La Tecnología de por sí no significa progreso ni mejoría. Son los hombres y
el uso que hacen de la Tecnología los que crean el progreso.
Para definir una buena estrategia de TIC en la Educación, debemos ante todo
identificar, conocer y escuchar a los distintos actores del Proceso Educativo
para definir nuestros objetivos y metas, siguiendo una serie de pasos que acá
resumimos en 15 y que nos permitirán orientar las herramientas a sus usuarios
y los beneficios a las comunidades y la sociedad.
En adición es imprescindible contar con un modelo pedagógico-tecnológico de
bases sólidas, pero abierto, antes de emprender cualquier iniciativa para
evitar que se trate sólo de equipos y aplicaciones, redes y sistemas.
1. Marco Conceptual
Definición de objetivos y conceptos, revisión de experiencias exitosas y
fallidas, visión amplia de la educación, etc.
2. Universo de Usuarios
El verdadero potencial de la tecnología no será alcanzado si ésta no
sirve para vincular, promover y facilitar la interacción y vinculación entre
los recursos humanos del sistema, sus instituciones y el resto de sus
actores. La aplicación de la tecnología debe brindar mecanismos para hacer
posible la sinergia entre los actores, su expresión y participación en los
procesos, así como promover y facilitar la producción, transferencia y uso
del conocimiento.
Para ello debemos definir todos los actores del sistema y las relaciones
entre ellos, contactarles directamente y conocer el rol de cada uno, sus
necesidades, limitaciones, fortalezas y sus expectativas. Debemos conocer no
sólo los actores y beneficiarios directos de los proyectos y la tecnología,
sino también las instituciones, comunidades y sectores y actores de la
sociedad con los que se vinculan. Debemos involucrarlos en el proceso de
definición de necesidades y objetivos y asegurarnos que los proyectos
respondan a los mismos.
Pero no debemos limitarnos a la satisfacción de necesidades, sino que
debemos también aprovechar las fortalezas existentes de los actores, así
como generar nuevas fortalezas, y apoyar las iniciativas sobre las mismas.
Transmitiendo a los actores la noción de que nos importan y definiendo
clara y específicamente los beneficios concretos del proyecto y las
oportunidades de superación y crecimiento que les brinda la tecnología,
vamos allanando el camino para la implementación y minimizando la
resistencia al cambio.
3. Definición de Proyectos
Definidos los objetivos, revisadas las experiencias y consultadas y
conocidas las necesidades, expectativas y relaciones de los actores, podemos
proceder a definir proyectos que vinculen nuestra misión, visión y objetivos
con las necesidades de sus beneficiarios y las comunidades y sectores a los
que pertenecen.
Una consideración interesante para los proyectos de redes educativas es
que estos deben ser desarrollados en red, con la participación activa de los
actores involucrados. No hay mejor oportunidad de reducir la resistencia al
cambio, liderar con el ejemplo y de promover y demostrar los beneficios de
una red, que en la implementación de la red misma.
4. Definición de Contenidos
Para cada proyecto, conocer la naturaleza y alcance de los contenidos
necesarios para satisfacer los objetivos definidos en el marco conceptual y
las necesidades planteadas en el Universo de Usuarios.
5. Modelo Pedagógico-Tecnológico
Determinar la(s) metodología(s) de aprendizaje y la naturaleza e
implementación de las herramientas, incluyendo los aspectos pedagógicos y de
su interfaz, de acuerdo al perfil heterogéneo de los actores y sus
habilidades para interactuar con los contenidos.
6. Definición de Herramientas
A partir del modelo tecnológico-pedagógico, los contenidos a tratar y los
objetivos deseados en base a las necesidades de los actores y el marco
conceptual, se pueden determinar y definir las herramientas necesarias para
administrar los contenidos y permitir la creación de conocimiento,
interacción de los actores y gestión del proceso educativo.
Las herramientas nunca deben ser introducidas en el sistema como “dadas”
o predefinidas ni adaptar nuestra metodología, contenidos y programas para
satisfacer las necesidades de las herramientas. Lo importante siempre deben
ser nuestros procesos educativos y son las herramientas las que deben
adaptarse a ellos.
7. Definición de Plataforma
Definidas las herramientas y dimensionado el Universo de Usuarios,
podemos desglosar entonces los equipos, redes, ambientes virtuales de
aprendizaje, sistemas operativos y de contingencia que garanticen
escalabilidad (capacidad de crecimiento), portabilidad (capacidad de
migración, replicación y traslado de contenidos y sistemas) e
interconectividad (capacidad de interactuar, conectarse y enviar y recibir
informaciones con otros sistemas, aplicaciones y redes).
La Plataforma es un vehículo para la tecnología y no debe ser tomada como
“dada” ni definir la tecnología o herramientas a usar. Su definición debe
depender de nuestras necesidades y herramientas así como de la noción no de
adquirir simples equipos para el funcionamiento de los sistemas sino de
implementar una “infoestructura” que brinde acceso a la tecnología y permita
acceder, recopilar, divulgar y compartir información y construir “redes de
conocimiento” que permitan producir, transferir y usar el conocimiento.
