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Mamíferos Marinos

De "LA NACIÓN" del 01/09/2000
Protesta de Greenpeace

Más de 200 simpatizantes de la organización Greenpeace se agolparon ayer frente a la embajada de Japón, situada en Lavalle y Bouchard, para protestar contra la caza indiscriminada de ballenas realizada por barcos nipones.
Según el director ejecutivo de la organización, Martín Prieto, el gobierno de Japón "burla los acuerdos internacionales que prohíben la caza comercial de ballenas".
Desde el piso 17, donde están situadas las oficinas de la embajada, los funcionarios de la sede pudieron observar en una gigantesca fotografía -sostenida por un camión rojo- cómo un cachalote es descuartizado en un barco factoría con bandera de su país.
A pesar de las explicaciones del gobierno japonés, que alega que las cacerías tienen un fin puramente científico, Greenpeace asegura que las ballenas son apresadas para ser vendidas en el mercado interno a precios exorbitantes: en los mejores mercados de Tokio la carne de cetáceo supera los 100 dólares el kilo.

De "LA NACIÓN" del 23/01/2000
autor Por Gustavo Carabajal Enviado especial
La ría de Puerto Deseado deslumbra por su fauna
El sitio donde el mar se impuso al río hasta crear un puerto natural es un paraíso para los amantes de la vida silvestre.
PUERTO DESEADO, Santa Cruz.- Toninas overas, pájaros ostreros, gaviotas, pingüinos de penacho amarillo y de Magallanes, tres especies de cormoranes y lobos marinos conviven en un área de 90 kilómetros cuadrados.
Un recorrido de no más de dos horas por la ría de Puerto Deseado alcanza para tomar contacto con semejante variedad de fauna.
La zona, en la que el mar le ganó la pulseada al río, constituye un paraíso para los amantes de la vida salvaje, al aire libre.
Una mala traducción dio a esta ciudad su nombre actual. En 1586, el corsario inglés Thomas Cavendish llegó con tres barcos a estas costas y bautizó la zona con el nombre de Port Desire, que era una de sus naves y que significa "deseo" en inglés.
Con el tiempo, el lugar se conoció como Puerto Deseado, aunque esto no alcanzó para que aquel acto de Cavendish quedara en la historia como el primer reclamo de soberanía inglesa sobre territorio argentino.
Por la tarde, cuando sube la marea, el agua avanza hasta 40 kilómetros tierra adentro y ocupa los lechos de los cañadones por los que en épocas pasadas corrían los arroyos que volcaban sus aguas en el río Deseado, cuyo cauce fue ocupado por el mar.
A pesar de que para llegar a esta ciudad hay que desviarse 126 kilómetros desde la ruta nacional 3 (camino natural que transitan aquellos que quieren llegar a Ushuaia recorriendo la costa patagónica), cada vez son más los turistas que llegan a esta ciudad de 10.000 habitantes con el fin de encontrarse con la fauna que, hasta llegar aquí, sólo habían visto en documentales.
"Aquí conviven todo tipo de nacionalidades. Deseado se convirtió en una ciudad que mira más para el exterior que para dentro del país", expresó Cristian Olivera, un productor de televisión que se radicó en la zona.
"Esto ocurre porque Puerto Deseado se convirtió, con los años, en un importante polo pesquero. Aquí se realizan los relevos de tripulación de los barcos de pesca de altura", agrega Olivera como para explicar el desfile de marineros de distintas partes del mundo, con predominio de españoles.
Un puerto natural
A principios del siglo XX, la lana y otros aspectos de la explotación agropecuaria constituyeron la base de la economía local.
Con el tiempo, e impulsada por los cambios de la economía mundial y por las ventajas de la ría, que tenía todas las características de un puerto natural, la pesca se convirtió en una de las principales fuentes de recursos de la ciudad.
Las condiciones de la ría como puerto natural ya habían sido advertidas en 1520 por el navegante Hernando de Magallanes, quien reparó sus naves en estas costas, que bautizó como bahía de los Trabajos.
"Ahora, con la crisis que sufre el sector pesquero a causa de las vedas, apuntamos a que el turismo se convierta en la nueva fuente de recursos, ya que, como están las cosas, aquí sólo nos quedan las monedas de la pesca", expresó Nora Babruskis, directora de Turismo de la comuna local.
Pero estas quejas quedan lejos de los oídos de los visitantes.
"¡Es increíble que podamos estar tan cerca de ellos! Pasé casi toda mi vida en el campo, alguna que otra vez me fui de vacaciones al mar, pero jamás pensé que tendría la oportunidad de ver un animal tan lindo", expresó Blas Piorno, de Trenque Lauquen.
Piorno, a quien acompañaba su esposa Ana María, su hermano Héctor y su cuñada Raquel, se refería, emocionado, al momento en que avistó un grupo de toninas overas, una de las más pequeñas variedades de delfines. En esta especie, el machismo quedó de lado. Las hembras poseen mayor contextura que los machos.
Ricardo Pérez, guía nacido y criado en Puerto Deseado, comandaba su pequeña lancha hacia la boca de la ría, mientras un grupo de toninas overas barrenaba las olas que formaba al navegar el guardacostas GC-70, de la Prefectura. Esperaba que los simpáticos mamíferos acuáticos se acercaran a su embarcación para que los Piorno los vieran de cerca.
Muy cerca de allí, una pequeña restinga marca el lugar donde quedó hundida la corbeta inglesa Swift, que encalló el 13 de marzo de 1770, luego de partir de las islas Malvinas para "realizar tantos descubrimientos como fuera posible", según rezaba la orden del Almirantazgo.
Los restos del navío fueron descubiertos en 1982 y todavía se encuentran en el lecho de la ría. Se recuperaron sólo aquellos objetos que, por su composición, no sufrieron alteraciones al ser removidos del agua.
Paraíso animal
En un acantilado situado en la orilla sur de la ría, varias bandadas de pájaros levantan vuelo y anidan juntos. Se trata de cormoranes grises, imperiales y roqueros, que eligieron esas paredes blancas dominadas por pequeñas cuevas y recovecos para hacer sus nidos.
Los Piorno, en la lancha de Darwin Expediciones, la empresa que junto con Los Vikingos realiza excursiones por la ría, no salen de su asombro.
Las toninas overas seguían a la lancha y barrenaban la estela que dejaba la pequeña embarcación. Un kilómetro ría adentro, una colonia de 17.000 pingüinos de Magallanes repartía el tiempo entre sus nidos en la isla de los Pájaros y el mar.
Frente a ellos, un grupo de lobos marinos de un pelo se desparramaba entre las piedras, en medio de gaviotines que se tiraban en picada al mar, en busca de los pequeños peces que constituyen su alimento.
En la misma zona, un par de pájaros ostreros golpeaba con sus picos los resquicios entre las piedras con el fin de procurarse mejillones.
Tremendo espectáculo ocurría en un escenario natural, se desarrollaba sin solución de continuidad y parecía estar al alcance de la mano.
Ajenos a esta escena estaban los ocho barcos pesqueros amarrados en el muelle central, tres kilómetros tierra adentro, donde las aguas aparecen calmas, en contraste con el oleaje que golpea en la boca de la ría.

De "La Nación" - 08.12.1999
autor Susana Reinoso
Base Esperanza
La experiencia única de una escuela en la Antártida

Está en la Antártida y tiene diez alumnos
La experiencia única de una escuela en la Base Esperanza
Matrimonio: los maestros Cascú y Madoni viven allí desde abril y dirigen un colegio equipado con las más nuevas tecnologías.

