aprovecha para transmitir toda su destreza en el
agua a los chicos que acuden al club gratuitamente durante el fin de semana.
El irlandés enseña y se maravilla con la pasión con que los chicos enfrentan el
agua.
Los pequeños de siete años lo admiran, le muestran lo que saben hacer, le hablan
de los tehuelches y con la misma agilidad se comunican con señas.
"Estar aquí, rodeado de chicos, enseñar y aprender de lo que aquí se hace, en
esta tierra tan grande, es un placer infinito", dice Ruddock entre español e
inglés y contagiado por el entusiasmo de los alumnos.
Marcos Oliva Day se enorgullece de los adelantos.
"Más allá de la materia, de los cursos en sí, el kayak y el ámbito de todo el
club se ha convertido, más que en un pasatiempo, en un lugar de contención para
decenas de niños. En un lugar en donde se transmite el cariño por las cosas de
la tierra y, fundamentalmente, el respeto hacia los semejantes."
El mismo recuerda el triste episodio de las toninas overas cuando vinieron a
llevarse media docena de estos ejemplares al Japón.
"Nunca llegaron, se murieron durante la captura y en el viaje. Si en ese momento
la gente de Puerto Deseado hubiese tenido más conciencia, eso no sucedía. Le
aseguro que hoy, de aquí, nadie se animaría a intentar llevarse nada. El pueblo
no lo permitiría."
Es cierto, en Puerto Deseado mucho ha cambiado. Con un programa simple, sin la
necesidad de extremar estudios complejos sobre la psicopedagogía.
Aquí se ocuparon del respeto, de la querencia, de transmitir las cosas del agua
y de la tierra. Con eso fue suficiente.
Martes 13 de junio de 2000
CLARÍN
LAS PRIMERAS DE LA TEMPORADA
Nacieron tres ballenas en el sur y dieron un espectáculo único
Fue entre el viernes y el domingo en El Doradillo, a 13 kilómetros de Puerto
Madryn · El avistaje de estos cetáceos, que la gente realiza sin necesidad de
embarcarse, es el principal recurso turístico chubutense
CARLOS GUAJARDO. Rawson. Corresponsal.
Todo ocurre antes de lo previsto: la llegada de la ballena franca austral se
anticipa cada año. Y ahora también se anticipan las pariciones. Entre el viernes
y el domingo nacieron en las playas de El Doradillo los tres primeros ballenatos
de la temporada.
El director general de Conservación de la Secretaría de Turismo de Chubut,
Néstor García —quien confirmó la noticia—, señaló que ya hay unos 40 ejemplares
adultos a lo largo de la costa chubutense y para este año se esperan alrededor
de un centenar de nacimientos.
El Doradillo es una playa ubicada a 13 kilómetros de Puerto Madryn. No pertenece
a Valdés, pero es el lugar elegido por las ballenas adultas para parir a los
ballenatos, como se les llama a sus crías. Los acantilados que la rodean
protegen la costa de los vientos patagónicos. Y allí el mar es azul y profundo,
ideal para que las crías aprendan a moverse en el agua.
En El Doradillo la gente puede realizar avistajes desde la costa sin necesidad
de embarcarse. Durante el fin de semana las ballenas y sus crías recién nacidas
dieron un espectáculo inesperado teniendo en cuenta que la temporada oficial
comienza a mediados de julio.
De las 40 que ya están en la costa de Chubut, la mitad se encuentra en El
Doradillo esperando parir. El resto —todas ballenas adultas— se ubica hacia el
norte en Puerto Pirámide.
Los ballenatos no sólo harán piruetas junto con sus madres durante los primeros
meses de vida. También se alimentarán: un recién nacido mama 200 litros de leche
por día. Crece a razón de 100 kilos y tres centímetros diarios. Cuando nacen
miden entre 5 y 6 metros y pesan hasta 8 mil kilos. Así y todo tardarán entre 20
y 24 meses en separarse de su madre. Cuando alcancen la adultez pesarán hasta 40
mil kilos y su largo será de 16 metros.
La ballena franca austral llega todos los años a las costas de Chubut para
aparearse y parir. Su arribo se adelantó considerablemente en los últimos 10
años. A principios de los 90 los primeros ejemplares aparecían en Península
Valdés a mediados de junio. Este año se divisaron 4 ballenas en los primeros
días de mayo.
El avistaje de ballenas es el principal recurso turístico de la provincia: más
de 100 mil visitantes llegan para ver un espectáculo único en el mundo. Cada uno
paga entre 20 y 25 pesos por una hora de aventura. Muchas veces las ballenas se
encuentran frente a la costa, lo que diferencia a Chubut de otros lugares de
avistaje, donde hay que navegar varias horas para encontrar un ejemplar.
García dijo a Clarín que la población "creció un 7 por ciento cada año". Un dato
que no es menor para una especie en extinción. A principios de siglo había más
de 100 mil ballenas franca en los mares del mundo. La matanza a la que fue
sometida por el hombre redujo drásticamente esa cantidad: ahora hay sólo 3.000.
De ese total, 600 estarán este año en los alrededores de Valdés. Y más de un
centenar se acercará a la costa para brindar su clásico espectáculo.
Los cetáceos permanecen en Chubut hasta mediados de diciembre sin alimentarse.
Después parten hacia el sur con rumbo desconocido. Un estudio satelital
pretendía develar los misterios de estos mamíferos marinos pero, por ahora, eso
no será posible (ver Seguimiento con ajuste).
En El Doradillo, una playa de unos 5 kilómetros de extensión, la gente corre por
la costa a la par de los cetáceos, que juegan a pocos metros, donde el mar es
muy profundo. Por eso se da este fenómeno del avistaje costero.
En Chubut, la especie está protegida por la ley provincial 2.381: los
prestadores no pueden perseguir ni acercarse a los animales con crías y el
avistaje debe hacerse a por lo menos 100 metros de distancia de cualquier
ejemplar.
