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El
Gato y los Ratones porteños
abía una vez un gato
que se llamaba Polaco, tenía los
ojos color verde brillante y unos bigotes requetelargos.
Polaco
era un gato muy, pero muy porteño porque vivía en la ciudad de Bs. As.
, cerquita del obelisco , en una casa con una puerta de muchos colores,
verde, naranja y celeste.
A
Polaco le gustaba mucho el tango y sabía tocar el bandoneón pero
estaba muy triste porque siempre estaba solo tocando tangos.
Un
día cuando paseaba por la vereda de su casa vio que en la esquina
cerquita del buzón había unos ratones marrones.
Entonces
empezó a correr porque quería cazarlos. Cuando ya estaba por
alcanzarlos ¡Qué sorpresa! Escuchó que alguien cantaba un tango y se
escondió atrás de un árbol.
Era
uno de los ratones marrones que cantaba el “Buzón de la Esquina” y
los otros ratones y ratonas bailaban haciendo hermosos firuletes.
¡Qué
contento se puso!, a ellos también les gustaba el tango.
Si
se hacían amigos no iba a tocar más solo, iba a tener un cantante y
bailarines para su música.
Pero
Polaco no sabía como hacerse amigo de los ratones.
Pensó......Pensó.....
hasta que tuvo una gran idea.
Fue
a su casa y buscó una enorme bolsa de chizitos. Los chizitos tienen
sabor a queso y el queso le gusta mucho a los ratones.
Cuando
estaba por llegar a la esquina para hacerles el regalo a los ratones, la
bolsa ¡plum! Se rompió , los chizitos volaron por el aire y se cayeron
en la vereda.
El
gato los quería juntar pero empezó a pisarlos y los chizitos hacían
¡crish! ¡crash!
¡ Crush ¡ debajo de las patas de Polaco y patapuf , patapaf se
cayó de cola al suelo.
Entonces.....
se fue de nuevo a su casa y buscó un queso grandote que pesaba tanto
que cuando lo llevaba caminaba despacio, cansado.
y
de repente ¡Plum! ¡Plan!
¡Plún! Se cayó para atrás y quedó acostado arriba del queso,
cuando se levantó parecía una pizza de muzarella.
Los
ratones escucharon el ruido, vieron al gato y muy asustados , temblando
de miedo se escondieron adentro del buzón.
Polaco
volvió llorando a su casa, se acostó en un sillón y cuando vió su
bandoneón , se le ocurrió ir a tocar cerquita de los ratones.
Se
paró al lado del buzón y empezó a tocar una milonga.
Cuando
los ratones lo escucharon primero espiaron y después fueron saliendo de
adentro del buzón, tanto les gustaba escucharlo que se olvidaron del
miedo.
Se
pusieron tan contentos que hicieron una ronda alrededor de Polaco y decían:
- ¡Qué bueno música para nuestros tangos! Y mientras Don Gato tocaba
el bandoneón un ratón empezó a cantar y los otros ratones y ratonas a
bailar.
Desde
ese día cuando la gente duerme ellos se encuentran en la esquina y se
divierten haciendo grandes bailongos.
Cuento
creado e ilustrado por los chicos de la Sala “L” del Jardín de
Infantes Integral Nº 2 D.E 8º , bajo la coordinación de la docente
Estela Tempone.

Sala L
(5 años)
Jardín de Infantes “Los Ratones
Porteños”.-
Docentes
: Estela
Tempone _ Bibiana
Carpinella.-
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