Lo llaman el continente de la ciencia y la paz. Hace unos días desapareció de allí la noche y los habitantes de la Antártida viven 24 horas a plena luz. Es la primera vez que los maestros Héctor Cascú y Mónica Madoni viven esta experiencia: llegaron a la Base Esperanza en abril último para hacerse cargo de la escuela provincial Nº 38, la más austral del país y dependiente de Tierra del Fuego.
A pesar de los 3970 kilómetros que lo separan de Buenos Aires es, quizás, el colegio más y mejor comunicado del mundo. La tecnología lo mantiene en contacto con escuelas de Europa, Estados Unidos, México, Chile, Uruguay y la Argentina. Dictan clases gemelas y coinciden en el chat educativo. Cada vez que llega el avión desde Base Marambio, Cascú y Madoni reciben un promedio de 200 cartas. Y han superado holgadamente los 1500 correos electrónicos enviados por entidades educativas y gente conmovida por su epopeya.
En los últimos días se disipó la versión de que la escuela cerraría el año próximo por razones presupuestarias. Se puede acceder a la página web del colegio a través de los sitios educativos: www.nalejandria.com y www.chicos.net.
La vida en el lugar
Vía Internet, los alumnos de la escuela antártica, de los cuales tres están en la EGB, dos en el nivel inicial y cinco en el secundario, realizan proyectos pedagógicos con chicos de otros colegios. Este año, se sumaron a una propuesta de intercambio sobre registros meteorológicos.
La actividad escolar en Base Esperanza comienza a las 9. Con el glaciar y la bahía como paisaje de fondo, ballenas, focas y pingüinos con sus crías en las inmediaciones, Cascú y Madoni, que perciben un plus salarial de $ 3300 por mes, compartieron con La Nación su experiencia austral mediante un diálogo cibernético.
"En invierno los preparativos nos llevan unos 45 minutos, porque además debemos aprestar a nuestros hijos mellizos, Fernando y Gonzalo. Usamos botas, camperas, capuchas, antiparras y guantes. Cuando hay temporales de viento y nieve no podemos asomar la nariz", comentan. El frío no los amilana: el saludo a la bandera se hace en el patio y la jornada educativa se extiende hasta las 13. Por la tarde, la actividad se completa con recreación, tecnología, Internet, educación física, computación, inglés o plástica.
La integración entre civiles y militares es indispensable. Los científicos que integran las misiones dictan contenidos complementarios.
Para los maestros, la experiencia antártica "es el premio mayor", y para los diez chicos -ocho de ellos son hijos de militares y científicos de la base- una gran aventura: "Da gusto verlos esquiar, deslizarse en trineos, construir un iglú o elaborar proyectos sobre impacto ambiental y basura. Los chicos prepararon un programa sobre el tema que se emitió por Radio Arcángel San Gabriel desde Base Esperanza".
La escuela está equipada con la mejor tecnología. Computadoras con multimedia, impresora, escáner, televisor de 29 pulgadas, videocassettera, retroproyector, filmadora y equipo de audio, equipos de última generación para matemática y geometría, una biblioteca y una videoteca que además dispone de unos 30 CD de software educativo, conexión full-Internet y equipamiento para videoconferencias.
El reemplazo del matrimonio Cascú llegará en febrero del 2000. Silvia Bellere y Juan Muñoz, de Río Grande, tomarán la posta y tendrán a cargo 14 chicos que sustituirán a los diez que regresan al continente.

Fecha de publicación 08.11.1999
autor Por Mariano Wullich Enviado especial LA NACIÓN
El respeto que se vive en el Sur
En Puerto Deseado se aplica un plan para conocer la historia del lugar, que generó interés en Gran Bretaña
PUERTO DESEADO.- En la ría, una gaviota cocinera vuela y juega con el viento; un pájaro ostrero casca un mejillón con su largo pico y una pareja de elegantes cormoranes se prodiga arrumacos en un nido de piedra.
Los chicos del pueblo los miran y los reconocen fácilmente.
En el campo, los rústicos lanares se alimentan del coirón y, a metros de donde come un cordero, aparece una punta de flecha, vestigio de los tehuelches.
Los chicos están acostumbrados a ver todo eso.
Los vientos del Atlántico traen historias de marinos, del naufragio de la corbeta Swift en la ría, de expedicionarios y descubridores de esa tierra patagónica.
Para los chicos, los nombres de Magallanes, Cavendish, Darwin y del Perito Francisco Pascasio Moreno son familiares.
Es que de todo eso y otras cosas más se habla en el colegio y, entonces, saben de su pasado, de las tradiciones, de su ambiente, de recrear las viejas costumbres. En definitiva, de querer lo suyo, de valorizar su tierra.
Y todo esto lleva a conservar una identidad, fundamental aspecto por estos tiempos en que cuesta la generación de conciencia de las cosas propias, de las cosas de la patria.
Y esto sucede aquí, en Puerto Deseado, en un espacio de la Patagonia, seguramente con mucho menos historia en los libros que la escrita sobre las llamadas provincias "viejas", pero que busca desde el pasado tener un presente muy propio y arraigado.
Fue en 1983, cuando el abogado Marcos Oliva Day y su mujer, Malala Gaona, propusieron a una de las escuelas instrumentar un curso teórico-práctico al que llamaron "Conociendo nuestra casa".
La idea era enlazar la enseñanza de la historia, la geografía y la fauna regional complementada con una actividad náutica, inevitable en la idiosincrasia de cualquier pueblo que viva frente al mar.
La idea funcionó y hoy son cinco los colegios en donde los chicos aprenden su propia historia y 150 alumnos participan de los cursos prácticos para aprender a navegar en los kayak del Club Capitán Oneto.
"La idea -explica Oliva Day- es que a través de las posibilidades que brinda la práctica del remo y los beneficios que trae la disciplina deportiva, los chicos convivan en armonía con el clima patagónico, conozcan sus recursos naturales, valoren y defiendan la naturaleza, se aproximen al ámbito de acción de nuestros héroes regionales y con todo ello se sientan más arraigados y propietarios de su suelo."
De grandes a chicos
En las aulas, los ya preparados alumnos del secundario se encargan de dar las clases a los menores, y los chicos hablan. Nicolás cuenta cosas de los guanacos, los ñandúes y los zorros. María traduce la palabra tehuelche, Kau (casa). Otros, casi a coro, contestan lo que les enseñaron y hablan de saber escuchar a la naturaleza: "Nosotros vivimos en una casa chica, pero también tenemos una casa grande que es toda esta tierra, a la que tenemos que conocer y querer".
Otros comentan que vieron las toninas overas, que conocieron la cueva de las manos y que Chaltén quiere decir cerro que echa humo.
De pronto irrumpe en el aula un hombre irlandés con su traje típico. Los chicos, que bien manejan el respeto que se les inculca con el curso, lo reciben con asombro y preparan sus oídos para el relato de un hombre que viene desde lejos, pero que bien sabe de las cosas del mar, de la docencia, del deporte y de los cuidados de la tierra. Se llama Robin Ruddock y está por aquí gracias a una beca otorgada por la fundación Winston Churchill, de Gran Bretaña.
Su presencia indica que el éxito del curso en todos estos años fue total, porque aquella institución envió a un hombre para llevar a su país los conocimientos con la intención de instrumentar algo similar.
El que vino de lejos
Robin, un experto navegante que cruzó mares a remo, se cambia su traje típico, se enfunda dentro del kayak y aprovecha para transmitir toda su destreza en el agua a los chicos que acuden al club gratuitamente durante el fin de semana.
El irlandés enseña y se maravilla con la pasión con que los chicos enfrentan el agua.
Los pequeños de siete años lo admiran, le muestran lo que saben hacer, le hablan de los tehuelches y con la misma agilidad se comunican con señas.
"Estar aquí, rodeado de chicos, enseñar y aprender de lo que aquí se hace, en esta tierra tan grande, es un placer infinito", dice Ruddock entre español e inglés y contagiado por el entusiasmo de los alumnos.
Marcos Oliva Day se enorgullece de los adelantos.
"Más allá de la materia, de los cursos en sí, el kayak y el ámbito de todo el club se ha convertido, más que en un pasatiempo, en un lugar de contención para decenas de niños. En un lugar en donde se transmite el cariño por las cosas de la tierra y, fundamentalmente, el respeto hacia los semejantes."
El mismo recuerda el triste episodio de las toninas overas cuando vinieron a llevarse media docena de estos ejemplares al Japón.
"Nunca llegaron, se murieron durante la captura y en el viaje. Si en ese momento la gente de Puerto Deseado hubiese tenido más conciencia, eso no sucedía. Le aseguro que hoy, de aquí, nadie se animaría a intentar llevarse nada. El pueblo no lo permitiría."
Es cierto, en Puerto Deseado mucho ha cambiado. Con un programa simple, sin la necesidad de extremar estudios complejos sobre la psicopedagogía.
Aquí se ocuparon del respeto, de la querencia, de transmitir las cosas del agua y de la tierra. Con eso fue suficiente.

