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Título:
¿Y nuestros
regalos? La mejor Navidad
23-12-99
No sé si tú habrás visitado alguna vez, un barrio con numerosas
casas
situado en la costa de Cádiz. Allí, existe la pobreza, como en
cualquier
zona donde tú puedas ir.
Ya se acercaban las Navidades, y por esta precisa razón, todos
los vecinos del lugar, al ver quizá, una pobreza inexpresable, sienten
compasión por ellos, y deciden ayudarlos: ofreciéndoles algunas
agradables, confortables y cálidas noches en su hogar, dándole
alimentos para poder seguir adelante... tal vez nunca encontrarás
una vecindad tan humilde y noble como ésta.
Pues bien, yo vivo en una de esas casas que dan una cierta belleza
al
pueblo, especialmente en la época que se acerca, ya que las casas se
envuelven de luces multicolores. También en los adentros de estas, podrías
encontrar bonitas decoraciones: árboles de Navidad, algún que otro Belén,
u otras muchas cosas que pueden salir de tu mente abierta.
Ya que hablamos de la ambientación de estas casas, te diré que
he estado decorando mi hogar con mi hermana gemela, mi padre y mi
canguro, que tenía el día libre, pero generosa se ofreció para
colaborar con mi familia.
Por hoy, solamente me queda mencionar que pronto será Navidad y
espero impaciente que llegue, mientras ayudo a mis vecinos situados más
allá del límite de la pobreza.
24-12-99
Esta nueva jornada, parecía un día más de la semana, pero en
realidad, no lo era. Las vacaciones ya estaban presentes en la vida
cotidiana de todos los estudiantes del barrio que iban a un mismo
colegio, por lo tanto nos conocíamos todos.
Hoy, era un día especial, como anteriormente he expuesto: era el
día de nochebuena. Probablemente, este día no significara nada para
muchos y muchas, pero en mi familia, es una tradición invitar a la casa
alguien pobre y humilde.
Decidimos agasajar con una cena a un agradable hombre que se
ganaba la vida vendiendo árboles de Navidad en esta época. Muy poco
ganaba con este negocio, ya que el dinero que lograba reunir le tenía
que alcanzar para todo el año.
Sin duda lo avisamos, yendo a avisarlo debajo del puente, que además
de ser su hogar, era como su tienda de ventas. Y de paso le compramos un
precioso regalo de Navidad que encontramos en una maravillosa tienda,
con un perfecto ambiente navideño.
25- 12-99
Después de finalizar de poner la mesa, con la ayuda de mi hermana
Raquel, pusimos todos los regalos que habíamos reunido debajo del árbol.
Quedaron francamente muy bien colocados, así como lo bien que los habíamos
envuelto, con especial cariño e ilusión. Sin embargo dejamos un par de
regalos a un lado, ya que eran muy especiales.
Llamaron, de repente al timbre, era nuestro invitado particular.
Cenamos muy a gusto todos juntos: contamos algunos chistes de los
más graciosos, cantamos villancicos tradicionales... etc. en el aire se
respiraba felicidad, amor. Era un ambiente totalmente navideño.
Al finalizar de cenar, de comer turrones, polvorones,
mantecados... ,
nuestro invitado desapareció misteriosamente de la casa, llevándose
nuestros regalos consigo.
Mi hermana, lloraba, pues realmente estaba muy triste, pero a la
vez muy disgustada.
Mi madre, mi padre y yo, estábamos convencidos de que
verdaderamente no era un delincuente, sino que los había robado por
razones nobles, tal y como era él.
Gracias a las influencias de mandato de mi hermana, fuimos a su
casa, pero a la vez tienda del supuesto caco que tanto enojara a mi
querida hermana.
Él, estaba allí, con su familia y amigos pobres, que impacientes abrían
unos regalos sospechosos.
Raquel, pronto se dio cuenta de que eran los que con tanto esmero
y
dedicación había comprado. Comenzó a llorar. Tanto es así que podría
inundar el desierto del Sahara si se lo propusiera. Esta, incapaz
de controlarse le pedía explicaciones al invitado, histérica.
Rebosante de ira estaba su corazón, que palpitaba a un ritmo acelerado.
Después de una breve explicación, y pidiendo mil y una disculpas, nos
comunicó, que no había realizado esa maniobra con malvadas
intenciones, todo lo contrario, para que por primera vez en mucho tiempo
sus amigos supieran qué era la Navidad.
A Raquel, se le dibujó una enorme sonrisa, que le llegaba de
oreja a oreja, y quedándose pensativa unos segundos, se dirigió hacia
el supuesto delincuente, y le dio un par de besos, uno por mejilla.
Los vecinos, asustados por los gritos que anteriormente habían
escuchado, salieron preocupados y a su vez asustados de sus casas, con
el abrigo, pues comenzada por primera vez en ese año a nevar. Al
observan que no sucedía nada se tranquilizaron, pero, al respirar esa
gran cantidad de alegría e ilusión, se reunieron con nosotros. Todos
estábamos juntos, en un mismo lugar.
Celebramos unas fantásticas Navidades todos reunidos. Nadie
estaba triste.
Nadie era capaz de romper la paz que allí existía. Nadie estaba solo.
Todo era perfecto.
Los niños y niñas como yo, hacían muñecos con la abundante
nieve que ya había bajado del oscuro cielo. Todos felices, contentos, a
gusto tanto con sus amigos, como consigo mismos.
Estas habían sido las mejores fiestas navideñas que había
pasado en muchos años.
22-12-2015
Posiblemente no me creas si te aseguro que hoy en día en este barrio,
que ha sido mejorado en diversos aspectos, se han creado decenas
de puestos de trabajo, que han sido ocupados por la gente que por aquel
entonces era pobre. Ahora, esos, son capaces de, sin duda, pasar unas
decentes fiestas Navideñas.
Laura Caride López
Edad:14 años
E-mail: lauracl@wanadoo.es
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