No ocurre lo mismo en Japón, país cazador de estos cetáceos: un bife de ballena
cuesta entre 30 y 40 dólares. Dicen que es una carne roja y sabrosa y que se
vende en restaurantes exclusivos.
Viernes 1 de setiembre de 2000
Seguimiento con ajuste
CLARÍN
El seguimiento satelital de la ballena franca austral podría ser desactivado a
raíz del plan de ajuste previsto por el Gobierno nacional. El estudio tenía un
costo de 2 millones de pesos, aunque después de los primeros ensayos bajó
notablemente.
"Todavía no sabemos nada, pero este proyecto quedó stand by", dijo ayer a Clarín
Pedro Domínguez, buzo profesional, guía ballenero y uno de los responsables del
proyecto.
El estudio satelital permitiría develar algunos misterios sobre la ballena
franca austral: sus rutas migratorias, áreas de alimentación y detalles de los
hábitat críticos. Todos estos aspectos hasta ahora se desconocen.
Los especialistas presumen que, después de reproducirse en Valdés, los cetáceos
se alejan hacia las áreas de alimentación. Durante su permanencia en las costas
de Chubut las ballenas no comen.
Se cree, por otra parte, que van a la zona antártica en busca del krill, un
camarón pequeño, rico en proteínas. El estudio satelital estaba en manos de la
Secretaría de Recursos Naturales de la Nación y la Comisión Nacional de
Actividades Espaciales.
GREENPEACE SE MANIFESTO AYER FRENTE A LA EMBAJADA
Más protestas y polémica por la caza de ballenas
Japón dice que rompen el equilibrio ecológico y que hay que revisar su
protección incondicional
Aunque el grito de "¡salven a las ballenas!" es, desde hace años, una marca de
identidad de las asociaciones ecologistas, la idea de que no se puede tocar
ninguna ballena en ningún lugar y por ningún motivo hoy está puesta en duda por
el gobierno japonés, que cree que su protección incondicional debe revisarse.
Con pancartas alusivas, manifestantes y voluntarios de Greenpeace protestaron
ayer frente a la Embajada de Japón por la caza de ballenas que ese país viene
realizando, alegando fines científicos.
Se trata, en concreto, de una operación para capturar 160 ballenas, que
pertenecen a tres especies diferentes.
La queja de ayer se suma a una veintena de actos similares que en estos días se
desarrollan en otras ciudades del mundo.
A las 12.30, unas 100 personas se juntaron en Bouchard y Lavalle, a metros de
donde funciona la embajada y el consulado japonés. Con pequeños carteles
alusivos que decían: "Japón, basta de cazar ballenas", los manifestantes
esperaron ansiosos el plato fuerte, una grúa que izó una foto gigante, en la que
se veía cómo faenaban una ballena.
Yasushi Imai, agregado cultural y de prensa de esa embajada, dijo a Clarín: "La
población mundial de ballenas está consumiendo de 280 a 500 millones de
toneladas de peces y crustáceos por año. Esto afecta el consumo humano porque
las ballenas rompen la cadena de equilibrio ecológico. Nosotros cazamos ballenas
para estudiar la ecología del mar".
"En los últimos días fueron cazadas más de 30 ballenas y Japón amplió su captura
en ejemplares y especies", denunció a su turno Milko Schvartzman, coordinador de
la campaña Ballenas de Greenpeace Argentina.
La embajada japonesa argumentó que, para asegurar el suministro de alimentación
a la humanidad, es necesario tener control sobre todas las especies y que lo que
comen las ballenas es "equivalente a un monto de 3 a 6 veces mayor que lo
consumido por los seres humanos". Por eso —dicen— "la protección incondicional
de las ballenas debe ser revisada".
La Embajada asegura que "esta operación de captura no pone en peligro de ninguna
manera a las ballenas en peligro de extinción. Se trata de capturar 100 ballenas
minke de las 25.000 que existen en la zona, 50 ballenas Rorcual Tropical de las
22.000 en existencia en la zona y 10 ballenas cachalote de las 102.000 en
existencia en la zona".
La representación diplomática también explicó que "esta operación de
investigación no constituye una actividad lucrativa". La operación, según
dijeron, "es llevada a cabo por el Instituto de Investigación de Cetáceos y el
ingreso de la venta se destina a solventar sólo una parte del costo de la
investigación. El costo restante es cubierto por un subsidio del gobierno del
Japón".
La Embajada también manifestó que la investigación y el procesamiento de los
datos que se obtienen a partir del estudio de las ballenas capturadas se
realizan de acuerdo con el sistema jurídico de la Comisión Ballenera
Internacional. Por último, la sede diplomática informó que los datos conseguidos
"son presentados al comité científico de la CBI y son estudiados en dicho comité
con el objeto de asegurar la debida preservación de las existencias balleneras y
así permitir el desarrollo de la industria ballenera".
LA NACION - 21.08.2000
Por Germán Sopeña Enviado especial
El otro país posible
Ecocentro, ejemplo de seriedad y optimismo Una excusa para viajar a Madryn
PUERTO MADRYN.- Desde los grandes ventanales sobre el mar, podemos imaginar que
estamos en Vancouver, Canadá, o en Alaska, o en San Diego, California, en un
modernísimo centro de observación de ballenas y de la vida marítima en general.
A lo lejos se ven las columnas de spray que arrojan las ballenas al respirar y
las inconfundibles aletas que surgen cuando dan algún salto fuera del agua.
El punto de observación es óptimo y las explicaciones de los biólogos más la
documentación en computadoras permiten satisfacer cualquier consulta. Uno puede
enterarse allí de que casi cada ballena y cada orca están individualizadas con
nombres propios, como Alicia, Josefina, Casiopea. O que los petreles son capaces
de volar 11.000 kilómetros en 40 días, registrados en una pantalla que tenemos
ante nuestra vista. O que cada año vuelven a estas costas elefantes marinos a
los que se identifica con nombres como Funes, Rulo o Pavarotti.