Martes 13 de junio de 2000
CLARÍN
LAS PRIMERAS DE LA TEMPORADA
Nacieron tres ballenas en el sur y dieron un espectáculo único

Fue entre el viernes y el domingo en El Doradillo, a 13 kilómetros de Puerto Madryn · El avistaje de estos cetáceos, que la gente realiza sin necesidad de embarcarse, es el principal recurso turístico chubutense
CARLOS GUAJARDO. Rawson. Corresponsal.

Todo ocurre antes de lo previsto: la llegada de la ballena franca austral se anticipa cada año. Y ahora también se anticipan las pariciones. Entre el viernes y el domingo nacieron en las playas de El Doradillo los tres primeros ballenatos de la temporada.

El director general de Conservación de la Secretaría de Turismo de Chubut, Néstor García —quien confirmó la noticia—, señaló que ya hay unos 40 ejemplares adultos a lo largo de la costa chubutense y para este año se esperan alrededor de un centenar de nacimientos.

El Doradillo es una playa ubicada a 13 kilómetros de Puerto Madryn. No pertenece a Valdés, pero es el lugar elegido por las ballenas adultas para parir a los ballenatos, como se les llama a sus crías. Los acantilados que la rodean protegen la costa de los vientos patagónicos. Y allí el mar es azul y profundo, ideal para que las crías aprendan a moverse en el agua.

En El Doradillo la gente puede realizar avistajes desde la costa sin necesidad de embarcarse. Durante el fin de semana las ballenas y sus crías recién nacidas dieron un espectáculo inesperado teniendo en cuenta que la temporada oficial comienza a mediados de julio.

De las 40 que ya están en la costa de Chubut, la mitad se encuentra en El Doradillo esperando parir. El resto —todas ballenas adultas— se ubica hacia el norte en Puerto Pirámide.

Los ballenatos no sólo harán piruetas junto con sus madres durante los primeros meses de vida. También se alimentarán: un recién nacido mama 200 litros de leche por día. Crece a razón de 100 kilos y tres centímetros diarios. Cuando nacen miden entre 5 y 6 metros y pesan hasta 8 mil kilos. Así y todo tardarán entre 20 y 24 meses en separarse de su madre. Cuando alcancen la adultez pesarán hasta 40 mil kilos y su largo será de 16 metros.

La ballena franca austral llega todos los años a las costas de Chubut para aparearse y parir. Su arribo se adelantó considerablemente en los últimos 10 años. A principios de los 90 los primeros ejemplares aparecían en Península Valdés a mediados de junio. Este año se divisaron 4 ballenas en los primeros días de mayo.

El avistaje de ballenas es el principal recurso turístico de la provincia: más de 100 mil visitantes llegan para ver un espectáculo único en el mundo. Cada uno paga entre 20 y 25 pesos por una hora de aventura. Muchas veces las ballenas se encuentran frente a la costa, lo que diferencia a Chubut de otros lugares de avistaje, donde hay que navegar varias horas para encontrar un ejemplar.

García dijo a Clarín que la población "creció un 7 por ciento cada año". Un dato que no es menor para una especie en extinción. A principios de siglo había más de 100 mil ballenas franca en los mares del mundo. La matanza a la que fue sometida por el hombre redujo drásticamente esa cantidad: ahora hay sólo 3.000. De ese total, 600 estarán este año en los alrededores de Valdés. Y más de un centenar se acercará a la costa para brindar su clásico espectáculo.

Los cetáceos permanecen en Chubut hasta mediados de diciembre sin alimentarse. Después parten hacia el sur con rumbo desconocido. Un estudio satelital pretendía develar los misterios de estos mamíferos marinos pero, por ahora, eso no será posible (ver Seguimiento con ajuste).

En El Doradillo, una playa de unos 5 kilómetros de extensión, la gente corre por la costa a la par de los cetáceos, que juegan a pocos metros, donde el mar es muy profundo. Por eso se da este fenómeno del avistaje costero.

En Chubut, la especie está protegida por la ley provincial 2.381: los prestadores no pueden perseguir ni acercarse a los animales con crías y el avistaje debe hacerse a por lo menos 100 metros de distancia de cualquier ejemplar.

No ocurre lo mismo en Japón, país cazador de estos cetáceos: un bife de ballena cuesta entre 30 y 40 dólares. Dicen que es una carne roja y sabrosa y que se vende en restaurantes exclusivos.

Viernes 1 de setiembre de 2000
Seguimiento con ajuste
CLARÍN

El seguimiento satelital de la ballena franca austral podría ser desactivado a raíz del plan de ajuste previsto por el Gobierno nacional. El estudio tenía un costo de 2 millones de pesos, aunque después de los primeros ensayos bajó notablemente.

"Todavía no sabemos nada, pero este proyecto quedó stand by", dijo ayer a Clarín Pedro Domínguez, buzo profesional, guía ballenero y uno de los responsables del proyecto.

El estudio satelital permitiría develar algunos misterios sobre la ballena franca austral: sus rutas migratorias, áreas de alimentación y detalles de los hábitat críticos. Todos estos aspectos hasta ahora se desconocen.

Los especialistas presumen que, después de reproducirse en Valdés, los cetáceos se alejan hacia las áreas de alimentación. Durante su permanencia en las costas de Chubut las ballenas no comen.

Se cree, por otra parte, que van a la zona antártica en busca del krill, un camarón pequeño, rico en proteínas. El estudio satelital estaba en manos de la Secretaría de Recursos Naturales de la Nación y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales.

GREENPEACE SE MANIFESTO AYER FRENTE A LA EMBAJADA
Más protestas y polémica por la caza de ballenas 
Japón dice que rompen el equilibrio ecológico y que hay que revisar su protección incondicional
Aunque el grito de "¡salven a las ballenas!" es, desde hace años, una marca de identidad de las asociaciones ecologistas, la idea de que no se puede tocar ninguna ballena en ningún lugar y por ningún motivo hoy está puesta en duda por el gobierno japonés, que cree que su protección incondicional debe revisarse.

Con pancartas alusivas, manifestantes y voluntarios de Greenpeace protestaron ayer frente a la Embajada de Japón por la caza de ballenas que ese país viene realizando, alegando fines científicos.

