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Los Más Pequeños de la Aldea

 Los más pequeños de la aldea

Una mañana de verano en "Catimplum", los enanitos salían a sembrar alimentos para el duro invierno que se acercaba cada vez más rápido.

Tribilín, el enanito más joven de la aldea, con su hermana mayor Clara, fueron a visitar a sus abuelos quienes vivían no muy lejos de allí.

Cuando estaban llegando Tribilín le preguntó a su hermana Clara: - ¿Por qué nosotros los enanitos no podemos ir más allá del puente?

 Clara se quedó callada durante unos minutos y luego le respondió: -Tú eres muy pequeño todavía para saber la verdad, así que no me preguntes más.

Cuando llegaron a la casa de los abuelos, Tribilín saludó cordialmente con su hermana. Los abuelos -un poco extrañados por la visita- les ofrecieron jugo de mango, que por cierto a la abuela le quedaba muy rico. Ya había pasado una hora cuando Tribilín le dijo al abuelo que hablaran en privado. El abuelo aceptó y se dirigieron al jardín. Allí Tribilín le preguntó al abuelo lo mismo que le había preguntado a Clara. El abuelo tampoco le quiso responder, así que Tribilín se fue muy triste.

Anocheció. Clara y Tribilín se fueron a su casa. Al amanecer Clara  fue a la habitación de sus padres y con apuro despertó a su papá y le dijo lloriqueando: - ¡Papá, papá! Tribilín no aparece por ninguna parte, ¿dónde estará?

 Corchito (el papá) despertó a Clemencia (la mama) y le contó lo sucedido.

Mientras tanto Tribilín estaba tratando de buscar la manera de pasar el puente sin que los guardias se dieran cuenta, cuando de pronto uno de ellos se fue y quedó el otro solo, así que Tribilín aprovechó y se fue caminando sigilosamente hasta que llegó al gran puente. El guardia no se dio cuenta de que Tribilín pasó sin permiso y siguió su rutina normal. 

Tribilín pasó el gran puente y una vez allí descansó, pues estaba muy asustado, salió y empezó a explorar el mundo que lo esperaba.

Cuando miró atrás se dio cuenta que lo venía persiguiendo un gran animal. Tribilín corrió, corrió, y corrió pero lo único que logró fue que el animal corriera más rápido, finalmente se escondió en un gran árbol para que no lo persiguiesen más. Allí había un pequeño hueco por el que cabía solamente un ser que fuera tan pequeño como Tribilín.

Tribilín entró sin ninguna precaución y allí adentro encontró una enanita muy bonita a la cual lo saco a patadas del lugar pues creyó que era un animal  peligroso, pero cuando se dio cuenta de quién era le pidió perdón.

-Me llamo Tribilín ¿y tú?- dijo el pequeño enanito.

Ella respondió: 

-Yo me llamo Tatis

- ¡Qué bonito nombre!- dijo él.

-Y tú ¿por qué estás aquí si eres una enanita igual que yo?

Tatis respondió:

-Yo quería explorar el mundo y salí de la aldea, y cuando quería volver no me permitieron entrar, así que ahora yo vivo aquí. 

-Eso no puede ser. Yo también salí para explorar pues nadie me quería decir qué había después del puente -dijo Tribilín asombrado-, Tatis, tú quieres volver a entrar a la aldea? 

-Claro que quiero, eso es lo que más añoro en este momento- dijo tatis

-Entonces manos a la obra. Vamos a hacer un pequeño avioncito que nos transporte hasta la aldea -dijo Tribilín entusiasmado.

En la aldea todos estaban deprimidos por la desaparición de Tribilín. Clara, su hermana, se sentía culpable por no haberle dicho la verdad desde el principio. Sus padres buscaban la manera de que Clara dejase de lamentarse y así no produjera más dolor en la aldea.

Tatis y Tribilín empezaron a recolectar los materiales necesarios para fabricar el avión. Necesitaban dos alas de pájaro, que les ayudarían a que el avión se mantuviera con equilibrio y así poder volar. Pasaron dos días y ni Tatis ni Tribilín encontraban las dos alas de pájaro, así que decidieron separarse y buscarlas individualmente: Tatis se fue por los jardines y Tribilín por los bosques. Tatis vio un pequeño pájaro herido que pedía socorro pues una de sus alas estaba infectada del virus "chiriku", este virus eliminaba los pocos tendones que había en el ala, el virus de este pobre pajarito estaba muy avanzado así que necesitaba que le amputaran su pequeña alita. Tatis lo ayudó con un agua que calmaba los dolores más duros. Al pajarito se le fue el dolor pero desafortunadamente ya no sentía su ala derecha, lo cual obligó a que se la quitaran, así el pajarito se sintió más feliz y se fue muy agradecido. Tatis cogió el ala y se la llevó a la casa. Allí esperó a que Tribilín llegara con la otra ala.

 Mientras tanto Tribilín -en el bosque-, estaba triste porque no encontraba el ala... cuando de pronto un pájaro paso y se le cayó un ala, entonces el se puso muy feliz y se la llevó a la casa. Allí la reunió con la otra y comenzaron a hacer el avión con los demás materiales. 

En la aldea todavía estaban muy preocupados por la desaparición de Tribilín.

Cuando Tribilín y Tatis terminaron el avión, alzaron vuelo directo a la aldea. Estaban llegando cuando Tatis comenzó a llorar. Tribilín le preguntó por qué lloraba y ella le respondió: -Lloro de felicidad porque voy a volver a estar junto a mi familia que vive en la aldea vecina. Tribilín le dijo: -No llores que pronto vamos a llegar a la aldea. 

Cuando llegaron, los recibieron con mucho entusiasmo y se preguntaron si Tribilín y Tatis eran novios. Tatis se puso roja como un tomate y Tribilín le confesó su amor y vivieron felices por siempre !!!

 fin!!! 

 rafaparada@hotmail.com

 

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