Y puede también advertir que esta muestra de civilización y modernismo se
encuentra, sin embargo, en la Argentina cuando también nos enteramos de que una
gran orca que todos los años se acerca a cazar a la península Valdés muestra su
aleta dorsal acribillada por los balazos con que se entretenían desde la costa
efectivos militares argentinos un día de mayo de 1976, cuando casi cualquier
cosa que se movía debía ser sospechosa. La orca salvó la vida; sin embargo, y
pese a sus exilios temporarios, regidos por la naturaleza, vuelve
sistemáticamente al mar argentino para ser dignamente apreciada en estos nuevos
tiempos en los que la ecología y el respeto van ganando trabajosamente la
batalla.
Todo esto está a la vista en el Ecocentro, recientemente abierto en esta ciudad,
que constituye un excepcional ejemplo de lo que puede hacerse en la Argentina
con voluntad, iniciativa y con relativamente pocos recursos financieros, porque
el dinero rinde mucho cuando se lo usa bien.
Así como en el cercano esfuerzo del museo Egidio Feruglio de Trelew, dedicado a
los dinosaurios, el Ecocentro se ha transformado en corto plazo en una visita
obligada para quienes valoran la naturaleza y en un polo de difusión cultural de
primer nivel mundial y con muy pocos equivalentes en el país.
Ejemplo filantrópico
El Ecocentro es un esfuerzo absolutamente privado, fruto de un gesto de
filantropía de los ex dueños de la empresa petrolera Isaura.
Cuando esta compañía de origen familiar, nacida en Bahía Blanca en 1925, tuvo
que adecuarse a las nuevas condiciones del mercado mundial y vender su parte en
Eg3 al grupo Repsol-YPF, su titular, José Manuel Elicabe, decidió dejar un
tributo personal a la Patagonia, de la cual se extraen tantas riquezas
naturales.
Así nació la idea del Ecocentro, impulsada por su actual presidente, Alfredo
Lichter, un biólogo vocacional aunque no recibido, escritor de poemas (ganador
del premio literario Fortabat hace tres años) y enamorado del mar patagónico,
que trabaja en la gerencia comercial de la empresa Isaura.
Con una inversión de 3,5 millones de pesos, el Ecocentro se levantó al borde
mismo del mar, al sur de la ciudad de Puerto Madryn, en un terreno cedido por 30
años por la municipalidad.
El lugar es imponente, porque es una escollera natural en altura que domina la
bahía de la ciudad y la lejana península Valdés, visible en el horizonte hacia
el Norte.
Ballenas, orcas y delfines pasan por delante, y la luminosidad y el aire puro
patagónico invitan a observar indefinidamente los secretos del mar.
Todas las explicaciones posibles están al alcance en las salas interiores del
Ecocentro. Con un diseño moderno y creativo, donde se lucen unas ruedas sin fin
que permiten visualizar un proceso con imágenes en movimiento con más facilidad
que si se manejara un mouse de computadora, cada sala del centro permite conocer
detalles de todo tipo sobre la vida inagotable del océano.
Lichter muestra, por ejemplo, un impresionante mapa en relieve sobre las
profundidades del Atlántico en comparación con las alturas de los Andes.
Y entrega un dato capaz de sacudir muchas convenciones económicas y productivas:
"La superficie y la riqueza del mar continental argentino son muy superiores a
las de toda la pampa húmeda. Cuando pensamos que toda la prosperidad argentina
se construyó sobre el producto de la pampa húmeda, allí nos podemos dar cuenta
de lo que significa la depredación que se ha producido en nuestras costas".
Y ofrece otro dato inquietante: "Tenemos fotos aéreas nocturnas de los límites
de la plataforma continental, adonde vienen a pescar barcos de todo el mundo,
que muestran casi una línea permanente de iluminación. Son las luces de
extraordinaria potencia que encienden esos mismos barcos pesqueros para
confundir a los calamares, que suben en busca de la luminosidad y son atrapados
cuando se acercan a la superficie".
Tres jóvenes biólogas que dirigen distintas áreas del Ecocentro -Mariana
Martínez Rivarola, Valeria Falabella y María Elena Lizurume- brindan a la vez
otro ejemplo de un país mejor.
Ciencia joven
Son ecologistas de trabajo activo en el lugar y no de demostraciones efectistas
en la Capital Federal.
Han estudiado en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, en
Puerto Madryn, cerca de sus objetivos de aprendizaje intelectual y de aplicación
práctica al recibirse.
Saben una infinidad de cosas interesantes y las transmiten con modestia y
paciencia tanto a visitantes ilustrados del país y del extranjero como a
estudiantes de escuelas públicas primarias que vienen del interior de la
Patagonia a recibir clases especiales gratuitas y vuelven admirados tras
asomarse por primera vez a los secretos del mar.
Falabella, coordinadora científica del Ecocentro, estudia en particular la
extraordinaria capacidad de vuelo de los petreles, grandes aves marinas que
anidan en la península Valdés pero que salen a comer al mar y buscan, como los
barcos pesqueros, los límites de la plataforma continental, en grandes viajes
que los llevan mar adentro hasta las Malvinas y desde allí hasta el estrecho de
Magallanes antes de volver a sus nidos.
"Y siempre vuelven exactamente al mismo lugar", subraya Falabella, que nos
muestra en una pantalla el recorrido que está haciendo en este mismo momento un
petrel que lleva un chip electrónico que lo mantiene vinculado con los estudios
que se hacen en el Ecocentro.
Martínez Rivarola, originaria de San Antonio de Areco pero radicada en Madryn
para estudiar y vivir junto al mar, es la directora educativa del centro y tiene
todas las respuestas posibles sobre las ballenas.
Explica por qué cada año aumenta la población de ballenas en Valdés; señala que
las ballenas, protegidas hoy por el hombre, salvo las criticadas excepciones de
Japón, Rusia y Noruega, no pueden ser resguardadas, en cambio, de los
insaciables ataques de los miles de gaviotas que las picotean permanentemente
hasta generarles dolorosas heridas en la piel, porque las aves buscan
alimentarse con la abundante grasa de los cetáceos.
