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Manifestaciones artísticas durante el período Imperial
Durante los siglos en los que la Monarquía Hispánica se encuentra a la cabeza de Europa (XV - XVII), en el campo de las artes se suceden dos modas en las cuales la naciente España tendrá mucho que decir. La sincronía existente entre ambas movimientos artísticos y la propia historia de la Monarquía Hispánica nos denota curiosos aspectos de cuales son las relaciones entre la existencia de un poder imperial y las diversas manifestaciones artísticas previas y posteriores a las ya mencionadas del Renacimiento y el Barroco.
* Los términos Renacimiento y Neoclásico tuvieron escasa repercusión en el gusto popular, que siguió la estética anterior a la impuesta Las manifestaciones de tipo barroco se prolongan, en el caso español, hasta nuestros días, llegando a formar parte de la estética popular española.
En el caso español, la aparición importada de Italia del llamado Renacimiento, coincide cronológicamente con el inicio de una nueva dinastía (Austrias), por lo que recibe el mismo rechazo inicial que la recién llegada Casa Real; frente a esta estética se alza, como baluarte de los buenos-viejos-tiempos pasados, el Gótico, con lo que la producción auténticamente catalogable como de renacentista se limita a la inspirada desde el poder por el Emperador Carlos I.
Según las últimas tendencias de investigación artística, parece demostrada la existencia de más de un Renacimiento en los ambientes artísticos europeos. En todos los ámbitos en los que el llamado Renacimiento se desarrolla, encontramos las siguientes características:
Estas características no parecen darse en el caso español, por lo menos de modo general. En palabras de Fernández Álvarez:
El Renacimiento en España se caracteriza por su intento de fundir los nuevos modelos artísticos, procedentes de Italia, con los ideales medievales. Así, mientras el estilo renacentista triunfa en los edificios civiles, en los religiosos se mantiene el Gótico, lo que denota un distanciamiento entre el gusto oficial y el popular.
Arquitectura Renacentista.- La teoría arquitectónica renacentista era muy amplia, e insistía en la proporción y colocación de los elementos clásicos. Introducía los frontones (ahora también curvos) y las bóvedas de cañón con decoración de casetones. El aumento del volumen de las edificaciones se contrarrestaba con la reducción y localización de los elementos decorativos, valorándose los espacios lisos. El conjunto, en general, transmite una sensación de severa monumentalidad.
En las manifestaciones arquitectónicas renacentistas hispanas hay que distinguir dos etapas:
Escultura renacentista.- El material escultórico por excelencia de la España renacentista es la madera policromada, mientras en Europa dominan el mármol y los metales fundidos; pero por razones de economía y por tradición del gótico, éstos son sustituidos en España. Cabe destacar dos grandes corrientes escultóricas: la que es desarrollada por artistas italianos que trabajan en España (y que siguen los modelos italianizantes que aprendieran en su periodo de formación) y los propiamente autóctonos (fuertemente influenciados por la estética anterior. A diferencia de la escultura Renacentista Italiana, predomina la temática religiosa y lo expresivo (movimiento), rara vez se refleja el ideal italiano de "belleza". Los escultores Italianos (Fancellí...) ocupan casi por entero el primer tercio del siglo y realizan, sobre todo, monumentos funerarios muy semejantes a los que se hacen en Italia. El segundo tercio del siglo experimenta un auge de los escultores españoles: - Alonso de Berruguete se anticipa al Barroco desarrollando en sus figuras un extraordinario movimiento -Entre sus obras destaca "La adoración de los Reyes" (Iglesia de Santiago. Valladolid) y el "Sacrificio de Isaac".
Juan de Juni obtiene composiciones de gran armonía en las que consigue un perfecto equilibrio entre masa y movimiento, Sus obras: *El Santo Entierro (Cat. de Valladolid), "La Piedad (Cat. Segovia), etc.