Se trata, en concreto, de una operación para capturar 160 ballenas, que pertenecen a tres especies diferentes.

La queja de ayer se suma a una veintena de actos similares que en estos días se desarrollan en otras ciudades del mundo.

A las 12.30, unas 100 personas se juntaron en Bouchard y Lavalle, a metros de donde funciona la embajada y el consulado japonés. Con pequeños carteles alusivos que decían: "Japón, basta de cazar ballenas", los manifestantes esperaron ansiosos el plato fuerte, una grúa que izó una foto gigante, en la que se veía cómo faenaban una ballena.

Yasushi Imai, agregado cultural y de prensa de esa embajada, dijo a Clarín: "La población mundial de ballenas está consumiendo de 280 a 500 millones de toneladas de peces y crustáceos por año. Esto afecta el consumo humano porque las ballenas rompen la cadena de equilibrio ecológico. Nosotros cazamos ballenas para estudiar la ecología del mar".

"En los últimos días fueron cazadas más de 30 ballenas y Japón amplió su captura en ejemplares y especies", denunció a su turno Milko Schvartzman, coordinador de la campaña Ballenas de Greenpeace Argentina.

La embajada japonesa argumentó que, para asegurar el suministro de alimentación a la humanidad, es necesario tener control sobre todas las especies y que lo que comen las ballenas es "equivalente a un monto de 3 a 6 veces mayor que lo consumido por los seres humanos". Por eso —dicen— "la protección incondicional de las ballenas debe ser revisada".

La Embajada asegura que "esta operación de captura no pone en peligro de ninguna manera a las ballenas en peligro de extinción. Se trata de capturar 100 ballenas minke de las 25.000 que existen en la zona, 50 ballenas Rorcual Tropical de las 22.000 en existencia en la zona y 10 ballenas cachalote de las 102.000 en existencia en la zona".

La representación diplomática también explicó que "esta operación de investigación no constituye una actividad lucrativa". La operación, según dijeron, "es llevada a cabo por el Instituto de Investigación de Cetáceos y el ingreso de la venta se destina a solventar sólo una parte del costo de la investigación. El costo restante es cubierto por un subsidio del gobierno del Japón".

La Embajada también manifestó que la investigación y el procesamiento de los datos que se obtienen a partir del estudio de las ballenas capturadas se realizan de acuerdo con el sistema jurídico de la Comisión Ballenera Internacional. Por último, la sede diplomática informó que los datos conseguidos "son presentados al comité científico de la CBI y son estudiados en dicho comité con el objeto de asegurar la debida preservación de las existencias balleneras y así permitir el desarrollo de la industria ballenera".
LA NACION - 21.08.2000
Por Germán Sopeña Enviado especial

El otro país posible
Ecocentro, ejemplo de seriedad y optimismo Una excusa para viajar a Madryn

PUERTO MADRYN.- Desde los grandes ventanales sobre el mar, podemos imaginar que estamos en Vancouver, Canadá, o en Alaska, o en San Diego, California, en un modernísimo centro de observación de ballenas y de la vida marítima en general. A lo lejos se ven las columnas de spray que arrojan las ballenas al respirar y las inconfundibles aletas que surgen cuando dan algún salto fuera del agua.
El punto de observación es óptimo y las explicaciones de los biólogos más la documentación en computadoras permiten satisfacer cualquier consulta. Uno puede enterarse allí de que casi cada ballena y cada orca están individualizadas con nombres propios, como Alicia, Josefina, Casiopea. O que los petreles son capaces de volar 11.000 kilómetros en 40 días, registrados en una pantalla que tenemos ante nuestra vista. O que cada año vuelven a estas costas elefantes marinos a los que se identifica con nombres como Funes, Rulo o Pavarotti.
Y puede también advertir que esta muestra de civilización y modernismo se encuentra, sin embargo, en la Argentina cuando también nos enteramos de que una gran orca que todos los años se acerca a cazar a la península Valdés muestra su aleta dorsal acribillada por los balazos con que se entretenían desde la costa efectivos militares argentinos un día de mayo de 1976, cuando casi cualquier cosa que se movía debía ser sospechosa. La orca salvó la vida; sin embargo, y pese a sus exilios temporarios, regidos por la naturaleza, vuelve sistemáticamente al mar argentino para ser dignamente apreciada en estos nuevos tiempos en los que la ecología y el respeto van ganando trabajosamente la batalla.
Todo esto está a la vista en el Ecocentro, recientemente abierto en esta ciudad, que constituye un excepcional ejemplo de lo que puede hacerse en la Argentina con voluntad, iniciativa y con relativamente pocos recursos financieros, porque el dinero rinde mucho cuando se lo usa bien.
Así como en el cercano esfuerzo del museo Egidio Feruglio de Trelew, dedicado a los dinosaurios, el Ecocentro se ha transformado en corto plazo en una visita obligada para quienes valoran la naturaleza y en un polo de difusión cultural de primer nivel mundial y con muy pocos equivalentes en el país.
Ejemplo filantrópico
El Ecocentro es un esfuerzo absolutamente privado, fruto de un gesto de filantropía de los ex dueños de la empresa petrolera Isaura.
Cuando esta compañía de origen familiar, nacida en Bahía Blanca en 1925, tuvo que adecuarse a las nuevas condiciones del mercado mundial y vender su parte en Eg3 al grupo Repsol-YPF, su titular, José Manuel Elicabe, decidió dejar un tributo personal a la Patagonia, de la cual se extraen tantas riquezas naturales.
Así nació la idea del Ecocentro, impulsada por su actual presidente, Alfredo Lichter, un biólogo vocacional aunque no recibido, escritor de poemas (ganador del premio literario Fortabat hace tres años) y enamorado del mar patagónico, que trabaja en la gerencia comercial de la empresa Isaura.
Con una inversión de 3,5 millones de pesos, el Ecocentro se levantó al borde mismo del mar, al sur de la ciudad de Puerto Madryn, en un terreno cedido por 30 años por la municipalidad.
El lugar es imponente, porque es una escollera natural en altura que domina la bahía de la ciudad y la lejana península Valdés, visible en el horizonte hacia el Norte.
Ballenas, orcas y delfines pasan por delante, y la luminosidad y el aire puro patagónico invitan a observar indefinidamente los secretos del mar.
Todas las explicaciones posibles están al alcance en las salas interiores del Ecocentro. Con un diseño moderno y creativo, donde se lucen unas ruedas sin fin que permiten visualizar un proceso con imágenes en movimiento con más facilidad que si se manejara un mouse de computadora, cada sala del centro permite conocer detalles de todo tipo sobre la vida inagotable del océano.
Lichter muestra, por ejemplo, un impresionante mapa en relieve sobre las profundidades del Atlántico en comparación con las alturas de los Andes.
Y entrega un dato capaz de sacudir muchas convenciones económicas y productivas: "La superficie y la riqueza del mar continental argentino son muy superiores a las de toda la pampa húmeda. Cuando pensamos que toda la prosperidad argentina se construyó sobre el producto de la pampa húmeda, allí nos podemos dar cuenta de lo que significa la depredación que se ha producido en nuestras costas".
Y ofrece otro dato inquietante: "Tenemos fotos aéreas nocturnas de los límites de la plataforma continental, adonde vienen a pescar barcos de todo el mundo, que muestran casi una línea permanente de iluminación. Son las luces de extraordinaria potencia que encienden esos mismos barcos pesqueros para confundir a los calamares, que suben en busca de la luminosidad y son atrapados cuando se acercan a la superficie".
Tres jóvenes biólogas que dirigen distintas áreas del Ecocentro -Mariana Martínez Rivarola, Valeria Falabella y María Elena Lizurume- brindan a la vez otro ejemplo de un país mejor.