También sorprende al auditorio con las dimensiones y las medidas gigantescas de
las ballenas, con datos asombrosos tales como que cada testículo de una ballena
macho pesa 1000 kilos, razón por la cual las flotas balleneras valoraban tanto
la esperma de ballena, transformada luego en cosméticos y esencias.
Lizurume (hija del actual gobernador del Chubut) también tiene la pasión del mar
y dirige la biblioteca del centro con libros y datos en archivo electrónico en
constante aumento.
Allí hay salas especiales para chicos y un mirador en el piso superior,
comparable a un faro, desde el cual puede compartirse el placer de la lectura
con el de la observación del mar por los ventanales.
Muchos visitantes
La construcción general también merece un elogio especial. En estilo patagónico
-simple y luminoso, con los clásicos techos de chapa-, el edificio, diseñado por
los arquitectos porteños James Donaldson (responsable del reciclado de las
estaciones del Tren de la Costa) y Alejandro Corti, se inserta a la perfección
en el entorno y emerge, a la vez, como una muestra de avanzada cultural y
ecológica sin nada que envidiar a otros grandes centros científicos del mundo.
En sus cortos 45 días de vida han pasado ya más de 3000 visitantes (que pagan
una entrada de siete pesos, o cinco para residentes locales, además de visitas
gratuitas para escuelas) y los testimonios de asombro de todos ellos pueden
corroborarse en las expresiones entre sorprendidas y admirativas que dejan
escritas en el libro de visitas.
Si todo eso puede hacerse con sólo 3,5 millones de dólares, cabe imaginar todo
lo que la Argentina podría mejorar si la asignación de enormes recursos públicos
siguiera el ejemplo de esfuerzos como éste.
Por Germán Sopeña Enviado especial Una excusa para viajar a Madryn
Con una fisonomía típica de la Patagonia, y que los arquitectos se esmeraron en
realzar, se levanta en Puerto Madryn el novedoso Ecocentro.
El lugar del emplazamiento no es caprichoso: desde allí los científicos pueden
ver y observar en detalle el movimiento de cada animal estudiado o por estudiar.
Ecocentro es un emprendimiento absolutamente privado, tal como lo explicó
Alfredo Lichter -en la foto-, biólogo por vocación, poeta por sentimiento y
declarado amante del mar patagónico.
LA NACIÓN
Llegan ballenas a Mar del Plata
sección General
fecha de publicación 15.08.2000
MAR DEL PLATA.- La propuesta era liberar en alta
mar aves rehabilitadas, entre ellas, una exótica. Pero lo que iba a ser un acto
muy íntimo tuvo un inesperado testigo: un ejemplar de ballena franca que se
paseó por Playa Grande y Cabo Corrientes y fue la atracción de la que
disfrutaron los pocos marplatenses que recorrían la costa durante la mañana de
ayer.
No se puede hablar de sorpresa. Ya durante el fin de semana otras dos ballenas
merodearon la zona del puerto.
Estos cetáceos de gran porte han tomado estas playas como una escala natural en
su derrotero hacia la península Valdés, lugar elegido por la especie para su
reproducción.
"Parece que están acostumbradas a que la gente se les acerque en embarcaciones.
Muchos lo hicieron en lanchas y con tablas de windsurf", contó Elías Marino, un
vendedor que trabaja en la zona de la escollera norte.
Se advirtió lo mismo desde el guardacostas de la Prefectura Naval en el que ayer
viajaron mar adentro un petrel gigante del Norte, oriundo de Australia, y otros
dos del sur argentino.
Freddy, como fue bautizado el extraño visitante alado, fue hallado meses atrás
en un balneario de La Perla. Presentaba varias lesiones en sus articulaciones,
de las que fue atendido y recuperado en la Fundación Mar del Plata Aquarium.
Un anillo que lleva en una de las patas confirmó que el ejemplar había sido
censado por una fundación ambientalista en una isla del sur de Australia. Según
el biólogo Alejandro Saubidet, Freddy volará durante dos meses para recorrer los
10.000 kilómetros que lo separan de sus pares.
Para la ballena franca, el recorrido es mucho más corto y en cuestión de días
estará lista para aparearse en aguas de Puerto Pirámides, en Chubut.
LA NACIÓN 28.02.2000
Presentarán el proyecto en un foro internacional
Deciden el futuro de un santuario ballenero
"Parecía una cacería." Con estas palabras, Milco Schvartzman, un entrerriano que
coordina campañas de la asociación ecologista Greenpeace, definió su viaje a la
Antártida para impedir la caza de ballenas por parte de los barcos japoneses.
El argentino viajó a bordo del buque Artic Sunrise, perteneciente a la entidad,
que partió del puerto de Hobart, Tanzania, el 18 de noviembre último y llegó a
la Antártida el 10 de diciembre.
De regreso en Buenos Aires, adelantó a La Nación que Greenpeace piensa reunirse
con los funcionarios del departamento de Conserjería Legal de la Cancillería
argentina para tratar la iniciativa brasileña de crear un santuario de ballenas
en el Atlántico Sur.
"Si se aprueba este proyecto, no sólo se fomentaría el turismo, sino que además
nos aseguraríamos sobre la prohibición de cazar en la zona", aseguró Schvartzman.
La iniciativa conjunta de Greenpeace Brasil y el gobierno carioca había sido
rechazada por la gestión del ex presidente Carlos Menem.
"No la aprobaron porque no querían que cubriese áreas de nuestro territorio,
pero en el documento quedaba bien claro que ningún país iba a perder
jurisdicción sobre sus aguas", explicó el ecologista.
El proyecto de Brasil será presentado en julio próximo en la Convención
Ballenera Internacional (CBI), que se realizará en Australia.