8. Definición de Metodologías de Evaluación y Control de Calidad
La Tecnología de la Información y sus herramientas evolucionan
rápidamente y aún nos encontramos en fase experimental en la mayoría de sus
aplicaciones. En adición, cada estudiante y grupo de actores posee
características únicas que determinarán su reacción e interacción con la
tecnología.
Es por eso que debemos definir y llevar a cabo procesos periódicos de
evaluación del impacto, uso y relevancia de las herramientas y metodologías
implementadas, al menos una vez al año y preferiblemente cada tres meses
para poder tomar medidas correctivas e ir adecuando las iniciativas para que
tengan una mayor eficiencia y efectividad.
9. Definición de Plazos y Etapas de Implementación
En el caso de la educación, los plazos y las etapas deben vincularse a
los ciclos académicos de las instituciones y los actores para garantizar su
participación continua e interés y motivación. Si iniciamos los proyectos y
creamos expectativas entre sus usuarios, pero sus beneficios no están a
tiempo para ser aprovechados por los actores, estos se desencantarán y
perderán interés, haciendo aún más difícil el proceso de motivación y de
minimizar la resistencia al cambio.
Los plazos de implementación deben contar con evaluaciones periódicas que
permitan detectar a tiempo problemas, debilidades y limitaciones e iniciar
procesos formales para su corrección a tiempo.
Algunos desarrolladores no ven con buenos ojos la introducción de cambios
en el proyecto una vez iniciado el proceso de implementación, argumentando
que introducirá retrasos e impactará el resto del proyecto. Es por ello que
debe definirse un protocolo formal (así como recursos y equipos de trabajo)
para la revisión, corrección y adaptación de herramientas y sistemas en la
fase de implementación sin que se produzca un impacto negativo significativo
en la ejecución global del proyecto.
10. Definición de Ciclos de Renovación y Actualización
Al definir el presupuesto y los costos de un proyecto, debemos considerar
el costo de su mantenimiento, actualización y renovación, para no
encontrarnos en una situación de limitaciones operativas e imposibilidad de
alcanzar los objetivos en el corto plazo y obsolescencia en el mediano
plazo.
Debe hacerse un análisis exhaustivo que permita detectar y prever costos
ocultos y costos futuros del proyecto e integrarlos en el presupuesto. Así
mismo deben definirse escenarios cambiantes del entorno y el impacto de
dichos cambios para elaborar de antemano planes de contingencia, con costo
definido, que permitan lidiar con ellos y evitar que pongan en peligro la
consecución de los objetivos del proyecto.
Si bien cada proyecto es único y la infraestructura y tecnologías poseen
sus características particulares, se recomienda proyectar un costo de
mantenimiento, renovación y actualización anual que ronde por el 35% del
costo inicial del proyecto.
Un buen ejercicio, para evaluar y ver si se justifica la inversión, es
estimar los costos totales del proyecto a 3 y 5 años y los beneficios
esperados. No vale la pena proyectar más allá ya que la tecnología
generalmente supera nuestras expectativas y cambia los entornos,
herramientas y paradigmas en formas que hoy no podemos imaginar en plazos
tan reducidos como 5 años.
Por ello, debe tenerse en cuenta que los proyectos de tecnología, a menos
que cuenten con una buena estrategia de renovación y actualización, y aún
implementándola, deben renovarse por completo al menos cada 3 años y máximo
cada 5.
11. Definición de Personal y Recursos Humanos
Es importante cuantificar y cualificar el personal requerido para la
implementación y la operación del proyecto, los sistemas, recursos y
metodologías involucrados.
No basta con decir cuántas personas se requiere ni cuáles serían sus
puestos, es necesario definir el perfil de cada una de ellas, qué
experiencia y habilidades requiere e implica cada una de las posiciones
definidas. Esto debe incluir no solo los aspectos formales de educación y de
experiencia laboral, sino también las cualidades de comunicación, liderazgo,
trabajo en equipo, motivación y dedicación, etc.
12. Implementación
Definidos todos los elementos, procedemos a elaborar el proyecto de
acuerdo a los plazos definidos y con procesos de evaluación a lo largo de la
implementación para facilitar la detección a tiempo de problemas,
debilidades y limitaciones
13. Capacitación y Concientización
De los actores involucrados, tanto de los estudiantes como de los
educadores como del personal administrativo e incluso de los padres y demás
actores relacionados.
14. Evaluación y Control de Calidad Constante.
No basta con poner el proyecto en marcha. Una cosa es lo que supusimos o
planeamos y otra distinta lo que ocurre en la realidad y cómo responden los
actores al proyecto.
Siguiendo los protocolos definidos en el punto 8, no debe descuidarse la
evaluación periódica y la medición de la aceptación, uso e impacto (con
beneficios concretos) de los proyectos para los actores, así como la
detección de fallas y limitaciones.
Pero la evaluación debe también servir para documentar mejores prácticas,
fortalezas y experiencias exitosas que podemos compartir con los demás
actores y usar para aprender y mejorar otros procesos e iniciativas.
15. Renovación, Actualización y Mejoramiento.
Los proyectos de tecnología deben mantenerse dinámicos y abiertos, en
ciclos permanentes de renovación y actualización como se define en el punto
9. En adición, y vinculados a dichos ciclos, se deben poner en marcha
procesos para la corrección y mejoramiento de las conclusiones a partir de
las evaluaciones periódicas del punto 14.