Ciencia joven
Son ecologistas de trabajo activo en el lugar y no de demostraciones efectistas en la Capital Federal.
Han estudiado en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, en Puerto Madryn, cerca de sus objetivos de aprendizaje intelectual y de aplicación práctica al recibirse.
Saben una infinidad de cosas interesantes y las transmiten con modestia y paciencia tanto a visitantes ilustrados del país y del extranjero como a estudiantes de escuelas públicas primarias que vienen del interior de la Patagonia a recibir clases especiales gratuitas y vuelven admirados tras asomarse por primera vez a los secretos del mar.
Falabella, coordinadora científica del Ecocentro, estudia en particular la extraordinaria capacidad de vuelo de los petreles, grandes aves marinas que anidan en la península Valdés pero que salen a comer al mar y buscan, como los barcos pesqueros, los límites de la plataforma continental, en grandes viajes que los llevan mar adentro hasta las Malvinas y desde allí hasta el estrecho de Magallanes antes de volver a sus nidos.
"Y siempre vuelven exactamente al mismo lugar", subraya Falabella, que nos muestra en una pantalla el recorrido que está haciendo en este mismo momento un petrel que lleva un chip electrónico que lo mantiene vinculado con los estudios que se hacen en el Ecocentro.
Martínez Rivarola, originaria de San Antonio de Areco pero radicada en Madryn para estudiar y vivir junto al mar, es la directora educativa del centro y tiene todas las respuestas posibles sobre las ballenas.
Explica por qué cada año aumenta la población de ballenas en Valdés; señala que las ballenas, protegidas hoy por el hombre, salvo las criticadas excepciones de Japón, Rusia y Noruega, no pueden ser resguardadas, en cambio, de los insaciables ataques de los miles de gaviotas que las picotean permanentemente hasta generarles dolorosas heridas en la piel, porque las aves buscan alimentarse con la abundante grasa de los cetáceos.
También sorprende al auditorio con las dimensiones y las medidas gigantescas de las ballenas, con datos asombrosos tales como que cada testículo de una ballena macho pesa 1000 kilos, razón por la cual las flotas balleneras valoraban tanto la esperma de ballena, transformada luego en cosméticos y esencias.
Lizurume (hija del actual gobernador del Chubut) también tiene la pasión del mar y dirige la biblioteca del centro con libros y datos en archivo electrónico en constante aumento.
Allí hay salas especiales para chicos y un mirador en el piso superior, comparable a un faro, desde el cual puede compartirse el placer de la lectura con el de la observación del mar por los ventanales.
Muchos visitantes
La construcción general también merece un elogio especial. En estilo patagónico -simple y luminoso, con los clásicos techos de chapa-, el edificio, diseñado por los arquitectos porteños James Donaldson (responsable del reciclado de las estaciones del Tren de la Costa) y Alejandro Corti, se inserta a la perfección en el entorno y emerge, a la vez, como una muestra de avanzada cultural y ecológica sin nada que envidiar a otros grandes centros científicos del mundo.
En sus cortos 45 días de vida han pasado ya más de 3000 visitantes (que pagan una entrada de siete pesos, o cinco para residentes locales, además de visitas gratuitas para escuelas) y los testimonios de asombro de todos ellos pueden corroborarse en las expresiones entre sorprendidas y admirativas que dejan escritas en el libro de visitas.
Si todo eso puede hacerse con sólo 3,5 millones de dólares, cabe imaginar todo lo que la Argentina podría mejorar si la asignación de enormes recursos públicos siguiera el ejemplo de esfuerzos como éste.
Por Germán Sopeña Enviado especial Una excusa para viajar a Madryn
Con una fisonomía típica de la Patagonia, y que los arquitectos se esmeraron en realzar, se levanta en Puerto Madryn el novedoso Ecocentro.
El lugar del emplazamiento no es caprichoso: desde allí los científicos pueden ver y observar en detalle el movimiento de cada animal estudiado o por estudiar.
Ecocentro es un emprendimiento absolutamente privado, tal como lo explicó Alfredo Lichter -en la foto-, biólogo por vocación, poeta por sentimiento y declarado amante del mar patagónico.


LA NACIÓN
Llegan ballenas a Mar del Plata
sección General
fecha de publicación 15.08.2000

MAR DEL PLATA.- La propuesta era liberar en alta mar aves rehabilitadas, entre ellas, una exótica. Pero lo que iba a ser un acto muy íntimo tuvo un inesperado testigo: un ejemplar de ballena franca que se paseó por Playa Grande y Cabo Corrientes y fue la atracción de la que disfrutaron los pocos marplatenses que recorrían la costa durante la mañana de ayer.
No se puede hablar de sorpresa. Ya durante el fin de semana otras dos ballenas merodearon la zona del puerto.
Estos cetáceos de gran porte han tomado estas playas como una escala natural en su derrotero hacia la península Valdés, lugar elegido por la especie para su reproducción.
"Parece que están acostumbradas a que la gente se les acerque en embarcaciones. Muchos lo hicieron en lanchas y con tablas de windsurf", contó Elías Marino, un vendedor que trabaja en la zona de la escollera norte.
Se advirtió lo mismo desde el guardacostas de la Prefectura Naval en el que ayer viajaron mar adentro un petrel gigante del Norte, oriundo de Australia, y otros dos del sur argentino.
Freddy, como fue bautizado el extraño visitante alado, fue hallado meses atrás en un balneario de La Perla. Presentaba varias lesiones en sus articulaciones, de las que fue atendido y recuperado en la Fundación Mar del Plata Aquarium.
Un anillo que lleva en una de las patas confirmó que el ejemplar había sido censado por una fundación ambientalista en una isla del sur de Australia. Según el biólogo Alejandro Saubidet, Freddy volará durante dos meses para recorrer los 10.000 kilómetros que lo separan de sus pares.
Para la ballena franca, el recorrido es mucho más corto y en cuestión de días estará lista para aparearse en aguas de Puerto Pirámides, en Chubut.

LA NACIÓN 28.02.2000
Presentarán el proyecto en un foro internacional
Deciden el futuro de un santuario ballenero