El problema, según Schvartzman, es que Japón está comprando votos: "Están
ofreciendo ayuda económica a los países chicos de Oceanía para que los apoyen en
su objetivo de reabrir la cacería; eso sería un caos total y desencadenaría la
extinción de las especies", sentenció.
"Puntos sospechosos"
Cuando los 31 tripulantes del Artic Sunrise llegaron a la Antártida, comenzaron
de inmediato la búsqueda de barcos cazadores.
Durante tres meses al año, la flota japonesa caza ballenas en los mares
antárticos. Cada año, son exterminados 440 ejemplares de la especie Minke, que
significa enano.
"Pero sólo hace unos años iniciaron la matanza de esos cetáceos. Antes
perseguían a las más grandes: de esas especies casi no quedan ejemplares. Las
Minke son las únicas que no están en riesgo de extinción", explicó Schvartzman.
Según el gobierno japonés, la cacería es científica. Sin embargo, Greenpeace
asegura que no es necesario matar ballenas para estudiarlas.
Diez días después de recorrer en el llamado santuario austral, dos "puntos
sospechosos" aparecieron en el radar del Artic Sunrise. "Podían ser icebergs o
buques japoneses", contó Schvartzman, un joven de 25 años, estudiante de
ingeniería aeronáutica en Haedo.
"Cuando supimos que eran ellos -en la madrugada del 20 de diciembre último-
mandamos dos gomones y el helicóptero para impedir la transferencia de
ballenas", recordó el ecologista.
La flota japonesa está integrada por cinco barcos: un buscador de estos
cetáceos, tres barcos arponeros y un buque factoría. Este último es el que se
encarga de transportar a las ballenas (puede cargar dos como máximo) hasta la
costa.
"Por un lado nos sentíamos bien porque, impidiendo que cargaran a la ballena,
retardábamos la cacería; pero era triste porque la ballena que intentaban cargar
ya estaba muerta", dijo Schvartzman a La Nación.
Durante la estada de Greenpeace en la Antártida se desarrollaron 13 acciones. En
la penúltima, un grupo de activistas se tiró al mar para impedir que los buques
arponeros dispararan contra los cetáceos. "Fue algo muy fuerte", recordó el
ecologista.
LA NACION
Entrevista con el polémico conservacionista Paul Watson
Un pirata moderno en acción
Fue cofundador de Greenpeace, pero se alejó; protege la fauna marítima con un
estilo poco ortodoxo.
Pirata, ecoterrorista y loco. Soñador, visionario y adelantado. Todos esos
calificativos le caben a Paul Watson y ninguno le hace mella. Porque para él es
tan importante proteger la fauna marina como agregar el nombre de otro barco
hundido o embestido a la lista de víctimas de sus andanzas por los mares del
mundo.
Bajo la apariencia de comandar una organización conservacionista, Watson en
realidad es un pirata moderno, que sueña con erradicar la pesca ilegal y detener
el pillaje de especies, pero que usa los métodos que "los gobiernos no se animan
a emplear", según sus palabras.
Director de la Sea Shepherd Conservation Society, curiosa asociación que se
nutre de los aportes voluntarios, es cofundador de Greenpeace, organización de
la que debió retirarse en 1977 tras realizar una acción peligrosa, interponer su
cuerpo entre un cazador y una foca, arrebatarle el bastón y arrojarlo en el mar.
Le hicieron sumario y lo echaron.
Hoy sigue diciendo que se siente como el doctor Frankenstein, porque él también
dio vida a un monstruo.
"Greenpeace se ha convertido en una gigantesca maquinaria, un negocio de mueve
300 millones de dólares al año, una organización a la que la mayoría de los
socios se une para sentirse mejor y menos culpable, no para tomar acción. La
mayor parte del dinero recaudado se usa para recaudar más", explica Watson.
No se cansa de decir también que Greenpeace es una enorme fábrica de remeras y
objetos de merchandising. "No le creo a ninguna organización demasiado grande,
ni a la World Wildlife Fund ni a Greenpeace. Para mí la verdad está en las
pequeñas asociaciones y en las acciones individuales."
Es difícil hablar con él sin imaginar la polémica que levantarán sus
declaraciones. Es tan vehemente, quiere dar la sensación de que todo el mundo
está en su contra y que sólo él hace lo que se debe.
De viaje por Buenos Aires coincidiendo con la presentación de su biografía, "El
guerrero de la Tierra", por David B. Morris, el viejo pirata cuenta que acaba de
asociarse con el gobierno del Estado brasileño de Río Grande do Sul para
proteger las aguas costeras de los pesqueros ilegales. Es decir que se convirtió
en un corsario. "Ahora podremos intervenir directamente, confiscando sus barcos
si pescan sin permiso", dice.
El marino sostiene que hay muchas leyes de protección pero que casi ningún
gobierno las pone en vigencia. "Cuando no lo hacen, nosotros nos encargamos de
ello", se ufana.
Después de 25 años al frente de Sea Shepherd, han hundido 9 barcos y destruido
millones de dólares en equipamiento valioso. Se jacta de haberse cargado la
mitad de la flota islandesa en 1986 (10 millones de dólares en daños) para
evitar que siguieran cazando ballenas.
"Volé a Islandia y me entregué a las autoridades, pidiendo que me incriminaran.
Pero al día siguiente me expulsaron del país. El ministro de Justicia le dijo al
Parlamento:"¿Quién diablos se cree que es para venir a nuestro país y
provocarnos a que lo arrestemos? ¡Afuera con él!""
Sostiene que a pesar de ser enjuiciado y de que pidieran dos condenas a
perpetua, siempre salió absuelto.
Proteger a las ballenas
Sus principales preocupaciones incluyen el destino de orcas, focas, aves marinas
y peces. Y que siguen matando ballenas los rusos, los noruegos y los japoneses
(que comen su carne), chinos y filipinos, islandeses, los habitantes del
protectorado danés de islas Faroe e incluso los norteamericanos del Estado de
Washington.