Pintura Renacentista.-
Al igual que sucede en las restantes artes, en la pintura vamos a asistir a una evolución que conduce desde el gótico florido a las formas más a menos italianas del Renacimiento romano y a las propias de la pintura flamenca, sí bien en muchos de los artistas renacentistas se pueden ya advertir rasgos manieristas (e incluso barrocos): manierismo que es contemporáneo al clasicismo o muy poco posterior. Durante la primera mitad del XVI destacan Juan de Juanes y Berruguete, ambos catalogables como manieristas. En la segunda mitad se distinguen dos grupos de pintores manieristas: los que trabajan para la Corte y los que lo hacen para particulares. Del primer grupo podemos destacar a Alonso Sanchez Coello, el mejor retratista de la Corte de Felipe II; entre sus obras abundan retratos del Príncipe Carlos, Isabel Clara Eugenia y Felipe II. En el segundo grupo encontramos figuras tan señaladas como Luis de Morales, autor de innumerables vírgenes, y El Greco. El Greco es, sin duda, el principal representante de este periodo. Abandonando su preocupación por las formas para afrontar una nueva técnica de luces y colores, alcanzó un estilo propio con sus figuras alargadas y de violentos escorzos. El "Martirio de San Mauricio", "La Adoración de los Pastores" y el "Entierro del Conde de Orgaz" constituyen la más conocida muestra de su obra. El conjunto de su producción artística cayó en el más triste de los olvidos. Infravalorada, tuvo que esperar a la llegada de corrientes pictóricas como el fauvismo e impresionismo (siglo XIX) para su revalorización definitiva.
El Barroco Español
La aparición del nuevo estilo, enriquece y recarga los elementos recibidos del Renacimiento, se explica coma movimiento artístico de la Contrarreforma, es decir, el sentimiento religioso frente al paso pagano que supuso el Renacimiento, que hundía sus raíces en la antigüedad clásica. Pero el Barroco es también el mundo de la fascinación, de la fantasía y de la imaginación. Este nuevo estilo conecta con la sensibilidad del pueblo.
Arquitectura barroca.-
Las complicadas formas de las plantas y fachadas que desde Italia difunden arquitectos como Borromini no tienen eco en España, donde triunfan las estructuras simples, basadas en la estética del Escorial. Las grandes cúpulas italianas del renacimiento y las actuales del Barroco son evitadas y se introducen las cúpulas encamonadas. Los frontones, al estilo italiano, se diversifican apareciendo los frontones partidos. Los volúmenes de los edificios son simples y claros, muy alejados de los truculentos edificios borrominescos italianos. En las construcciones barrocas españolas destacamos la contraposición existente entre la pobreza de los materiales constructivos y la magnificencia decorativa que los recubre. Podemos distinguir dos etapas:
Los arquitectos más interesantes de esta primera etapa son:
- Gómez de Mora; Ayuntamiento y la desaparecida Plaza Mayor de Madrid, Clerecía de Salamanca e Iglesia de la Encarnación - Alonso de Carbonell Palacio del Buen Retiro y el actual Museo del Ejército., - Francisco Bautista, San Isidro el Real, de Madrid.
- José de Churriguera autor de retablos con columnas salomónicas recubiertas de exuberante vegetación. - Pedro de Ribera, supera a Churriguera en lo decorativo. Su obra más representativa es la fachada del Hospicio de Madrid. - Narciso de Tomé. Catedral de Toledo. - Rovira. Palacio del Marqués de Dos Aguas. Valencia
Escultura Barroca.-
Aparece con características manifiestamente diferentes al resto de Europa: el material es la madera cubierta de una fina capa de yeso y policromada (más propio hablar de talla), es eminentemente religiosa, de tradición gótica, se la concibe para pasos procesionales A lo largo del XVII destacamos las siguientes escuelas:
Escuela de Valladolid. Su máximo exponente es Gregorio Fernández, autor de esculturas de rostro doliente con la finalidad de exaltar el sentimiento religioso, como queda patente en la serie de Cristo Muerto
* Escuela de Sevilla. En ella destacaremos a Martínez Montañés no llega al realismo crudo de los vallisoletanos. Su obra más importante tal vez sea el Cristo de la Clemencia (Cat. Sevilla).
* Escuela Granadina. Alonso Cano es su fundador, su obra más famosa tal vez sea la Inmaculada. Dentro de esta escuela se inscribe Pedro de Mena, autor, entre otras, de La Magdalena Penitente y de la Sillería del Coro de la Catedral de Málaga.
* Escuela Levantina. La más tardía, cronológicamente hablando (s. XVII). En ella destaca Salcillo y sus pasos procesionales, de entre los que cabe destacar La Oración del Huerto
Pintura Barroca.-
Se conjugan en la pintura barroca todos los elementos del pre-manierismo ya existentes. Sumándole a esto el carácter de barato de este tipo de manifestación artística (estamos en período de crisis económica) y lo fácil de la truculencia (tan del gusto barroco) tendremos las razones que hacen de la pintura la manifestación barroca por excelencia. Los centros artísticos son Valencia en su fase inicial, y Madrid-Sevilla en los dos última tercios del siglo. Las características de esta pintura podrían resumirse en equilibrado naturalismo, marcado espíritu religioso y escasa valor de lo mitológico (justo a la inversa que en Europa) y sencillez en la composición y en las formas.