"Parecía una cacería." Con estas palabras, Milco Schvartzman, un entrerriano que coordina campañas de la asociación ecologista Greenpeace, definió su viaje a la Antártida para impedir la caza de ballenas por parte de los barcos japoneses.
El argentino viajó a bordo del buque Artic Sunrise, perteneciente a la entidad, que partió del puerto de Hobart, Tanzania, el 18 de noviembre último y llegó a la Antártida el 10 de diciembre.
De regreso en Buenos Aires, adelantó a La Nación que Greenpeace piensa reunirse con los funcionarios del departamento de Conserjería Legal de la Cancillería argentina para tratar la iniciativa brasileña de crear un santuario de ballenas en el Atlántico Sur.
"Si se aprueba este proyecto, no sólo se fomentaría el turismo, sino que además nos aseguraríamos sobre la prohibición de cazar en la zona", aseguró Schvartzman.
La iniciativa conjunta de Greenpeace Brasil y el gobierno carioca había sido rechazada por la gestión del ex presidente Carlos Menem.
"No la aprobaron porque no querían que cubriese áreas de nuestro territorio, pero en el documento quedaba bien claro que ningún país iba a perder jurisdicción sobre sus aguas", explicó el ecologista.
El proyecto de Brasil será presentado en julio próximo en la Convención Ballenera Internacional (CBI), que se realizará en Australia.
El problema, según Schvartzman, es que Japón está comprando votos: "Están ofreciendo ayuda económica a los países chicos de Oceanía para que los apoyen en su objetivo de reabrir la cacería; eso sería un caos total y desencadenaría la extinción de las especies", sentenció.
"Puntos sospechosos"
Cuando los 31 tripulantes del Artic Sunrise llegaron a la Antártida, comenzaron de inmediato la búsqueda de barcos cazadores.
Durante tres meses al año, la flota japonesa caza ballenas en los mares antárticos. Cada año, son exterminados 440 ejemplares de la especie Minke, que significa enano.
"Pero sólo hace unos años iniciaron la matanza de esos cetáceos. Antes perseguían a las más grandes: de esas especies casi no quedan ejemplares. Las Minke son las únicas que no están en riesgo de extinción", explicó Schvartzman.
Según el gobierno japonés, la cacería es científica. Sin embargo, Greenpeace asegura que no es necesario matar ballenas para estudiarlas.
Diez días después de recorrer en el llamado santuario austral, dos "puntos sospechosos" aparecieron en el radar del Artic Sunrise. "Podían ser icebergs o buques japoneses", contó Schvartzman, un joven de 25 años, estudiante de ingeniería aeronáutica en Haedo.
"Cuando supimos que eran ellos -en la madrugada del 20 de diciembre último- mandamos dos gomones y el helicóptero para impedir la transferencia de ballenas", recordó el ecologista.
La flota japonesa está integrada por cinco barcos: un buscador de estos cetáceos, tres barcos arponeros y un buque factoría. Este último es el que se encarga de transportar a las ballenas (puede cargar dos como máximo) hasta la costa.
"Por un lado nos sentíamos bien porque, impidiendo que cargaran a la ballena, retardábamos la cacería; pero era triste porque la ballena que intentaban cargar ya estaba muerta", dijo Schvartzman a La Nación.
Durante la estada de Greenpeace en la Antártida se desarrollaron 13 acciones. En la penúltima, un grupo de activistas se tiró al mar para impedir que los buques arponeros dispararan contra los cetáceos. "Fue algo muy fuerte", recordó el ecologista.

LA NACION
Entrevista con el polémico conservacionista Paul Watson
Un pirata moderno en acción
Fue cofundador de Greenpeace, pero se alejó; protege la fauna marítima con un estilo poco ortodoxo.

Pirata, ecoterrorista y loco. Soñador, visionario y adelantado. Todos esos calificativos le caben a Paul Watson y ninguno le hace mella. Porque para él es tan importante proteger la fauna marina como agregar el nombre de otro barco hundido o embestido a la lista de víctimas de sus andanzas por los mares del mundo.
Bajo la apariencia de comandar una organización conservacionista, Watson en realidad es un pirata moderno, que sueña con erradicar la pesca ilegal y detener el pillaje de especies, pero que usa los métodos que "los gobiernos no se animan a emplear", según sus palabras.
Director de la Sea Shepherd Conservation Society, curiosa asociación que se nutre de los aportes voluntarios, es cofundador de Greenpeace, organización de la que debió retirarse en 1977 tras realizar una acción peligrosa, interponer su cuerpo entre un cazador y una foca, arrebatarle el bastón y arrojarlo en el mar. Le hicieron sumario y lo echaron.
Hoy sigue diciendo que se siente como el doctor Frankenstein, porque él también dio vida a un monstruo.
"Greenpeace se ha convertido en una gigantesca maquinaria, un negocio de mueve 300 millones de dólares al año, una organización a la que la mayoría de los socios se une para sentirse mejor y menos culpable, no para tomar acción. La mayor parte del dinero recaudado se usa para recaudar más", explica Watson.
No se cansa de decir también que Greenpeace es una enorme fábrica de remeras y objetos de merchandising. "No le creo a ninguna organización demasiado grande, ni a la World Wildlife Fund ni a Greenpeace. Para mí la verdad está en las pequeñas asociaciones y en las acciones individuales."
Es difícil hablar con él sin imaginar la polémica que levantarán sus declaraciones. Es tan vehemente, quiere dar la sensación de que todo el mundo está en su contra y que sólo él hace lo que se debe.
De viaje por Buenos Aires coincidiendo con la presentación de su biografía, "El guerrero de la Tierra", por David B. Morris, el viejo pirata cuenta que acaba de asociarse con el gobierno del Estado brasileño de Río Grande do Sul para proteger las aguas costeras de los pesqueros ilegales. Es decir que se convirtió en un corsario. "Ahora podremos intervenir directamente, confiscando sus barcos si pescan sin permiso", dice.
El marino sostiene que hay muchas leyes de protección pero que casi ningún gobierno las pone en vigencia. "Cuando no lo hacen, nosotros nos encargamos de ello", se ufana.
Después de 25 años al frente de Sea Shepherd, han hundido 9 barcos y destruido millones de dólares en equipamiento valioso. Se jacta de haberse cargado la mitad de la flota islandesa en 1986 (10 millones de dólares en daños) para evitar que siguieran cazando ballenas.
"Volé a Islandia y me entregué a las autoridades, pidiendo que me incriminaran. Pero al día siguiente me expulsaron del país. El ministro de Justicia le dijo al Parlamento:"¿Quién diablos se cree que es para venir a nuestro país y provocarnos a que lo arrestemos? ¡Afuera con él!""
Sostiene que a pesar de ser enjuiciado y de que pidieran dos condenas a perpetua, siempre salió absuelto.
Proteger a las ballenas
Sus principales preocupaciones incluyen el destino de orcas, focas, aves marinas y peces. Y que siguen matando ballenas los rusos, los noruegos y los japoneses (que comen su carne), chinos y filipinos, islandeses, los habitantes del protectorado danés de islas Faroe e incluso los norteamericanos del Estado de Washington.
"Nuestra próxima campaña se inicia en las islas Faroe, entre Islandia y Escocia, en breve, allí donde matan 2000 ballenas cada verano sólo por deporte, para mantener viva la tradición", acota.
Además de la acción directa, que implica embestir y/o hundir buques pesqueros, y escribir sus nombres en la historia de la piratería, las campañas que emprende se destacan por promover el boicot a empresas.
"Nuestra campaña -agrega Watson- incluye 2000 tiendas en toda Europa que ya no compran productos de las islas Faroe, lo que redunda en millones de dólares de pérdida en ventas. El único lenguaje que entienden es el de ganancia y pérdida."
¿Qué misterios oculta este cincuentón regordete y canoso, que pintó de rojo y verde cachorros de foca para evitar que terminaran en peleterías? Que vive de dar conferencias en la universidad, donde gana 15 mil dólares al año. Que hace 25 años no tiene domicilio fijo. Que se asoció con Brigitte Bardot en campañas conservacionistas y que no ve mal que personajes populares como Mick Jagger, Pierce Brosnan o Steven Seagal emitan el mensaje ecologista.
Es más:el año próximo veremos un film sobre su vida (o algunas de sus acciones), que está en etapa de preproducción.
En Malta, el director John Badham ("Fiebre de sábado por la noche" y "War games") rueda la aventura de Paul Watson en Portugal en 1979, atacando a cazadores de ballenas piratas, con un presupuesto de 60 millones de dólares.
Dice Watson que la distribuirá la Warner Brothers y que la financiación provino de inversiones holandesas y alemanas.
"Esto nos permitirá llevar nuestro mensaje mucho más lejos, en este mundo mediático", asegura Watson.
-¿Alguna vez pensó que puede morir en una de sus aventuras?
-Hay que morir alguna vez. Siempre es posible, pero nunca tuvimos ningún accidente serio. En 25 años, ni un hueso roto.
-¿Cómo controla que su organización no se vuelva gigantesca?
-Sólo hay que evitar desarrollar burocracia, mantenernos orientados hacia la acción y no comprometernos ni negociar con nadie. Queremos que la gente se involucre. Pueden apoyarnos financieramente o con su participación, pero queremos que se involucren. No que se asocien para sentirse mejor personas porque tienen una calcomanía o una remera.
¿En qué reside el éxito de sus acciones directas? En que se escuda en la carta de las Naciones Unidas sobre conservación, que permite a cualquier organización velar por la vida de las especies.
Y en la impunidad con que se mueve por los mares, ante la inacción de las naciones para proteger sus recursos.
Dice que cuando los gobiernos los señalan y aducen que su actividad es ilegal, se equivocan: "Si ellos nos pudieran detener, también podrían detener a los pescadores ilegales."