"Nuestra próxima campaña se inicia en las islas Faroe, entre Islandia y Escocia,
en breve, allí donde matan 2000 ballenas cada verano sólo por deporte, para
mantener viva la tradición", acota.
Además de la acción directa, que implica embestir y/o hundir buques pesqueros, y
escribir sus nombres en la historia de la piratería, las campañas que emprende
se destacan por promover el boicot a empresas.
"Nuestra campaña -agrega Watson- incluye 2000 tiendas en toda Europa que ya no
compran productos de las islas Faroe, lo que redunda en millones de dólares de
pérdida en ventas. El único lenguaje que entienden es el de ganancia y pérdida."
¿Qué misterios oculta este cincuentón regordete y canoso, que pintó de rojo y
verde cachorros de foca para evitar que terminaran en peleterías? Que vive de
dar conferencias en la universidad, donde gana 15 mil dólares al año. Que hace
25 años no tiene domicilio fijo. Que se asoció con Brigitte Bardot en campañas
conservacionistas y que no ve mal que personajes populares como Mick Jagger,
Pierce Brosnan o Steven Seagal emitan el mensaje ecologista.
Es más:el año próximo veremos un film sobre su vida (o algunas de sus acciones),
que está en etapa de preproducción.
En Malta, el director John Badham ("Fiebre de sábado por la noche" y "War games")
rueda la aventura de Paul Watson en Portugal en 1979, atacando a cazadores de
ballenas piratas, con un presupuesto de 60 millones de dólares.
Dice Watson que la distribuirá la Warner Brothers y que la financiación provino
de inversiones holandesas y alemanas.
"Esto nos permitirá llevar nuestro mensaje mucho más lejos, en este mundo
mediático", asegura Watson.
-¿Alguna vez pensó que puede morir en una de sus aventuras?
-Hay que morir alguna vez. Siempre es posible, pero nunca tuvimos ningún
accidente serio. En 25 años, ni un hueso roto.
-¿Cómo controla que su organización no se vuelva gigantesca?
-Sólo hay que evitar desarrollar burocracia, mantenernos orientados hacia la
acción y no comprometernos ni negociar con nadie. Queremos que la gente se
involucre. Pueden apoyarnos financieramente o con su participación, pero
queremos que se involucren. No que se asocien para sentirse mejor personas
porque tienen una calcomanía o una remera.
¿En qué reside el éxito de sus acciones directas? En que se escuda en la carta
de las Naciones Unidas sobre conservación, que permite a cualquier organización
velar por la vida de las especies.
Y en la impunidad con que se mueve por los mares, ante la inacción de las
naciones para proteger sus recursos.
Dice que cuando los gobiernos los señalan y aducen que su actividad es ilegal,
se equivocan: "Si ellos nos pudieran detener, también podrían detener a los
pescadores ilegales."
LA NACIÓN - 25.01.2000
Desastre ecológico en Santa Cruz
Hallan 40 toninas muertas en el Sur
Son de la especie overa, que está en vías de extinción; investigan las causas de
la mortandad.
Unas cuarenta toninas muertas fueron descubiertas en las costas de Santa Cruz y
un grupo de biólogos trataba ayer de llegar al lugar para analizar las causas
del hecho, informó la Prefectura Naval Argentina (PNA).
Los animales, correspondientes a la especie overa, que está en vías de
extinción, fueron localizados por un grupo de pescadores en un lugar de la costa
al que es casi imposible acceder desde el mar.
El comandante principal Hugo Gruner, de la Prefectura de Río Gallegos, informó
que llegará un grupo de científicos para revisar los cuerpos en el lugar del
hallazgo. El descubrimiento se produjo unos 180 kilómetros al norte de Río
Gallegos, en una pequeña playa con arena, cantos rodados y acantilados, ubicada
cerca de la desembocadura del río Coig, dentro de una estancia llamada La
Angelina.
Al lugar viajaron miembros del Centro de Estudios de la Universidad Patagónica
Austral, de la Fundación Cethus y de la Subsecretaría de Pesca y Actividades
Portuarias de la provincia de Santa Cruz.
El comandante Gruner detalló que el recorrido debió realizarse por vía terrestre
debido a que la pequeña playa se encuentra en una zona donde la marea sube y
desciende hasta doce metros. "Hasta el momento no sabemos qué fue lo que pasó
con los animales -dijo el prefecto-; puede ser un hecho natural, como el de las
ballenas que quedan varadas, pero las toninas tienen otro comportamiento."
Gruner agregó: "Debido al tipo de información que tenemos -una observación a
mucha distancia-, no sabemos si las toninas tienen marcas de golpes o heridas
intencionales, por lo cual hasta que lleguemos allá sólo podemos hacer
conjeturas".
Un comunicado de la PNA detalló que las toninas overas son animales muy
parecidos a los delfines y que no superan el metro y medio de longitud.
Habitan a lo largo del litoral marítimo argentino, desde la bahía de Sanborombón,
en la provincia de Buenos Aires, hasta el sur de Tierra del Fuego. Suelen vivir
en grupo, son sumamente costeras y se acercan a las embarcaciones, por lo que
son muy conocidas por los habitantes de la Patagonia.
Reclamo de ambientalistas
Entidades ecologistas de la Patagonia, cuyos miembros hallaron, la semana
pasada, otros siete ejemplares muertos en Santa Cruz, reclamaron a las
autoridades que prohíban la utilización de redes de tipo trasmallo para la pesca
en esa zona y que la PNA controle la actividad en en lugar.
Miguel Iñíguez, biólogo de la fundación Cethus, informó ayer que durante el año
último "murieron 45 de estos animales en la costa santacruceña" y calificó la
cifra como "muy alta", debido a que por fotoidentificación censaron 69 toninas
en toda la zona.
El vicepresidente de la entidad, Cristian de Haro, señaló que los animales
encontrados no habían muerto todos juntos, ya que algunos presentaban un estado
de descomposición mayor que otros.