Escuelas Pictóricas:
Sus notas más características son tenebrismo y naturalismo, el introductor del tenebrismo es Francisco Ribalta con su obra El Crucificado abrazando a San Bernardo. José de Ribera pasa por ser el gran maestro de la escuela. Pasó la mayor parte de su vida en Nápoles, donde fue conocido como el "Spagnoletto" En su obra es de destacar el colorido y el marcado realismo como apreciamos en el Martirio de San Bartolomé, La Magdalena Penitente, La mujer barbuda, etc..
Sus tres grandes maestros son Zurbarán, Murillo y Valdés Leal. Zurbarán, encarna en su obra un ideal de sincera devoción e intenso misticismo, expresándolo sin violencia y con sencillez. Trabaja, por encargo, para las órdenes religiosas, destacando las series del Monasterio de Guadalupe y de la Cartuja de Jerez. De entre sus obras, San Hugo en el Refectorio para la Cartuja de Las Cuevas (1623), en ella destacan las naturalezas muertas así como los espléndidos retratos de los cartujos, aunque, por tratarse de una obra de juventud, muestra una composición algo rígida y esquemática, pero de gran naturalismo. El tema que representa es el ayuno: San Hugo se aparece a los monjes cuando se disponen a comer, el santo, ante el exceso de alimentos, regaña al cocinero mientras el resto de los monjes quedan sin sentido y paralizados en el tiempo; cuando el santo se marcha quedarán petrificados los alimentos, En esta obra tenemos un subtema (algo muy característico de la pintura barroca) localizado en la pintura del muro del fondo y que sirve para afianzar el tema de la obra: vemos en el cuadro del fondo una representación de la Huida a Egipto, en la que la Sagrada Familia ayunó, en el mismo cuadro aparece San Juan Bautista en el desierto, lugar en el que también él ayunó.
Otras de sus obras son la famosa serie de Guadalupe, destinada a la Sacristía de dicha monasterio, la Misa del Padre Cabañuelas El Milagro del Padre Salmerón etc.
Murillo pintor de lo bonito y agradable, de colorido llamativo, define el tema iconográfico de la Inmaculada, en el que aparece la Virgen rodeada de nubes y ángeles. Son de destacar también sus obras con niños o con pícaros que reflejan la miseria de los desheredados.
Valdés Leal. Gusta del movimiento barroco y del dramatismo, llegando a límites macabros como podemos ver en la serie realizada para el Hospital de la Caridad (Sevilla), conocida como "Las postrimerías de la vida".
Otros nombres a mencionar son Alonso Cano (ahora en su faceta de pintor), Claudio Coello, Sánchez Cotán y Carreño
Aunque desarrolla su producción en dos centros pictóricos (Sevilla - Madrid) su obra no puede ser encuadrada en ninguna corriente existente. Nace en Sevilla, y bajo la protección del Conde Duque de Olivares pasa a la Corte donde es nombrado pintor de Cámara de Felipe IV. En su obra podemos distinguir seis etapas:
- Adoración de los Reyes Magos - Vieja friendo huevos. - El aguador. - La Mulata - Cristo en Casa de Marta.
- Retrato de Felipe IV. - Retratos del Infante Don Carlos. - Los Borrachos o El Triunfo de Baco.
-La túnica de José. -La fragua de Vulcano
-Cristo de San Plácido. -Retratos reales -La Rendición de Breda (Las Lanzas) -Retratos de Bufones.
-Venus del Espejo. -Paisajes de Villa Medici.
-Retrato de la Infanta Margarita
-La Familia de Felipe IV (Las Meninas) Se trata de un retrato familiar, pero de modo innovador, en el que el espectador, queda totalmente involucrado en la escena ya que comparte el mismo punto de vista que los monarcas, que a su vez, son el tema principal de la obra. En la cámara aparecen cuadros de Rubens, como intento de ensalzar a la pintura y sacarla de entre las artes viles. El propia Velázquez se autorretrata con los monarcas que aparecen reflejados en el espejo del fondo, lo que muestra la confianza del rey para con el pintor, Esta misma concepción del retrato real será repetida por Goya (La familia de Carlos IV) y luego reinterpretado por Picasso (Menínas) en un claro homenaje a Velázquez. En esta obra la pincelada se deshace y aparece un muy marcado impresionismo. Existe una segunda realización de este cuadro, desconocida hasta fecha muy reciente y en la que se aprecian ligeras variaciones.
-Las Hilanderas. Cuadro mitológico. El tapiz del fondo muestra la fábula de Palas y Aracne. Posiblemente este cuadro pertenezca a su segundo viaje a Italia.
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