Según cuenta la leyenda, Milcíades envió a Filípides a recorrer los 42 kilómetros que separaban a Maratón de Atenas para anunciar la victoria griega. Al llegar y después de pronunciar la frase «¡Alegraos, atenienses, hemos vencido!», se derrumbó por el esfuerzo y murió.