Esas redes, capaces de atrapar peces en su trama, fueron calificadas por los
ecologistas como "la principal causa de muerte de esta especie de tonina", aun
cuando no forman parte del objetivo de los pescadores. Estos animales "a veces
mueren por el stress de verse atrapados o por las dentelladas de sus compañeros
al tratar de liberarlos de las redes", agregó De Haro.
Los trasmallos, que llegan a medir 50 metros de largo, son colocados en la
margen sur de la ría del río Gallegos y quedan allí durante una marea completa
para atrapar merluzas, róbalos y palometas, con fines comerciales.
LA NACIÓN - 09.01.2000 (Virginia Santana)
Pronunciamiento de la Cancillería
La Argentina instó a Japón a detener la caza de ballenas
Rechaza la matanza con fin científico por considerar excesivo que se faenen 400
al año.
Después de tres semanas de seguimiento de los buques japoneses por parte de la
organización ambientalista Greenpeace, el gobierno argentino instó ayer a su par
de Japón a no seguir cazando ballenas en aguas del Santuario Austral, instituido
en 1994.
La actividad provoca la muerte de entre 400 y 440 cetáceos por año, con la
excusa de que se realizan actividades científicas enmarcadas en acuerdos
internacionales.
Es un paso importante para nuestro país, ya que solamente los gobiernos de Gran
Bretaña, Australia, Nueva Zelanda y los Estados Unidos han manifestado su
rechazo a las actividades balleneras.
De acuerdo con un comunicado de la cancillería argentina, el Poder Ejecutivo
urgió al gobierno de ese país asiático a cesar la caza de ballenas porque
"anualmente las actividades científicas niponas conllevan la muerte de más de
400 cetáceos en aguas del Santuario Austral".
"La Argentina -dice el comunicado oficial- considera que la caza de ejemplares
por parte de la flota ballenera japonesa en tan elevado número no responde a las
necesidades críticas de investigación, por lo que debe realizar investigaciones
por medios que preserven la vida de las ballenas."
En la embajada de Japón, por su parte, las fuentes consultadas dijeron no haber
recibido aún comunicación oficial del pedido del Ministerio de Relaciones
Exteriores de la Argentina y declinaron comentar sobre ese documento.
El reclamo argentino apunta directamente a las autoridades niponas, porque "el
gobierno de Japón ha emitido un permiso de investigación científica marina en
aguas antárticas y subantárticas, de conformidad con el artículo VII de la
Convención para la Regulación de la Caza de la Ballena, en la que tanto la
Argentina como ese país forman parte".
"Esa norma contempla el derecho de los miembros de la Comisión Ballenera
Internacional (CBI) de autorizar la caza de ballenas para fines científicos",
agrega.
El comunicado del Palacio San Martín destaca que el país mantiene inalterable
una inobjetable posición en favor de la conservación de las ballenas, tanto en
el plano interno como en los foros internacionales.
Demasiados ejemplares
"Es por eso que si bien la caza científica es un derecho soberano de los Estados
miembros de la CBI", la Argentina "ha expresado su preocupación con respecto a
las actividades de Japón, que sacrifica un elevadísimo número de ejemplares para
actividades de investigación, que no son consideradas de necesidad crítica",
afirmó la Cancillería.
La resolución de la CBI afirma que "el programa científico del Japón no está
dirigido a necesidades de investigación para el manejo de cetáceos en aguas
antárticas".
Reafirma que los Estados deberían abstenerse de emitir permisos de investigación
científica que impliquen la muerte de ejemplares.
Asimismo, urge al gobierno japonés "a abstenerse, en ejercicio de sus derechos
soberanos, de emitir más permisos especiales para la caza de ballenas".
Los ambientalistas
"La única manera de que Japón detenga su programa de caza ilegal es mediante una
fuerte presión diplomática de los países, especialmente aquellos como la
Argentina, directamente afectados por este atentado al ambiente", sentenció
Milko Schvartzman, coordinador de la campaña Greenpeace de Argentina, a bordo
del MV Arctic Sunrise.
La caza de ballenas es violatoria de los artículos 65 y 120 de la Convención
para las Naciones Unidas para la Ley del Mar (Unclos), que establece que los
Estados deben trabajar en pro de la conservación, manejo y estudio de los
cetáceos a través de los organismos internacionales correspondientes. Esto dicen
los ambientalistas.
En 1994, nuestro país apoyó la creación de una zona de exclusión denominada
Santuario Ballenero Austral, por 23 votos en favor y el voto de Japón en contra,
y todos los años renueva en la Comisión Ballenera la resolución que pide que
naciones como Japón detengan su caza ilegal.
Japón, por otra parte, ha declarado que el número de ejemplares que captura
(entre 400 y 440) es destinado a fines científicos, para estudio de los efectos
del cambio climático en la especie y de sus migraciones.
No obstante, según los mismos reglamentos que autorizan la captura de
ejemplares, la carne y los subproductos de estos cetáceos son comercializados en
el mercado japonés, luego de extraerles las vísceras.
En 1997 mataron 440 ejemplares y en 1998, 438 cetáceos. Japón manifestó que
espera que se libere la caza comercial de esta especie, cuando se establezca un
cupo que permita una explotación sustentable.
El pueblo japonés, pesquero por tradición como Noruega e Islandia, se alimentaba
antiguamente con la carne de ballena, un plato considerado popular. La
restricción de la caza provocó el alza de los precios y ahora lo convirtió en un
artículo de lujo.
LA NACIÓN 10.01.2000
Ecología
Acciones en favor de las ballenas
Nueva pared de agua de Greenpeace
Acciones en favor de las ballenas
En su lucha por tratar de detener la caza ilegal japonesa en la Antártida,
Greenpeace utilizó anteayer una "pared de agua" para interponerse entre los
barcos arponeros y las ballenas.
Veinticuatro horas después de que, por intermedio de la Cancillería, la
Argentina pidió a Japón que terminara con la caza de cetáceos -como se informó
en la edición de ayer-, la entidad ecologista volvió a realizar otro despliegue
en favor del medio ambiente.
