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Juan Pablo Duarte
(1813-1876)
(Santo Domingo-Caracas, Venezuela). Padre de la patria. Nació el 26 de enero de
1813, hijo de Juan José Duarte, comerciante español nacido en Vejer de la
Frontera, provincia de Cádiz (España) y Manuela Diez y Jiménez, oriunda de El
Seibo, República Dominicana, a su vez, de padre castellano y madre seibana.
Juan Pablo Duarte fue bautizado el 4 de febrero de 1813. Las primeras lecciones de su educación formal, la recibió primero con su madre, y luego con una profesora de apellido Montilla, quien dirigía una pequeña escuela de párvulos.
Se ha dicho que ya adolescente, comenzó a germinar en su espíritu el ansia de liberar a su tierra de la dominación haitiana. Pero no hay pruebas de ello. El único informe que se tiene al respecto es que, cuando emprendió su viaje con destino a España, vía Nueva York, en el curso del viaje a esta ciudad, el capitán del buque y don Pablo Pujol, a quien fue recomendado, se pusieron a hablar mal de Santo Domingo, y al preguntarle el primero a Duarte si no le daba pena decir que era haitiano, éste respondió: "Yo soy dominicano". Según datos que merecen crédito, el viaje se llevó a cabo en los finales de 1827 o a principios del 1828, es decir, cuando su edad frisaba en los 15 años.
Fue en el seno de la clase media urbana donde sus ideas encontraron mayor eco. Crear una organización clandestina que, siguiendo el modelo de las sociedades europeas de los "Carbonarios", asumiera la responsabilidad de dirigir las actividades. Así surgió la sociedad "La Trinitaria", que respondió a lo que en el futuro se llamaría una estructura "celular", y cuyos miembros se juramentaron en el momento de la fundación. El lema de esta sociedad fue: "Dios, Patria y Libertad". Luego surgió la sociedad "La Filantrópica", que realizó una importante labor de propaganda mediante la representación de piezas teatrales.
Simultáneamente con el desarrollo del movimiento trinitario, Con fino sentido político, Duarte estimó conveniente, como paso previo a la independencia, colaborar con la aludida oposición.
Su misión en la América del Sur, terminó al producirse la restauración de la República. Encontrándose en el poder el general Cabral, vislumbró las desventuras que se cernían sobre el país. Es más: se quejó indirectamente de hallarse, una vez más, en el ostracismo. Escribió: "¿Qué más se quiere del patriota? ¿Se quiere que muera lejos de su patria, él que no pensó sino en rescatarla; y con él sus deudos, sus amigos, sus compañeros, sus compatriotas que no sean bastante viles para humillarse y adorar el poder satánico que adueñado de la situación hace más de veinte años, dispone a su antojo del honor, de la vida, de las propiedades, de los mejores servidores de ese pueblo heroico hasta en el sufrimiento y tan digno de mejor suerte?" ¡Palabras terribles! ¡Anatema , hecho llama, contra los traidores! ¡Reconocimiento de la guerra a muerte entre los que tienen "hambre y sed de justicia" y los "iscariotes, escribas y fariseos"¡ Pese a la visión de ese porvenir aciago, no perdió la fe en su pueblo. Pues su religiosidad lo hacía confiar en la Providencia, y el juicio de Dios es "justiciero". Pero correspondía al hombre puro precipitar ese juicio. Mostró, por tanto, la disposición de contribuir a ello. Quiso, por tanto, reintegrarse a la lucha, "pues el amor de la patria nos hizo contraer compromisos sagrados con la generación venidera (y) necesario es cumplirlos o renunciar a la idea de aparecer ante el tribunal de la historia con el honor de hombres libres, fieles y perseverantes".
No pudo satisfacer esta voluntad... Enfermo de cuerpo y de alma, su vida se fue gradualmente apagando hasta hundirse en la muerte el 15 de julio de 1876.

DIOS,
PATRIA Y LIBERTAD
REPUBLICA DOMINICANA
" Por desesperada que sea
la causa de mi Patria...siempre será la causa del honor, y siempre estaré
dispuesto a honrar su enseña con mi sangre ”
"DULCE Y DECOROSO ES MORIR POR LA PATRIA"
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