LA NACIÓN - 25.01.2000
Desastre ecológico en Santa Cruz
Hallan 40 toninas muertas en el Sur
Son de la especie overa, que está en vías de extinción; investigan las causas de la mortandad.

Unas cuarenta toninas muertas fueron descubiertas en las costas de Santa Cruz y un grupo de biólogos trataba ayer de llegar al lugar para analizar las causas del hecho, informó la Prefectura Naval Argentina (PNA).
Los animales, correspondientes a la especie overa, que está en vías de extinción, fueron localizados por un grupo de pescadores en un lugar de la costa al que es casi imposible acceder desde el mar.
El comandante principal Hugo Gruner, de la Prefectura de Río Gallegos, informó que llegará un grupo de científicos para revisar los cuerpos en el lugar del hallazgo. El descubrimiento se produjo unos 180 kilómetros al norte de Río Gallegos, en una pequeña playa con arena, cantos rodados y acantilados, ubicada cerca de la desembocadura del río Coig, dentro de una estancia llamada La Angelina.
Al lugar viajaron miembros del Centro de Estudios de la Universidad Patagónica Austral, de la Fundación Cethus y de la Subsecretaría de Pesca y Actividades Portuarias de la provincia de Santa Cruz.
El comandante Gruner detalló que el recorrido debió realizarse por vía terrestre debido a que la pequeña playa se encuentra en una zona donde la marea sube y desciende hasta doce metros. "Hasta el momento no sabemos qué fue lo que pasó con los animales -dijo el prefecto-; puede ser un hecho natural, como el de las ballenas que quedan varadas, pero las toninas tienen otro comportamiento."
Gruner agregó: "Debido al tipo de información que tenemos -una observación a mucha distancia-, no sabemos si las toninas tienen marcas de golpes o heridas intencionales, por lo cual hasta que lleguemos allá sólo podemos hacer conjeturas".
Un comunicado de la PNA detalló que las toninas overas son animales muy parecidos a los delfines y que no superan el metro y medio de longitud.
Habitan a lo largo del litoral marítimo argentino, desde la bahía de Sanborombón, en la provincia de Buenos Aires, hasta el sur de Tierra del Fuego. Suelen vivir en grupo, son sumamente costeras y se acercan a las embarcaciones, por lo que son muy conocidas por los habitantes de la Patagonia.
Reclamo de ambientalistas
Entidades ecologistas de la Patagonia, cuyos miembros hallaron, la semana pasada, otros siete ejemplares muertos en Santa Cruz, reclamaron a las autoridades que prohíban la utilización de redes de tipo trasmallo para la pesca en esa zona y que la PNA controle la actividad en en lugar.
Miguel Iñíguez, biólogo de la fundación Cethus, informó ayer que durante el año último "murieron 45 de estos animales en la costa santacruceña" y calificó la cifra como "muy alta", debido a que por fotoidentificación censaron 69 toninas en toda la zona.
El vicepresidente de la entidad, Cristian de Haro, señaló que los animales encontrados no habían muerto todos juntos, ya que algunos presentaban un estado de descomposición mayor que otros.
Esas redes, capaces de atrapar peces en su trama, fueron calificadas por los ecologistas como "la principal causa de muerte de esta especie de tonina", aun cuando no forman parte del objetivo de los pescadores. Estos animales "a veces mueren por el stress de verse atrapados o por las dentelladas de sus compañeros al tratar de liberarlos de las redes", agregó De Haro.
Los trasmallos, que llegan a medir 50 metros de largo, son colocados en la margen sur de la ría del río Gallegos y quedan allí durante una marea completa para atrapar merluzas, róbalos y palometas, con fines comerciales.

LA NACIÓN - 09.01.2000 (Virginia Santana)
Pronunciamiento de la Cancillería
La Argentina instó a Japón a detener la caza de ballenas
Rechaza la matanza con fin científico por considerar excesivo que se faenen 400 al año.


Después de tres semanas de seguimiento de los buques japoneses por parte de la organización ambientalista Greenpeace, el gobierno argentino instó ayer a su par de Japón a no seguir cazando ballenas en aguas del Santuario Austral, instituido en 1994.
La actividad provoca la muerte de entre 400 y 440 cetáceos por año, con la excusa de que se realizan actividades científicas enmarcadas en acuerdos internacionales.
Es un paso importante para nuestro país, ya que solamente los gobiernos de Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda y los Estados Unidos han manifestado su rechazo a las actividades balleneras.
De acuerdo con un comunicado de la cancillería argentina, el Poder Ejecutivo urgió al gobierno de ese país asiático a cesar la caza de ballenas porque "anualmente las actividades científicas niponas conllevan la muerte de más de 400 cetáceos en aguas del Santuario Austral".
"La Argentina -dice el comunicado oficial- considera que la caza de ejemplares por parte de la flota ballenera japonesa en tan elevado número no responde a las necesidades críticas de investigación, por lo que debe realizar investigaciones por medios que preserven la vida de las ballenas."
En la embajada de Japón, por su parte, las fuentes consultadas dijeron no haber recibido aún comunicación oficial del pedido del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina y declinaron comentar sobre ese documento.
El reclamo argentino apunta directamente a las autoridades niponas, porque "el gobierno de Japón ha emitido un permiso de investigación científica marina en aguas antárticas y subantárticas, de conformidad con el artículo VII de la Convención para la Regulación de la Caza de la Ballena, en la que tanto la Argentina como ese país forman parte".
"Esa norma contempla el derecho de los miembros de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) de autorizar la caza de ballenas para fines científicos", agrega.
El comunicado del Palacio San Martín destaca que el país mantiene inalterable una inobjetable posición en favor de la conservación de las ballenas, tanto en el plano interno como en los foros internacionales.
Demasiados ejemplares
"Es por eso que si bien la caza científica es un derecho soberano de los Estados miembros de la CBI", la Argentina "ha expresado su preocupación con respecto a las actividades de Japón, que sacrifica un elevadísimo número de ejemplares para actividades de investigación, que no son consideradas de necesidad crítica", afirmó la Cancillería.
La resolución de la CBI afirma que "el programa científico del Japón no está dirigido a necesidades de investigación para el manejo de cetáceos en aguas antárticas".
Reafirma que los Estados deberían abstenerse de emitir permisos de investigación científica que impliquen la muerte de ejemplares.
Asimismo, urge al gobierno japonés "a abstenerse, en ejercicio de sus derechos soberanos, de emitir más permisos especiales para la caza de ballenas".