Con un extractor de agua a bordo de un bote inflable, los activistas de la
organización ecologista formaron una pared de ocho metros de agua directamente
frente al arpón del barco Toshi Maru N25 para bloquear, así, la línea de visión
y prevenir la matanza de las ballenas.
"Durante 20 días, Greenpeace, a través de demostraciones pacíficas, intenta
detener la caza ilegal japonesa y obligarlos a cumplir con las responsabilidades
legales internacionales. Este es el momento para que los gobiernos del mundo
tomen acciones diplomáticas para exigir a Japón que obedezca las leyes
internacionales y detenga la caza ilegal en la Antártida", dijo Milko
Schvartzman, el argentino que a bordo del Artic Sunrise coordina esta campaña de
Greenpeace.
La caza comercial de la ballena en la Antártida viola los artículos 65 y 120 de
la Convención de las Naciones Unidas para la Ley del Mar (Unclos): los Estados
deben trabajar en pro de la conservación, el manejo y el estudio de los cetáceos
a través de los organismos internacionales correspondientes.
Santuario austral
El Santuario Ballenero Austral, establecido en 1994 por la Comisión Ballenera
Internacional (CBI) -el organismo multinacional responsable de la conservación y
el manejo de las poblaciones de ballenas de todo el planeta-, abarca todos los
mares que rodean la Antártida. Protege en sus áreas de alimentación a las tres
cuartas partes de las ballenas del mundo.
Cada año, la CBI emite una resolución que condena a Japón por sus actividades de
caza en el santuario y le reclama que detenga el programa de "caza científica".
Ese país argumenta que con esa acción estudia los efectos del cambio climático
en la especie y de sus migraciones. Sin embargo, según los reglamentos que
autorizan la captura de los animales, la carne y los subproductos son
comercializados en el mercado nipón.
Hasta el momento sólo Australia, Estados Unidos, el Reino Unido y Nueva Zelanda
presionaron a Japón para que cesara su acción contra las ballenas.
LA NACIÓN - 29.12.1999
Osvaldo Castro Ruiz
Devuelven dos ballenas al mar tras estar varadas
Diez horas: voluntarios de organizaciones ambientales y funcionarios del área
las mantuvieron vivas hasta que creció el mar y las llevó.
TRELEW.- Cuando el calendario normalmente marca que las ballenas están en pleno
proceso migratorio y se alejan de las costas de la Península Valdés, un grupo de
pescadores que se encontraba en una playa del golfo San José, al norte de la
península, halló varadas a una ballena Franca austral y a su pequeña cría.
Entonces rápidamente dio aviso a los guardafaunas de la región, quienes junto
con un equipo de voluntarios lograron mantener vivos a los cetáceos, hasta que
la marea alta permitió que ambos ejemplares fueran devueltos al mar.
Los hombres estuvieron cargando baldes con agua de mar extraída en el golfo
durante más de diez horas, con el fin de mantener húmeda la gruesa piel de las
ballenas y evitar que ésta se resquebrajara.
La pleamar llegó cerca de las cuatro. La madre y su cría pudieron entonces
ponerse a salvo alejándose de la costa. Los gritos de los socorristas exclamando
"¡salvadas!" se perdieron en la inmensidad del paisaje costero patagónico,
oscurecido por la noche.
Los pescadores de playa Bengoa, los guardafaunas de Punta Norte y Caleta Valdés,
los voluntarios de Fundación Patagonia Natural y personal de la Dirección de
Conservación de Chubut y de la Prefectura de Puerto Madryn no pudieron ver su
propia hazaña debido a la penumbra.
El operativo de salvamento que montaron en medio de la nada encierra un mensaje
de fin de siglo para una especie cuya supervivencia es un auténtico milagro, si
tenemos en cuenta que las ballenas de la especie Franca fueron cazadas sin
interrupción desde el siglo VIII.
Alcanzaron la categoría de vulnerables en el Libro Rojo de las especies
amenazadas que elabora la Unión Internacional para la Conservación de la
Naturaleza (IUCN).
La ballena Franca debe su nombre a la característica de su baja actividad y por
ser amante de las aguas calmas, como las de los golfos Nuevo y San José que
circundan a la Península Valdés. Esta condición la convirtió en una presa fácil
de los cazadores y causó que los balleneros la persiguieran por el Atlántico
Sur.
En Chubut se la declaró Monumento Natural, en 1984, tras haber sido proclamado
Parque Marino Provincial el golfo San José. La Argentina participó activamente
en la Comisión para la Reglamentación de la Caza de Ballenas desde 1935.
En todo el año en curso aparecieron muertas trece ballenas, tres menos que el
año anterior. Este índice de mortandad está considerado normal por los
investigadores del Conicet y por los integrantes de la Fundación Patagonia
Natural, que han detectado un crecimiento en la población de estos cetáceos en
la zona de Península Valdés.
La historia de la Franca
Cuando Cristóbal Colón llegó a América las ballenas de esta especie eran más de
100 mil. En los últimos relevamientos, coinciden Vida Silvestre, Patagonia
Natural y Fundación Cethus, se contaron poco más de 4000.
Cerca de 2700 llegan cada año a la costa chubutense para aparearse, parir y
amamantar a sus crías, tras doce meses de gestación. Al nacer pesan tres
toneladas y miden unos cinco metros, aumentando alrededor de cien kilos por día.
Las adultas miden 15 metros y pesan de 45 a 70 toneladas.
Este año se presentó un catálogo de Vida Silvestre en el que colaboraron
investigadores locales, que permite identificar más de un centenar de ballenas
que han visitado las costas de la península entre 1995 y 1998.
Activistas de Greenpeace pasaron la Navidad salvando ballenas en el Santuario
Austral, interponiendo sus cuerpos para detener a la flota japonesa que
intentaba matar 440 ejemplares.
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