Los ambientalistas
"La única manera de que Japón detenga su programa de caza ilegal es mediante una fuerte presión diplomática de los países, especialmente aquellos como la Argentina, directamente afectados por este atentado al ambiente", sentenció Milko Schvartzman, coordinador de la campaña Greenpeace de Argentina, a bordo del MV Arctic Sunrise.
La caza de ballenas es violatoria de los artículos 65 y 120 de la Convención para las Naciones Unidas para la Ley del Mar (Unclos), que establece que los Estados deben trabajar en pro de la conservación, manejo y estudio de los cetáceos a través de los organismos internacionales correspondientes. Esto dicen los ambientalistas.
En 1994, nuestro país apoyó la creación de una zona de exclusión denominada Santuario Ballenero Austral, por 23 votos en favor y el voto de Japón en contra, y todos los años renueva en la Comisión Ballenera la resolución que pide que naciones como Japón detengan su caza ilegal.
Japón, por otra parte, ha declarado que el número de ejemplares que captura (entre 400 y 440) es destinado a fines científicos, para estudio de los efectos del cambio climático en la especie y de sus migraciones.
No obstante, según los mismos reglamentos que autorizan la captura de ejemplares, la carne y los subproductos de estos cetáceos son comercializados en el mercado japonés, luego de extraerles las vísceras.
En 1997 mataron 440 ejemplares y en 1998, 438 cetáceos. Japón manifestó que espera que se libere la caza comercial de esta especie, cuando se establezca un cupo que permita una explotación sustentable.
El pueblo japonés, pesquero por tradición como Noruega e Islandia, se alimentaba antiguamente con la carne de ballena, un plato considerado popular. La restricción de la caza provocó el alza de los precios y ahora lo convirtió en un artículo de lujo.


LA NACIÓN 10.01.2000
Ecología
Acciones en favor de las ballenas
Nueva pared de agua de Greenpeace
Acciones en favor de las ballenas

En su lucha por tratar de detener la caza ilegal japonesa en la Antártida, Greenpeace utilizó anteayer una "pared de agua" para interponerse entre los barcos arponeros y las ballenas.
Veinticuatro horas después de que, por intermedio de la Cancillería, la Argentina pidió a Japón que terminara con la caza de cetáceos -como se informó en la edición de ayer-, la entidad ecologista volvió a realizar otro despliegue en favor del medio ambiente.
Con un extractor de agua a bordo de un bote inflable, los activistas de la organización ecologista formaron una pared de ocho metros de agua directamente frente al arpón del barco Toshi Maru N25 para bloquear, así, la línea de visión y prevenir la matanza de las ballenas.
"Durante 20 días, Greenpeace, a través de demostraciones pacíficas, intenta detener la caza ilegal japonesa y obligarlos a cumplir con las responsabilidades legales internacionales. Este es el momento para que los gobiernos del mundo tomen acciones diplomáticas para exigir a Japón que obedezca las leyes internacionales y detenga la caza ilegal en la Antártida", dijo Milko Schvartzman, el argentino que a bordo del Artic Sunrise coordina esta campaña de Greenpeace.
La caza comercial de la ballena en la Antártida viola los artículos 65 y 120 de la Convención de las Naciones Unidas para la Ley del Mar (Unclos): los Estados deben trabajar en pro de la conservación, el manejo y el estudio de los cetáceos a través de los organismos internacionales correspondientes.
Santuario austral
El Santuario Ballenero Austral, establecido en 1994 por la Comisión Ballenera Internacional (CBI) -el organismo multinacional responsable de la conservación y el manejo de las poblaciones de ballenas de todo el planeta-, abarca todos los mares que rodean la Antártida. Protege en sus áreas de alimentación a las tres cuartas partes de las ballenas del mundo.
Cada año, la CBI emite una resolución que condena a Japón por sus actividades de caza en el santuario y le reclama que detenga el programa de "caza científica".
Ese país argumenta que con esa acción estudia los efectos del cambio climático en la especie y de sus migraciones. Sin embargo, según los reglamentos que autorizan la captura de los animales, la carne y los subproductos son comercializados en el mercado nipón.
Hasta el momento sólo Australia, Estados Unidos, el Reino Unido y Nueva Zelanda presionaron a Japón para que cesara su acción contra las ballenas.

LA NACIÓN - 29.12.1999
Osvaldo Castro Ruiz
Devuelven dos ballenas al mar tras estar varadas
Diez horas: voluntarios de organizaciones ambientales y funcionarios del área las mantuvieron vivas hasta que creció el mar y las llevó.


TRELEW.- Cuando el calendario normalmente marca que las ballenas están en pleno proceso migratorio y se alejan de las costas de la Península Valdés, un grupo de pescadores que se encontraba en una playa del golfo San José, al norte de la península, halló varadas a una ballena Franca austral y a su pequeña cría.
Entonces rápidamente dio aviso a los guardafaunas de la región, quienes junto con un equipo de voluntarios lograron mantener vivos a los cetáceos, hasta que la marea alta permitió que ambos ejemplares fueran devueltos al mar.
Los hombres estuvieron cargando baldes con agua de mar extraída en el golfo durante más de diez horas, con el fin de mantener húmeda la gruesa piel de las ballenas y evitar que ésta se resquebrajara.
La pleamar llegó cerca de las cuatro. La madre y su cría pudieron entonces ponerse a salvo alejándose de la costa. Los gritos de los socorristas exclamando "¡salvadas!" se perdieron en la inmensidad del paisaje costero patagónico, oscurecido por la noche.
Los pescadores de playa Bengoa, los guardafaunas de Punta Norte y Caleta Valdés, los voluntarios de Fundación Patagonia Natural y personal de la Dirección de Conservación de Chubut y de la Prefectura de Puerto Madryn no pudieron ver su propia hazaña debido a la penumbra.
El operativo de salvamento que montaron en medio de la nada encierra un mensaje de fin de siglo para una especie cuya supervivencia es un auténtico milagro, si tenemos en cuenta que las ballenas de la especie Franca fueron cazadas sin interrupción desde el siglo VIII.
Alcanzaron la categoría de vulnerables en el Libro Rojo de las especies amenazadas que elabora la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).
La ballena Franca debe su nombre a la característica de su baja actividad y por ser amante de las aguas calmas, como las de los golfos Nuevo y San José que circundan a la Península Valdés. Esta condición la convirtió en una presa fácil de los cazadores y causó que los balleneros la persiguieran por el Atlántico Sur.
En Chubut se la declaró Monumento Natural, en 1984, tras haber sido proclamado Parque Marino Provincial el golfo San José. La Argentina participó activamente en la Comisión para la Reglamentación de la Caza de Ballenas desde 1935.
En todo el año en curso aparecieron muertas trece ballenas, tres menos que el año anterior. Este índice de mortandad está considerado normal por los investigadores del Conicet y por los integrantes de la Fundación Patagonia Natural, que han detectado un crecimiento en la población de estos cetáceos en la zona de Península Valdés.
La historia de la Franca
Cuando Cristóbal Colón llegó a América las ballenas de esta especie eran más de 100 mil. En los últimos relevamientos, coinciden Vida Silvestre, Patagonia Natural y Fundación Cethus, se contaron poco más de 4000.
Cerca de 2700 llegan cada año a la costa chubutense para aparearse, parir y amamantar a sus crías, tras doce meses de gestación. Al nacer pesan tres toneladas y miden unos cinco metros, aumentando alrededor de cien kilos por día. Las adultas miden 15 metros y pesan de 45 a 70 toneladas.
Este año se presentó un catálogo de Vida Silvestre en el que colaboraron investigadores locales, que permite identificar más de un centenar de ballenas que han visitado las costas de la península entre 1995 y 1998.
Activistas de Greenpeace pasaron la Navidad salvando ballenas en el Santuario Austral, interponiendo sus cuerpos para detener a la flota japonesa que intentaba matar 440 ejemplares.
 

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